{"id":1316,"date":"2013-05-28T17:07:21","date_gmt":"2013-05-28T17:07:21","guid":{"rendered":"http:\/\/127.0.0.1:4001\/wordpress\/mas-alla-de-la-crisis-josep-fontana-2013\/"},"modified":"2022-03-11T14:20:08","modified_gmt":"2022-03-11T14:20:08","slug":"mas-alla-de-la-crisis-josep-fontana-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/global-labour.info\/es\/2013\/05\/28\/mas-alla-de-la-crisis-josep-fontana-2013\/","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de la crisis (Josep Fontana, 2013)"},"content":{"rendered":"<p>De lo que quisiera hablarles [1] no es tanto de la crisis actual como de lo que est\u00e1 ocurriendo m\u00e1s all\u00e1 de la crisis: de algo que se nos oculta tras su apariencia. Para explicarlo necesitar\u00e9 empezar un tanto atr\u00e1s en el tiempo.<!--more-->Nos educamos con una visi\u00f3n de la historia que hac\u00eda del progreso la base de una explicaci\u00f3n global de la evoluci\u00f3n humana. Primero en el terreno de la producci\u00f3n de bienes y riquezas: la humanidad hab\u00eda avanzado hasta la abundancia de los tiempos modernos a trav\u00e9s de las etapas de la revoluci\u00f3n neol\u00edtica y la revoluci\u00f3n industrial. Despu\u00e9s hab\u00eda venido la lucha por las libertades y por los derechos sociales, desde la Revoluci\u00f3n francesa hasta la victoria sobre el fascismo en la Segunda guerra mundial, que permiti\u00f3 el asentamiento del estado de bienestar. No me estoy refiriendo a una visi\u00f3n sectaria de la izquierda, ni menos aun marxista, sino a algo tan respetable como lo que los anglosajones llaman la visi\u00f3n whig de la historia, seg\u00fan la cual, cito por la wikipedia, \u201cse representa el pasado como una progresi\u00f3n inevitable hacia cada vez m\u00e1s libertad y m\u00e1s ilustraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Hasta cierto punto esto era verdad, pero no era, como se nos dec\u00eda, el fruto de una regla interna de la evoluci\u00f3n humana que implicaba que el avance del progreso fuese inevitable \u2013la ilusi\u00f3n de que ten\u00edamos la historia de nuestro lado, lo que nos consolaba de cada fracaso-, sino la consecuencia de unos equilibrios de fuerzas en que las victorias alcanzadas eran menos el fruto de revoluciones triunfantes, que el resultado de pactos y concesiones obtenidos de las clases dominantes, con frecuencia a trav\u00e9s de los sindicatos, a cambio de evitar una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n que transformase por completo las cosas.<\/p>\n<p>Para decirlo simplemente, desde la Revoluci\u00f3n francesa hasta los a\u00f1os setenta del siglo pasado las clases dominantes de nuestra sociedad vivieron atemorizadas por fantasmas que perturbaban su sue\u00f1o, llev\u00e1ndoles a temer que pod\u00edan perderlo todo a manos de un enemigo revolucionario: primero fueron los jacobinos, despu\u00e9s los carbonarios, los masones, m\u00e1s adelante los anarquistas y finalmente los comunistas. Eran en realidad amenazas fantasmales, que no ten\u00edan posibilidad alguna de convertirse en realidad; pero ello no impide que el miedo que despertaban fuese aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p>En un articulo sobre la situaci\u00f3n actual de Italia publicado en La Vanguardia el pasado mes de octubre se pod\u00eda leer: \u201clos beneficios sociales fueron el fruto de un pacto pol\u00edtico durante la guerra fr\u00eda\u201d. No s\u00f3lo durante la guerra fr\u00eda, a no ser que hablemos de una \u201cguerra\u201d de doscientos a\u00f1os, desde la revoluci\u00f3n francesa para ac\u00e1. Lo que este reconocimiento significa, por otra parte, es que ahora no tienen ya inconveniente en confesar que nos enga\u00f1aron: que no se trataba de establecer un sistema que nos garantizase un futuro indefinido de mejora para todos, sino que s\u00f3lo les interesaba neutralizar a los disidentes mientras eliminaban cualquier riesgo de subversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los miedos que perturbaron los sue\u00f1os de la burgues\u00eda a lo largo de cerca de doscientos a\u00f1os se acabaron en los setenta del siglo pasado. Cada vez estaba m\u00e1s claro que ni los comunistas estaban por hacer revoluciones \u2013en 1968 se hab\u00edan desentendido de la de Par\u00eds y hab\u00edan aplastado la de Praga-, ni ten\u00edan la fuerza suficiente para imponerse en el escenario de la guerra fr\u00eda. Fue a partir de entonces cuando, habiendo perdido el miedo a la revoluci\u00f3n, los burgueses decidieron que no necesitaban seguir haciendo concesiones. Y as\u00ed siguen hoy.<\/p>\n<p>D\u00e9jenme examinar esta cuesti\u00f3n en su \u00faltima etapa. El per\u00edodo de 1945 a 1975 hab\u00eda sido en el conjunto de los pa\u00edses desarrollados una \u00e9poca en que un reparto m\u00e1s equitativo de los ingresos hab\u00eda permitido mejorar la suerte de la mayor\u00eda. Los salarios crec\u00edan al mismo ritmo a que aumentaba la productividad, y con ellos crec\u00eda la demanda de bienes de consumo por parte de los asalariados, lo cual conduc\u00eda a un aumento de la producci\u00f3n. Es lo que Robert Reich, que fue secretario de Trabajo con Clinton, describe como el acuerdo t\u00e1cito por el que \u201clos patronos pagaban a sus trabajadores lo suficiente para que \u00e9stos comprasen lo que sus patronos vend\u00edan\u201d. Era, se ha dicho, \u201cuna democracia de clase media\u201d que implicaba \u201cun contrato social no escrito entre el trabajo, los negocios y el gobierno, entre las \u00e9lites y las masas\u201d, que garantizaba un reparto equitativo de los aumentos en la riqueza.<\/p>\n<p>Esta tendencia se invirti\u00f3 en los a\u00f1os setenta, despu\u00e9s de la crisis del petr\u00f3leo, que sirvi\u00f3 de pretexto para iniciar el cambio. La primera consecuencia de la crisis econ\u00f3mica hab\u00eda sido que la producci\u00f3n industrial del mundo disminuyera en un diez por ciento y que millones de trabajadores quedaran en paro, tanto en Europa occidental como en los Estados Unidos. Estos fueron, por esta raz\u00f3n, a\u00f1os de conmmoci\u00f3n social, con los sindicatos movilizados en Europa en defensa de los intereses de los trabajadores, lo que permiti\u00f3 retrasar aqu\u00ed unas d\u00e9cadas los cambios que se estaban produciendo ya en los Estados Unidos y en Gran Breta\u00f1a, donde los empresarios, bajo el patrocinio de Ronald Reagan y de la se\u00f1ora Thatcher, decidieron que \u00e9ste era el momento para iniciar una pol\u00edtica de lucha contra los sindicatos, de desguace del estado de bienestar y de liberalizaci\u00f3n de la actividad empresarial.<\/p>\n<p>La lucha contra los sindicatos se complet\u00f3 con una serie de acuerdos de libertad de comercio que permitieron deslocalizar la producci\u00f3n a otros pa\u00edses, donde los salarios eran m\u00e1s bajos y los controles sindicales m\u00e1s d\u00e9biles, e importar sus productos, con lo que los empresarios no s\u00f3lo hac\u00edan mayores beneficios, al disminuir sus costes de producci\u00f3n, sino que debilitaban la capacidad de los obreros de su pa\u00eds para luchar por la mejora de sus condiciones de trabajo y de su remuneraci\u00f3n: los salarios reales bajaron en un 7 por ciento de 1976 a 2007 en los Estados Unidos, y lo han seguido haciendo despu\u00e9s de la crisis.<\/p>\n<p>Asi se inici\u00f3 lo que Paul Krugman ha llamado \u201cla gran divergencia\u201d, el proceso por el cual se produjo un enriquecimiento considerable del 1 por ciento de los m\u00e1s ricos y el empobrecimiento de todos los dem\u00e1s. En los Estados Unidos, que citar\u00e9 con frecuencia por dos razones \u2013porque disponemos de buenas estad\u00edsticas sobre su evoluci\u00f3n y porque lo que sucede all\u00ed es el anuncio de lo que va a pasar aqu\u00ed m\u00e1s adelante-, se pudo ver en v\u00edsperas de la crisis de 2008 que este 1 por ciento de los m\u00e1s ricos recib\u00eda el 53 por ciento de todos los ingresos (esto es m\u00e1s que el 99 por ciento restante).<\/p>\n<p>En las primeras etapas este proceso tal vez resultaba poco perceptible; pero cuando sus efectos se fueron acumulando acabaron despertando la conciencia de una desigualdad social en constante aumento. En mayo de 2011 Joseph Stiglitz public\u00f3 un art\u00edculo que se titualaba: \u201cDel 1%, para el 1% y por el 1%\u201d, donde dec\u00eda que los norteamericanos, que estaban contemplando c\u00f3mo se produc\u00edan en muchos pa\u00edses, por ejemplo en los de la primavera \u00e1rabe, protestas contra reg\u00edmenes opresivos que concentraban una gran masa de riqueza en las manos de una \u00e9lite integrada por muy pocos, no se daban cuenta de que esto ocurr\u00eda tambi\u00e9n en su propio pa\u00eds.<\/p>\n<p>Este del 1 por ciento ha sido uno de los lemas principales de los movimientos de ocupaci\u00f3n que se han desarrollado en diversas ciudades norteamericanas. Pero Krugman ha hecho un an\u00e1lisis a\u00fan m\u00e1s afinado que muestra que es en realidad el 0\u20191 %, esto es el uno por mil de los norteamericanos, los que concentran la mayor parte de esta riqueza. \u201c\u00bfQui\u00e9nes son estos del 1 por mil?, se pregunta \u00bfSon heroicos emprendedores que crean lugares de trabajo? No. En su mayor parte son dirigentes de compa\u00f1\u00edas (&#8230;) o ganan el dinero en las finanzas\u201d.<\/p>\n<p>Los resultados a largo plazo de la gran divergencia, que se iniciaba en Estados Unidos y en Gran Breta\u00f1a en los a\u00f1os setenta y se extendi\u00f3 despu\u00e9s a Europa, transformaron profundamente nuestras sociedades. Las consecuencias de una inmensa redistribuci\u00f3n de la riqueza hacia arriba no s\u00f3lo se han manifestado en el empobrecimiento relativo de los trabajadores y de las clases medias, sino que han dado a los empresarios una influencia pol\u00edtica con la cual, a partir de ese momento, les resulta cada vez m\u00e1s f\u00e1cil fijar las reglas que les permiten consolidar su poder.<\/p>\n<p>Esta redistribuci\u00f3n hacia arriba no es el resultado natural del funcionamiento del mercado, como se pretende que creamos, sino el de una acci\u00f3n deliberada. Su origen es netamente pol\u00edtico. El primer programa que inspir\u00f3 este movimiento lo expres\u00f3 Lewis Powell en agosto de 1971 en un \u201cMemor\u00e1ndum confidencial. Ataque al sistema americano de libre empresa\u201d, escrito para la \u201cUnited States Chamber of Commerce\u201d, que se encarg\u00f3 de hacerlo circular entre sus asociados. Powell denunciaba el riesgo que implicaba el avance en la sociedad norteamericana de ideas contrarias al \u201csistema de libre empresa\u201d, expuestas no s\u00f3lo por extremistas de izquierda, sino por \u201celementos totalmente respetables del sistema\u201d, e insist\u00eda en la necesidad de combatirlas, sobre todo en el terreno de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El memor\u00e1ndum ten\u00eda una primera parte sobre la amenaza que representaban los \u201cestudiantes universitarios, los profesores, el mundo de los medios de comunicaci\u00f3n, los intelectuales y las revistas literarias, los artistas y los cient\u00edficos\u201d, y propon\u00eda planes de ataque para limpiar las universidades y vigilar los libros de texto, para lo cual ped\u00eda a las organizaciones empresariales que actuasen con firmeza. No me ocupar\u00e9 ahora de esta batalla de las ideas, que ha llegado hoy al extremo de proponer la eliminaci\u00f3n de la escuela p\u00fablica, sino de otra parte del memor\u00e1ndum que tendr\u00eda consecuencias m\u00e1s inmediatas y trascendentales. Powell advert\u00eda: \u201cNo se debe menospreciar la acci\u00f3n pol\u00edtica, mientras esperamos el cambio gradual de la opini\u00f3n p\u00fablica que ha de conseguirse a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n y la informaci\u00f3n. El mundo de los negocios debe aprender la lecci\u00f3n que hace tiempo aprendieron los sindicatos y otros grupos de intereses. La lecci\u00f3n de que el poder pol\u00edtico es necesario; que este poder debe cultivarse asiduamente y que, cuando convenga, hay que usarlo agresivamente y con determinaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Para emprender este programa se necesitaban organizaciones empresariales potentes, que dispusieran de recursos suficientes. \u201cLa fuerza reside en la organizaci\u00f3n, en una planificaci\u00f3n y realizaci\u00f3n persistentes durante un per\u00edodo indefinido de a\u00f1os\u201d. Este llamamiento a la lucha pol\u00edtica tuvo efectos de inmediato en la actividad de las asociaciones empresariales y sobre todo de la \u201cUnited States Chamber of Commerce\u201d, que pretende ser hoy \u201cla mayor federaci\u00f3n empresarial del mundo, en representaci\u00f3n de los intereses de m\u00e1s de 3 millones de empresas\u201d. Estas asociaciones no solo emprendieron grandes campa\u00f1as de propaganda, sino que acentuaron su participaci\u00f3n en las campa\u00f1as electorales a trav\u00e9s de Comit\u00e9s de Acci\u00f3n Pol\u00edtica, en una actividad que ha aumentado considerablemente desde 2009, tras la decisi\u00f3n del Tribunal supremo Citizens United, que ha liberalizado las inversiones de las empresas en la pol\u00edtica, en nombre del derecho a la libre expresi\u00f3n (esto es, considerando a las empresas como personas y atribuy\u00e9ndoles los mismos derechos). La gran cuant\u00eda de recursos proporcionados por los empresarios explica, por ejemplo, que la United States Chamber of Commerce invirtiese en las elecciones norteamericanas de 2010 m\u00e1s que los comit\u00e9s de los dos partidos, dem\u00f3crata y republicano, juntos.<\/p>\n<p>No se trata tan s\u00f3lo de donativos para las campa\u00f1as, sino tambi\u00e9n de formas diversas de pagar sus servicios a los pol\u00edticos, entre ellas la de asegurarles una compensaci\u00f3n cuando dejan la pol\u00edtica. Y, sobre todo, de la aactuaci\u00f3n constante de los llamados \u201clobbyists\u201d, que atienden las peticiones de los pol\u00edticos. En el pasado a\u00f1o 2011 se calcula que las empresas han gastado 3.270 millones de d\u00f3lares en atender a los congresistas y a los altos funcionarios federales. Las 30 mayores compa\u00f1\u00edas gastaron entre 2008 y 2010 m\u00e1s en esto que en pagar impuestos.<\/p>\n<p>\u00bfQue ha conseguido el mundo empresarial con este asalto al poder? En julio del a\u00f1o pasado, Michael Cembalest, jefe de inversiones de JPMorgan Chase, escrib\u00eda, en una carta dirigida tan s\u00f3lo a sus clientes, que se conoci\u00f3 porque la descubri\u00f3 un periodista, que \u201clos m\u00e1rgenes de beneficio han conseguido niveles que no se hab\u00edan visto desde hace d\u00e9cadas\u201d, y que \u201clas reducciones de salarios y prestaciones explican la mayor parte de esta mejora\u201d. \u201cLa compensaci\u00f3n por el trabajo est\u00e1 en los Estados Unidos en la actualidad al m\u00ednimo en cincuenta a\u00f1os en relaci\u00f3n tanto con las cifras de ventas de las empresas como del PIB de los Estados Unidos\u201d.<\/p>\n<p>Otro beneficio indiscutible ha sido la disminuci\u00f3n de sus contribuciones al sost\u00e9n del estado. El peso pol\u00edtico creciente de las empresas ha conducido a la situaci\u00f3n parad\u00f3jica de que \u00e9stas escapen a la fiscalidad por la doble v\u00eda de negociar recortes de impuestos y exenciones particulares, y de tener libertad para aflorar los beneficios en las subsidiarias que tienen en para\u00edsos fiscales, donde apenas pagan impuestos. Un estudio de noviembre de 2011 concluye que el conjunto de las 280 mayores empresas de los Estados Unidos no han pagado en los tres a\u00f1os \u00faltimos m\u00e1s que un 18\u20195 % de sus beneficios. Pero es que una cuarta parte de \u00e9stas han pagado menos del 10%, y 30 de las m\u00e1s grandes no han pagado nada en tres a\u00f1os, sino que encima han recibido devoluciones. Lo que se dice de las empresas se aplica tambi\u00e9n a los empresarios: de 1985 a 2004 los 400 americanos m\u00e1s ricos han pasado de pagar un 29 por ciento de sus ingresos a tan s\u00f3lo un 18 por ciento, mucho menos que los peque\u00f1os comerciantes o los trabajadores a sueldo. Y cuando Obama pretendi\u00f3 que quienes ganasen m\u00e1s de un mill\u00f3n de d\u00f3lares al a\u00f1o pagasen el mismo tipo que el ciudadano medio norteamericano, no consigui\u00f3 que el congreso aprobase la medida. Como ha dicho Stiglitz &#8220;Los ricos est\u00e1n usando su dinero para asegurarse medidas fiscales que les permitan hacerse aun m\u00e1s ricos. En lugar de invertir en tecnolog\u00eda o en investigaci\u00f3n, obtienen mayores rendimientos invirtiendo en Washington\u201d.<\/p>\n<p>Hay un tercer aspecto de estos beneficios que es la desregulaci\u00f3n de la leyes que controlan algunos aspectos de la actividad empresarial. Un estudio reciente de dos economistas del Fondo Monetario Internacional, que han analizado el papel de las contribuciones econ\u00f3micas de las empresas en la pol\u00edtica, llega a la conclusi\u00f3n, que les leo literalmente, de que \u201cel gasto realizado est\u00e1 directamente relacionado con la posibilidad de que un legislador cambie de postura en favor de la desregulaci\u00f3n\u201d. Esto, que en el sector de la industria les ha permitido reducir, o incluso anular, los gastos relacionados con el control de la poluci\u00f3n, ha tenido en la actividad financiera unas consecuencias que son las que han conducido directamente a la crisis de 2008.<\/p>\n<p>Gracias a la supresi\u00f3n de controles sobre sus actividades, que culmin\u00f3 durante la presidencia de Clinton, las entidades financieras pudieron lanzarse a un juego especulativo con derivados y otros productos de alto riesgo, que parec\u00edan m\u00e1s propios de un casino de juego que de la banca, mientras los dirigentes de la Reserva Federal estimulaban el optimismo de los especuladores, rebajando los tipos de inter\u00e9s y animando al p\u00fablico a que gastase, a que comprase casas con cr\u00e9ditos hipotecarios e invirtiese en operaciones financieras de riesgo.<\/p>\n<p>Esta fiebre especuladora se produc\u00eda en un pa\u00eds que, como resultado de su desindustrializaci\u00f3n, estaba convirtiendo en una actividad fundamental el sector FIRE (Finance, Insurance and Real Estate; o sea Finanzas, seguros y negocio inmobiliario). Una desindustrialitzaci\u00f3n semejante se ha producido en Gran Breta\u00f1a, que de ser \u201cla f\u00e1brica del mundo\u201d quiso convertirse en \u201cel banco del mundo\u201d, y que vive ahora con la angustia de lo que puede suceder si pierde esta gran fuente de exportaci\u00f3n de servicios, teniendo en cuenta la situaci\u00f3n de una econom\u00eda en que \u201cla demanda dom\u00e9stica ser\u00e1 probablemente escasa en muchos a\u00f1os (&#8230;), mientras los consumidores se esfuerzan en hacer frente a sus deudas y el gobierno batalla por reducir el d\u00e9ficit presupuestario\u201d.<\/p>\n<p>Nuestra situaci\u00f3n es m\u00e1s compleja, ya que si bien hemos perdido el tejido industrial tradicional, contamos con una consideable industria de propiedad extranjera a la que proporcionamos trabajo barato, o sea que nos ha tocado el papel de receptores de la industria que otros pa\u00edses m\u00e1s pr\u00f3speros deslocalizan, y que conservaremos mientras les sigamos garantizando salarios bajos. Lo cual me mueve a preguntarme c\u00f3mo se explica que, si el trabajo de nuestros obreros es poco competitivo, como se argumenta para proponerles rebajas de sueldos y derechos, Volkswagen, Ford, o Renault se vengan a fabricar coches aqu\u00ed. En lo que s\u00ed nos vamos pareciendo a las econom\u00edas avanzadas es en el peso dominante que ha adquirido entre nosotros el sector financiero.<\/p>\n<p>La influencia pol\u00edtica adquirida por los empresarios explica por qu\u00e9, cuando se ha producido la crisis -en Norteam\u00e9rica, en Gran Breta\u00f1a o en Espa\u00f1a- el estado ha corrido a salvar las empresas financieras con rescates multimillonarios; pero no ha hecho un esfuerzo equivalente por remediar la situaci\u00f3n de los muchos ciudadanos que pierden sus hogares, al ser incapaces de seguir pagando las hipotecas, ni por asegurar est\u00edmulos a las actividades productivas con el fin de combatir el paro.<\/p>\n<p>Lejos de ello, lo que se ha hecho, para justificar los sacrificios que se est\u00e1n imponiendo a la mayor\u00eda, es difundir la f\u00e1bula de que la crisis econ\u00f3mica se debe al excesivo coste de los gastos sociales del estado, y que la soluci\u00f3n consiste en aplicar una brutal pol\u00edtica de austeridad hasta que se acabe con el d\u00e9ficit del presupuesto, lo cual, como veremos, resulta imposible a partir de esta pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Merece la pena escuchar esta historia como la cuenta Krugman: \u201cEn el primer acto los banqueros se aprovecharon de la desregulaci\u00f3n para lanzarse a una especulaci\u00f3n desbordada, hinchando las burbujas con pr\u00e9stamos incontrolados; en el segundo las burbujas estallaron y los banqueros fueron rescatados con dinero de los contribuyentes, mientras los trabajadores sufr\u00edan las consecuencias, y en el tercero, los banqueros decidieron emplear el dinero que hab\u00edan recuperado en apoyar a pol\u00edticos que les promet\u00edan bajarles los impuestos y desmontar las pocas regulaciones que se hab\u00edan impuesto tras la crisis\u201d. \u00bfPiensan ustedes que esta es una historia ex\u00f3tica, que s\u00f3lo puede referirse a los Estados Unidos? Pues no; nosotros tambi\u00e9n tuvimos una burbuja inmobiliaria desbordada, hinchada con los cr\u00e9ditos que concedieron bancos y cajas de ahorro. Ahora estamos en el segundo acto, el del rescate \u201cmientras los trabajadores sufren las consecuencias\u201d. Nos queda el desenlace, ese tercer acto que, si no se hace algo para evitarlo, ser\u00e1 parecido: esto es, que se recuperar\u00e1n los bancos, pero no los puestos de trabajo, tal como est\u00e1 ocurriendo hoy en los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Nadie ignora que la austeridad es incompatible con el crecimiento econ\u00f3mico. Peter Radford lo sintetiza en pocas palabras: \u201cLa austeridad disminuye una econom\u00eda. Es un acto de retroceso. Disminuye la demanda. Los ingresos caen. Pagar las deudas a partir de una menor cantidad de dinero significa que hay menos dinero para otros gastos. Del crecimiento se pasa a la decadencia\u201d.<\/p>\n<p>Una revisi\u00f3n del pasado demuestra que la pol\u00edtica de austeridad nunca ha funcionado y que no tiene sentido en la situaci\u00f3n actual. Lo sostiene, por ejemplo, Richard Koo, economista jefe del Nomura Research Institute de Tokio, quien, tras haber analizado comparativamente la crisis econ\u00f3mica de los a\u00f1os treinta, las d\u00e9cadas perdidas de Jap\u00f3n y la crisis actual en Estados Unidos y en la \u201ceurozona\u201d, concluye que:<\/p>\n<p>\u201cAunque evitar el gasto p\u00fablico exagerado es el modo adecuado de proceder cuando el sector privado de la econom\u00eda est\u00e1 en plena forma y maximiza los beneficios, nada resulta peor que la restricci\u00f3n del gasto p\u00fablico cuando un sector privado en mal estado est\u00e1 reduciendo sus deudas\u201d. Actuar sobre una econom\u00eda que ahorra pero no invierte reduciendo el gasto p\u00fablico no hace m\u00e1s que agravar su situaci\u00f3n. Koo sostiene que la crisis, que empez\u00f3 en el sector inmobiliario estadounidense, sigue siendo una crisis bancaria, que ha acabado contagiando a la econom\u00eda y a las cuentas p\u00fablicas, y que pensar que estos problemas se resuelven \u201ccon una sobredosis de ajustes\u201d y con reformas constitucionales \u201ces un completo disparate\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s contundente aun es la opini\u00f3n que Krugman ha expresado esta misma semana: \u201cLo m\u00e1s indignante de esta tragedia es que es totalmente innecesaria. Hace medio siglo, cualquier economista (\u2026) os pod\u00eda haber dicho que austeridad en tiempos de depresi\u00f3n era una muy mala idea. Pero los pol\u00edticos, los entendidos y, siento decirlo, muchos economistas decidieron, sobre todo por razones pol\u00edticas, olvidar lo que sab\u00edan. Y millones de trabajadores est\u00e1n pagando el precio de su deliberada amnesia\u201d.<\/p>\n<p>No ha sido la deuda p\u00fablica la causa de la crisis de los pa\u00edses del sur de Europa. Un an\u00e1lisis de las cifras de las \u00faltimas d\u00e9cadas muestra que los problemas de estos pa\u00edses no proceden de un exceso de gasto p\u00fablico, sino que son una consecuencia de la propia crisis. Un an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n que ha existido entre la deuda p\u00fablica y el PIB de estos pa\u00edses, demuestra que estuvo mejorando (esto es disminuyendo) hasta 2007. El endeudamiento posterior del estado es consecuencia de las cargas que ha asumido como consecuencia de la crisis bancaria, no de un exceso anterior de gasto p\u00fablico. Si leen ustedes la prensa, fij\u00e1ndose en los datos que ofrece y no en la doctrina que predica, ver\u00e1n que lo que realmente preocupa a nuestros gobernantes es c\u00f3mo remediar el problema que para el sistema bancario representan las grandes inversiones inmobiliarias efectuadas en a\u00f1os de euforia en que estas fantas\u00edas se estaban financiando con nuestros ahorros.<\/p>\n<p>No importa que economistas galardonados con el Premio Nobel, como Stiglitz y Krugman, condenen la pol\u00edtica de austeridad. Porque resulta que, en realidad, esta pol\u00edtica beneficia a los mismos que han causado el desastre y favorece la continuidad de su enriquecimiento. Como dice Michael Hudson: \u201cNo hay ninguna necesidad (&#8230;) de que los dirigentes financieros de Europa impongan una depresi\u00f3n a la mayor parte de su poblaci\u00f3n. Pero es una gran oportunidad de ganancia para los bancos, que han conseguido el control de la pol\u00edtica econ\u00f3mica del Banco Central Europeo (&#8230;). Una crisis de la deuda permite a la la \u00e9lite financiera dom\u00e9stica y a los banqueros extranjeros endeudar al resto de la sociedad\u201d.<\/p>\n<p>Los resultados se pueden ver ya en la experiencia de Grecia, donde las medidas de austeridad impuestas por la Uni\u00f3n Europa y el FMI est\u00e1n poniendo en peligro el propio crecimiento econ\u00f3mico, y tienen unas dur\u00edsimas consecuencias sociales: los suicidios y el crimen aumentan, la masa de los nuevos pobres est\u00e1 integrada por j\u00f3venes que no encuentran trabajo y por personas de media edad que han perdido el suyo, mientras faltan en los hospitales los medicamentos esenciales, incluyendo las vacunas, lo que puede conducir a que resurjan all\u00ed la poliomielitis o la difteria.<\/p>\n<p>Este comienza a ser tambi\u00e9n el caso de Espa\u00f1a, donde la prensa anuncia que el PP se propone ahorrar este a\u00f1o 6.000 millones en medicamentos. Como dice Peter Radford: \u201c\u00a1Que se lo digan a los espa\u00f1oles! Ellos han probado ya toda esta historia de la austeridad. Tanto que la tasa de paro es del 23%, mientras las medidas que lo han producido no han conseguido frenar el d\u00e9ficit p\u00fablico, que est\u00e1 a punto de superar el l\u00edmite del 8% que el gobierno espa\u00f1ol se hab\u00eda fijado como objetivo. \u00bfSe imaginan lo que ocurrir\u00e1 ahora? Que los espa\u00f1oles van a ver aumentar su sufrimiento. Est\u00e1n insistiendo en m\u00e1s austeridad para estrujar su econom\u00eda cada vez m\u00e1s\u201d. Y ello, a\u00f1ade, \u201cpara reducir un d\u00e9ficit que es menor que el de los Estados Unidos o el de Gran Breta\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>Una reflexi\u00f3n adicional acerca del car\u00e1cter m\u00e1s \u201cempresarial\u201d que \u201cp\u00fablico\u201d de la crisis nos la puede proporcionar una informaci\u00f3n publicada por el New York Times el 25 de diciembre pasado, que nos advierte que la crisis de los bancos europeos, que les est\u00e1 obligando a deshacerse de activos, crea buenas oportunidades de negocio para las empresas financieras norteamericanas que, a pesar de sus problemas, est\u00e1n lanz\u00e1ndose a comprar en Europa. En efecto, en un art\u00edculo publicado en La Vanguardia del 15 de enero pasado \u2013y el hecho mismo de que un peri\u00f3dico conservador publique este tipo de an\u00e1lisis demuestra el desconcierto reinante entre nuestra burgues\u00eda- no s\u00f3lo se explica que los fondos de inversi\u00f3n norteamericanos se han lanzado a comprar \u201cgangas\u201d europeas, como empresas y bancos devaluados por la propia pol\u00edtica de austeridad, sino que se nos dan las razones: \u201cLa crisis bancaria europea est\u00e1 beneficiando a los fondos extranjeros que aguardan a las puertas de Europa\u201d. Por una parte compran empresas que han perdido valor porque los bancos se niegan a darles cr\u00e9dito, a lo cual se a\u00f1ade que las medidas de recapitalizaci\u00f3n impuestas a los bancos les han forzado a \u201cvender activos por un valor de billones de euros\u201d. Wim Butler, del Citi Group, no dud\u00f3 en decir en una conferencia pronunciada en Bruselas: \u201cDe aqui a unos a\u00f1os todos los bancos europeos pertenecer\u00e1n a extranjeros\u201d.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas restrictivas han llegado a tal punto de irracionalidad que desde el propio Fondo Monetario Internacional se ha comenzado a advertir a los dirigentes pol\u00edticos europeos: \u201cEn la medida en que los gobiernos piensan que deben responder a los mercados, pueden ser inducidos a consolidar demasiado aprisa, incluso desde el simple punto de la sostenibilidad de la deuda\u201d. Como ustedes saben, el presidente actual de nuestro gobierno ya ha dicho, cuando se aprestaba a rendir pleites\u00eda a la se\u00f1ora Merkel, que lo primero es cumplir con el deber de sanear los bancos y reducir el gasto p\u00fablico: los puestos de trabajo, los hospitales o las escuelas no son prioritarios.<\/p>\n<p>Hay razones que ayudan a entender la inhumanidad de este capitalismo depredador. Richard Eskow, que trabaj\u00f3 en un tiempo para Wall Street dice: \u201cLa gente que sufre por los efectos de los presupuestos austeros no son de la clase de los que [estos capitalistas] conocen personalmente, sino que se trata de empleados p\u00fablicos, como maestros, polic\u00edas, bomberos o funcionarios de programas sociales; de gente que necesita de ayudas del gobierno, como los pobres; y de otros de la clase media que han tenido la temeridad o de hacerse viejos o de sufrir una incapacidad\u201d. En realidad los \u201csuper-ricos\u201d no s\u00f3lo se sienten ajenos a todos estos, sino que en el fondo los desprecian.<\/p>\n<p>Lo ocurrido en los \u00faltimos a\u00f1os en la sociedad norteamericana, que fue la primera en implantar estas reglas, nos indica la clase de futuro a que nos conduce a todos la austeridad. Dos noticias de prensa publicadas alrededor de la Navidad del a\u00f1o pasado ilustran sus dos caras. Sabemos, por una parte, que la \u201cpaga\u201d de los dirigentes de las 500 mayores empresas aument\u00f3 en un 36\u20195 por ciento en 2010, al propio tiempo que aumentaba en 1.600.000 el n\u00famero de los ni\u00f1os norteamericanos sin hogar, lo que representa un aumento de un 38 por ciento respecto de 2007. El a\u00f1o pasado, el de 2011, no ha sido tan bueno para los negocios de Wall Street; pero sabemos ya que esto no va a afectar las pagas millonarias de los dirigentes de Citigroup o de Morgan Chase, que van a cobrar m\u00e1s de veinte millones de d\u00f3lares.<br \/>\nLos empresarios son conscientes de que el aumento de la desigualdad es nefasto para el crecimiento econ\u00f3mico, en t\u00e9rminos globales. Como se\u00f1ala Robert Reich: \u201cCon tanta parte de los ingresos y de la riqueza concentrada en los m\u00e1s ricos, la amplia clase media no tiene ya el poder adquisitivo necesario para comprar lo que la econom\u00eda es capaz de producir (&#8230;). El resultado es la generalizaci\u00f3n del estancamiento y del paro\u201d. Un memor\u00e1ndum de la Reserva Federal norteamericana de 4 de enero recuerda que el 70 por ciento de la econom\u00eda nacional depende del gasto de los consumidores, y que la recuperaci\u00f3n no ser\u00e1 posible si no aumenta la capacidad de consumo de la clase media.<\/p>\n<p>Este planteamiento sobre el inter\u00e9s general no afecta sin embargo a los intereses inmediatos de los m\u00e1s ricos, puesto que una reducci\u00f3n global del crecimiento no implica una reducci\u00f3n simult\u00e1nea de sus beneficios, que han seguido aumentando. Y se est\u00e1n, adem\u00e1s, adaptando a la nueva situaci\u00f3n, con la esperanza de obtener cada vez mayores beneficios. El 16 de octubre de 2005 Citigroup, la mayor empresa financiera del mundo, publicaba un informe con el t\u00edtulo de Plutonom\u00eda, al que de momento se prest\u00f3 poca atenci\u00f3n, hasta que, cuando comenz\u00f3 a hacerse famoso, Citigroup se preocup\u00f3 de eliminarlo por completo de la red.<\/p>\n<p>El informe propon\u00eda el t\u00e9rmino \u201cplutonom\u00eda\u201d para designar los pa\u00edses en que el crecimiento econ\u00f3mico se hab\u00eda visto promovido, y en gran medida consumido, por el peque\u00f1o grupo de los m\u00e1s ricos. Sosten\u00eda que \u201cel encarecimiento de los activos, una participaci\u00f3n creciente en los beneficios y el trato favorable por parte de gobiernos partidarios del mercado han permitido a los ricos prosperar y capitalizar una proporci\u00f3n creciente de la econom\u00eda en los pa\u00edses de plutonom\u00eda\u201d. Lo ilustraba con las cifras de la desigualdad de la distribuci\u00f3n de la riqueza en los Estados Unidos, que comentaba con estas palabras:<\/p>\n<p>\u201cNo tenemos una opini\u00f3n moral acerca de si esta desigualdad de los ingresos es buena o mala; lo que nos interesa es que es importante\u201d. Opinaban, adem\u00e1s, que las fuerzas que hab\u00edan llevado a este aumento de la desigualdad en los veinte a\u00f1os \u00faltimos era probable que continuasen en los a\u00f1os pr\u00f3ximos. De lo cual hab\u00eda que deducir que se crear\u00eda un entorno positivo para la actividad de empresas que vendiesen bienes o servicios a los ricos.<\/p>\n<p>Su conclusi\u00f3n final era: Hemos de preocuparnos menos de lo que el consumidor medio vaya a hacer, ya que la conducta de este consumidor es menos relevante para el agregado final, que de lo que los ricos vayan a hacer. Esta es simplemene una cuesti\u00f3n de matem\u00e1ticas, no de moralidad, conclu\u00edan.<br \/>\nY deb\u00edan tener raz\u00f3n, porque sabemos que las empresas de bienes de lujo (o, como se dice en el negocio, de \u201cbienes para individuos de un valor extremo\u201d, que The Economist nos aclara que son aquellos pra los que \u201cun bolso de 8.000 d\u00f3lares es una ganga\u201d) est\u00e1n aumentando espectacularmente. LVMH \u2013o sea Louis Vuitton Mo\u00ebt Hennessy- creci\u00f3 en un 13% en la primera mitad de 2011 con ventas de 10.300 millones. Una noticia publicada recientemente en la prensa nos dice que mientras la matriculaci\u00f3n de autom\u00f3viles disminuy\u00f3 en su conjunto en Espa\u00f1a en el a\u00f1o 2011, la excepci\u00f3n han sido los de lujo, cuya matriculaci\u00f3n ha aumentado en un 83\u20191 por ciento.<\/p>\n<p>\u201cEn alg\u00fan momento \u2013hab\u00edan avisado los analistas de Citigroup- es probable que los trabajadores se opongan al aumento de beneficios de los ricos y puede haber una reacci\u00f3n pol\u00edtica contra el enriquecimiento de los m\u00e1s acomodados\u201d, pero \u201cno vemos que esto est\u00e9 ocurriendo, aunque hay s\u00edntomas de crecientes tensiones pol\u00edticas. De todos modos mantendremos una extrecha observaci\u00f3n de los acontecimientos\u201d.<\/p>\n<p>La ofensiva empresarial no se limita, por otra parte, a buscar ventajas temporales, sino que aspira a una transformaci\u00f3n permanente del sistema pol\u00edtico. En los Estados Unidos se est\u00e1 tratando de dificultar el acceso al voto a amplias capas de la poblaci\u00f3n que se consideran poco afines a los principios de la derecha: ancianos, minor\u00edas \u00e9tnicas, pobres&#8230; En la actualidad hay en Norteam\u00e9rica 12 estados que han introducido medidas restrictivas del derecho a votar (otros 26 las est\u00e1n gestionando), la m\u00e1s importante de las cuales es la exigencia de un documento de identidad como votante, para cuya obtenci\u00f3n se exige la presentaci\u00f3n de documentos como el carnet de conducir o la acreditaci\u00f3n de una cuenta bancaria. No sin problemas. En julio de 2011 el documento le fue negado en Wisconsin a un joven, con el argumento de que el comprobante de su cuenta de ahorro, que presentaba como identificaci\u00f3n, no mostraba bastante actividad reciente com para servir para esta finalidad. M\u00e1s del 10 por ciento de ciudadanos norteamericanos no tienen estas identificaciones, y la proporci\u00f3n es todav\u00eda mayor entre sectores que normalmente votan por los dem\u00f3cratas, incluyendo un 18 por ciento de votantes j\u00f3venes y un 25 % de los afroamericanos.<\/p>\n<p>Pero la amenaza a la democracia no necesita formularse con medidas legales de limitaci\u00f3n del voto, porque el camino m\u00e1s efectivo es el control de los pol\u00edticos por parte de la oligarqu\u00eda financiera. Robert Fisk hac\u00eda recientemente una comparaci\u00f3n entre las revueltas \u00e1rabes y las protestas de los j\u00f3venes europeos y norteamericanos en un art\u00edculo que se titulaba \u201cLos banqueros son los dictadores de Occidente\u201d, en que dec\u00eda: \u201cLos bancos y las agencias de evaluaci\u00f3n se han convertido en los dictadores de occidente. Como los Mubarak y Ben Al\u00ed, creen ser los propietarios de sus pa\u00edses. Las elecciones que les dan el poder \u2013a trav\u00e9s de la cobard\u00eda y la complicidad de los gobiernos- han acabado siendo tan falsas como las que los \u00e1rabes se ve\u00edan obligados a repetir, d\u00e9cada tras d\u00e9cada, para ungir a los propietarios de su propia riqueza nacional\u201d. Los partidos pol\u00edticos, afirma Fisk, entregan el poder que han recibido de los votantes \u201ca los bancos, los traficantes de derivados y las agencias de evaluaci\u00f3n, respaldados por la deshonesta panda de expertos de las grandes universidades norteamericanas, (\u2026) que mantienen la ficci\u00f3n de que esta es una crisis de la globalizaci\u00f3n en lugar de una trampa financiera impuesta a los votantes\u201d.<\/p>\n<p>Michael Hudson, profesor de la Universidad de Missouri, que hab\u00eda sido analista y asesor en Wall Street, denuncia en un texto sobre lo que llama \u201cla transici\u00f3n de Europa de la socialdmeocracia a la oligarqu\u00eda financiera\u201d, los efectos de las pol\u00edticas de austeridad: \u201cUna crisis de la deuda facilita que la \u00e9lite financiera dom\u00e9stica y los banqueros extranjeros endeuden al resto de la sociedad (&#8230;) para apoderarse de los activos y reducir el conjunto de la poblaci\u00f3n a un estado de dependencia\u201d. A lo que a\u00f1ade que la clase de guerra que se extiende ahora por Europa tiene objetivos que van m\u00e1s all\u00e1 de la econom\u00eda, puesto que amenaza convertirse en una l\u00ednea de separaci\u00f3n hist\u00f3rica entre una \u00e9poca caracterizada por la esperanza y el potencial tecnol\u00f3gico, y una nueva era de desigualdad, a medida que una oligarqu\u00eda financiera va reemplazando a los gobiernos democr\u00e1ticos y somete a las poblaciones a una servidumbre por deudas. El resultado es \u201cun golpe de estado olig\u00e1rquico en que los impuestos y la planificaci\u00f3n y el control de los presupuestos est\u00e1n pasando a manos de unos ejecutivos nombrados por el c\u00e1rtel internacional de los banqueros\u201d (no s\u00e9 si ser\u00e1 oportuno recordar que nuestro actual ministro de econom\u00eda procede del sector bancario norteamericano).<\/p>\n<p>Hay un aspecto de estos problemas en el que nos conviene reflexionar. Randall Wray sostiene que la crisis norteamericana de 2008 no la caus\u00f3 la insolvencia de las hipotecas basura, porque su volumen no era suficiente como para haber provocado por si s\u00f3lo este desastre, sino que \u00e9sta fue simplemente la chispa que desencaden\u00f3 un incendio cuyas causas profundas eran el estancamiento de los salarios reales y la desigualdad creciente, que empujaban a la econom\u00eda lejos de una actividad centrada en la producci\u00f3n hacia otra esencialmente financiera, dedicada al manejo del dinero. Lo m\u00e1s grave de esta interpretaci\u00f3n \u2013advierte- es que, dado que estas causas profundas no s\u00f3lo no se han remediado, sino que son m\u00e1s graves ahora que en 2008, pudiera ocurrir que una chispa semejante, como la insolvencia de uno de los grandes bancos norteamericanos o un problema grave en la banca europea, volviera a iniciar una nueva crisis, tal vez peor.<\/p>\n<p>Es por esto que necesitamos evitar el error de analizar la situaci\u00f3n que estamos viviendo en t\u00e9rminos de una mera crisis econ\u00f3mica \u2013esto es, como un problema que obedece a una situaci\u00f3n temporal, que cambiar\u00e1, para volver a la normalidad, cuando se superen las circunstancias actuales-, ya que esto conduce a que aceptemos soluciones que se nos plantean como provisionales, pero que se corre el riesgo de que conduzcan a la renuncia de unos derechos sociales que despu\u00e9s resultar\u00e1n irrecuperables. Lo que se est\u00e1 produciendo no es una crisis m\u00e1s, como las que se suceden regularmente en el capitalismo, sino una transformaci\u00f3n a largo plazo de las reglas del juego social, que hace ya cuarenta a\u00f1os que dura y que no se ve que haya de acabar, si no hacemos nada para lograrlo. Y que la propia crisis econ\u00f3mica no es m\u00e1s que una consecuencia de la gran divergencia.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hemos de hacer? Hay, evidentmente, un primer nivel de urgencia en que resulta obligado luchar por salvar los puestos de trabajo y los niveles de vida. El Banco de Espa\u00f1a se ha encargado de comunicarnos hace pocos d\u00edas que lo que vamos a tener este a\u00f1o, y muy probablemente el siguiente, es m\u00e1s recesi\u00f3n y m\u00e1s de seis millones de parados. Cuesta poco imaginar la cantidad de EREs y de recortes que esto va a implicar, lo que nos va a obligar a muchos esfuerzos puntuales para salvar todo lo que se pueda.<\/p>\n<p>Pero lo que revela la naturaleza especial de la situaci\u00f3n actual es el hecho de que para la generaci\u00f3n que ahora tiene entre 20 y 30 a\u00f1os no va a haber ni siquiera EREs, sino una ausencia total de futuro. Y eso s\u00f3lo podr\u00e1 resolverse con una pol\u00edtica que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la defensa inmediata de nuestras condiciones de vida, para enfrentarse a las pol\u00edticas de austeridad y que, sobre todo, se proponga acabar con el gran proyecto de la divergencia social que las inspira.<\/p>\n<p>Como demostr\u00f3 la gran depresi\u00f3n de los a\u00f1os treinta, cuando eran muchos los que pensaban que el viejo sistema capitalista se hab\u00eda acabado y que el futuro era de la econom\u00eda planificada por el estilo de la de la Rusia sovi\u00e9tica, la capacidad del capitalismo para superar sus crisis y rehacerse es considerable.<br \/>\nEl problema inmediato al que hemos de enfrentarnos hoy no es, como algunos pens\u00e1bamos hace unos a\u00f1os, la liquidaci\u00f3n del capitalismo, que debe ser en todo caso un objetivo a largo plazo, porque la verdad es que no disponemos ahora de una alternativa viable que resulte aceptable para una mayor\u00eda. Y lo que no puede ser compartido con los m\u00e1s, por razonable que parezca, est\u00e1 condenado a quedar en el terreno de la utop\u00eda, que es necesaria para alimentar nuestras aspiraciones a largo plazo, pero in\u00fatil para la lucha pol\u00edtica cotidiana.<\/p>\n<p>Lo que nos corresponde resolver con urgencia es decidir si luchamos por recuperar cuanto antes un capitalismo regulado, con el estado del bienestar incluido, como se hab\u00eda conseguido cuando los sindicatos y los partidos de izquierda eran interlocutores eficaces en el debate sobre la pol\u00edtica social, o nos resginamos a seguir sufriendo bajo la garra de un capitalisno depredador y salvaje como el que se nos est\u00e1 imponiendo. De hecho, lo que nos proponen las pol\u00edticas de austeridad es simplemente que paguemos la factura de los costes de consolidar el sistema en su situaci\u00f3n actual, renunciando a una gran parte de las conquistas que se consiguieron en dos siglos de luchas sociales.<\/p>\n<p>No es que no haya signos esperanzadores de resistencia. No cabe duda de que las ocupaciones de plazas y las manifestaciones de protesta van a volver a brotar esta primavera, empujadas por la desesperaci\u00f3n. Pero lo m\u00e1s importante es saber si la experiencia de los efectos combinados de los recortes y del aumento de las cargas servir\u00e1 para devolver el sentido com\u00fan a quienes dieron el voto a una derecha que promet\u00eda soluciones y se limita ahora a pedirnos sacrificios, o si sus votantes se resignar\u00e1n a aceptar mansamente las consecuencias de su error.<\/p>\n<p>Pienso que es urgente, para dar sentido y coherencia a las protestas, que la izquierda \u2013una izquierda real que nazca de m\u00e1s all\u00e1 de la traici\u00f3n de la socialdemocracia de las terceras v\u00edas- elabore nuevas formas de lucha y de mejora, ahora que ya hemos aprendido que la idea de que el progreso era el motor de la historia es un enga\u00f1o y que los avances para el conjunto de los hombres y las mujeres solo se han conseguido a trav\u00e9s de las luchas colectivas. La semana pasada me pidieron en un diario de Barcelona que opinase acerca de c\u00f3mo ser\u00eda dentro de cinco a\u00f1os este capitalismo con el que nos ha tocado vivir. Y lo que respond\u00ed fue que eso depend\u00eda de nosotros: que lo que tengamos dentro de cinco a\u00f1os ser\u00e1 lo que habremos merecido.<\/p>\n<hr style=\"background: black; height: 1px;\" \/>\n<p><em>Nota: [1] Texto \u00edntegro de la conferencia pronunciada en Le\u00f3n por el profesor Josep Fontana (salvo peque\u00f1as variaciones, es la misma que pronunci\u00f3 en la sede de Comisiones Obreras de Catalunya en el consell de Comfia).<\/em><\/p>\n<p><em>Fuente: <a href=\"http:\/\/lopezbulla.blogspot.com\/2012\/02\/mas-alla-de-la-crisis-habla-josep.html\">http:\/\/lopezbulla.blogspot.com\/2012\/02\/mas-alla-de-la-crisis-habla-josep.html<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De lo que quisiera hablarles [1] no es tanto de la crisis actual como de lo que est\u00e1 ocurriendo m\u00e1s all\u00e1 de la crisis: de algo que se nos oculta tras su apariencia. 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