{"id":1346,"date":"2008-07-22T12:21:54","date_gmt":"2008-07-22T12:21:54","guid":{"rendered":"http:\/\/global-labour.info\/es\/2008\/07\/22\/las-dos-almas-del-socialismo-hal-draper-1966\/"},"modified":"2022-03-11T14:20:09","modified_gmt":"2022-03-11T14:20:09","slug":"las-dos-almas-del-socialismo-hal-draper-1966","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/global-labour.info\/es\/2008\/07\/22\/las-dos-almas-del-socialismo-hal-draper-1966\/","title":{"rendered":"Las dos almas del socialismo (Hal Draper, 1966)"},"content":{"rendered":"<p><em>Publicado originalmente en ingl\u00e9s, en noviembre de 1966, en la revista <a href=\"http:\/\/www.newpol.org\">New Politics<\/a>. Traducci\u00f3n al castellano de <a href=\"http:\/\/www.inisoc.org\">Iniciativa Socialista <\/a>n\u00famero 15, junio 1991. Esta edici\u00f3n electr\u00f3nica ha tenido en cuenta la revisi\u00f3n de dicha traducci\u00f3n efectuada en 1998 por Izquierda Revolucionaria <\/em><br \/>\n<!--more--><em><strong>\u00bfQu\u00e9 es el socialismo desde abajo?<\/strong><\/em><br \/>\nLa actual crisis del socialismo es una crisis del significado del socialismo.<br \/>\nPor primera vez en la historia del mundo, muy posiblemente una mayor\u00eda de sus habitantes se autoproclaman &#8220;socialistas&#8221; en un sentido o en otro; pero tampoco ha existido nunca otro momento en el que tal etiqueta fuera menos informativa (1). Lo m\u00e1s cercano a un contenido com\u00fan en los diversos &#8220;socialismos&#8221; es una negaci\u00f3n: anticapitalismo. En cuanto a lo positivo, la variedad de ideas incompatibles y en conflicto que se llaman a s\u00ed mismas socialistas es m\u00e1s amplia que la gama de ideas dentro del mundo burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Incluso el anticapitalismo es cada vez menos un factor com\u00fan. En un extremo del espectro, algunos partidos socialdem\u00f3cratas casi han eliminado de sus programas cualquier reivindicaci\u00f3n espec\u00edficamente socialista, prometiendo mantener la empresa privada donde quiera que esto sea posible. El m\u00e1s destacado ejemplo es la socialdemocracia alemana (&#8220;Como una idea, una filosof\u00eda y un movimiento social, el socialismo en Alemania no est\u00e1, desde hace mucho tiempo, representado por un partido pol\u00edtico&#8221;, resume D. A. Chalmers en su reciente libro, The Social Democratic Party of Germany). Estos partidos han redefinido al socialismo tanto que ya no existe, pero s\u00f3lo han formalizado una tendencia que es la de toda la socialdemocracia reformista. \u00bfEn qu\u00e9 sentido son a\u00fan socialistas todos estos partidos?<\/p>\n<p>En otro lado de la escena mundial, est\u00e1n los estados comunistas, cuya proclamaci\u00f3n como socialistas est\u00e1 basada en una negaci\u00f3n: la abolici\u00f3n del sistema del beneficio privado capitalista, y en el hecho de que la clase dominante no est\u00e1 formada por propietarios privados. Sin embargo, desde un punto de vista positivo, el sistema socioecon\u00f3mico que ha reemplazado al capitalismo no ser\u00eda reconocible para Karl Marx. El Estado posee los medios de producci\u00f3n, \u00bfpero qui\u00e9n posee al estado? Ciertamente no las masas de trabajadores, que son explotados, sin libertad y despose\u00eddos de todo control pol\u00edtico y social. Una nueva clase dominante, los bur\u00f3cratas, domina sobre un sistema colectivista: un colectivismo burocr\u00e1tico (2). A no ser que estatalizaci\u00f3n sea igualada mec\u00e1nicamente con &#8220;socialismo&#8221;, \u00bfen que sentido son &#8220;socialistas&#8221; estas sociedades?<\/p>\n<p>Estos dos autodenominados socialismos son muy diferentes, pero tienen en com\u00fan m\u00e1s de lo que creen. La socialdemocracia ha so\u00f1ado, de forma caracter\u00edstica, en &#8220;socializar&#8221; al capitalismo desde arriba. Su principio b\u00e1sico ha sido siempre que el incremento de la intervenci\u00f3n del estado en la sociedad y en la econom\u00eda es, &#8220;en s\u00ed&#8221;, socialista. Este principio tiene una fatal semejanza familiar con la concepci\u00f3n estalinista de imponer, desde arriba hacia abajo, algo llamado socialismo, y de igualar estatalizaci\u00f3n con socialismo. Ambas concepciones tienen sus ra\u00edces en la ambigua historia de la idea socialista.<\/p>\n<p>Vayamos a las ra\u00edces: las siguientes p\u00e1ginas se proponen investigar hist\u00f3ricamente el significado del socialismo, siguiendo un nuevo camino. Siempre ha habido diferentes &#8220;tipos de socialismo&#8221;, que com\u00fanmente han sido divididos en reformistas o revolucionarios, pac\u00edficos o violentos, democr\u00e1ticos o autoritarios, etc. Estas divisiones existen, pero la fundamental es otra. A lo largo de la historia de las ideas y de los movimientos socialistas, la fundamental divisi\u00f3n se da entre socialismo desde arriba y socialismo desde abajo.<\/p>\n<p>Lo que une a las muchas diferentes formas de socialismo desde arriba es la concepci\u00f3n de que el socialismo (o un razonable facs\u00edmil de \u00e9l) debe ser otorgado como limosna a las masas agradecidas, de una forma u otra, por una \u00e9lite dominante que, de hecho, no est\u00e1 sometida a su control. El coraz\u00f3n del socialismo desde abajo es su afirmaci\u00f3n de que el socialismo solamente puede ser realizado a trav\u00e9s de la autoemancipaci\u00f3n de las masas activas en movimiento, llegando a \u00e9l, libremente con sus propias manos, movilizadas &#8220;desde abajo&#8221; en una lucha para hacerse cargo de su propio destino, como actores (no simplemente como sujetos pacientes) de esta etapa de la historia. &#8220;La emancipaci\u00f3n de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos&#8221;: \u00e9ste es el primer p\u00e1rrafo de los estatutos escritos por Marx para la Primera Internacional, y \u00e9ste es el primer principio del conjunto de su obra.<br \/>\nEs la concepci\u00f3n del socialismo desde arriba lo que explica la aceptaci\u00f3n de la dictadura comunista como una forma de &#8220;socialismo&#8221;. Es la concepci\u00f3n del socialismo desde arriba lo que concentra toda la atenci\u00f3n de la socialdemocracia sobre la superestructura parlamentaria de la sociedad y sobre la manipulaci\u00f3n de &#8220;la cumbre&#8221; de la econom\u00eda, haci\u00e9ndola hostil a la acci\u00f3n de masas desde abajo. El socialismo desde arriba es la tradici\u00f3n dominante en el desarrollo del socialismo.<\/p>\n<p>N\u00f3tese que \u00e9sta no es una peculiaridad del socialismo. Por el contrario, el anhelo de emancipaci\u00f3n desde arriba es el principio totalmente extendido a lo largo de los siglos de sociedad de clases y de opresi\u00f3n pol\u00edtica. Es la permanente promesa dada por cada poder dominante para mantener al pueblo mirando hacia arriba esperando protecci\u00f3n, en lugar de mirar hacia s\u00ed mismo para liberarse de la necesidad de protecci\u00f3n. El pueblo confiaba en los reyes para corregir las injusticias hechas por los se\u00f1ores, y en los mes\u00edas para destruir la tiran\u00eda de los reyes. En vez de tomar el atrevido camino de la acci\u00f3n de masas desde abajo, es siempre m\u00e1s seguro y m\u00e1s prudente encontrar al &#8220;buen&#8221; dominador que &#8220;podr\u00e1 hacer feliz al pueblo&#8221;. El modelo de emancipaci\u00f3n desde arriba se repite a lo largo de toda la historia de la civilizaci\u00f3n, y tambi\u00e9n se pone de manifiesto en el socialismo. Pero es \u00fanicamente dentro del marco del moderno movimiento socialista que la liberaci\u00f3n desde abajo puede llegar a ser una aspiraci\u00f3n realista; dentro del socialismo, esa aspiraci\u00f3n comienza a destacar, pero a trompicones. La historia del socialismo puede leerse como un continuo pero repetidamente fallido esfuerzo para liberarse de la vieja tradici\u00f3n, la tradici\u00f3n de la emancipaci\u00f3n desde arriba.<\/p>\n<p>Convencido de que la actual crisis del socialismo s\u00f3lo puede comprenderse en los t\u00e9rminos de esta gran divisi\u00f3n dentro de la tradici\u00f3n socialista, pasaremos a algunos ejemplos de las dos almas del socialismo.<\/p>\n<p><em><strong>Algunos &#8220;precursores&#8221; socialistas <\/strong><\/em><br \/>\nKarl Kautsky, el dirigente te\u00f3rico de la Segunda Internacional, comienza su libro sobre Thomas More con la observaci\u00f3n de que las dos grandes figuras que inauguran la historia del socialismo son More y M\u00fcnzer, y que ambos &#8220;prolongan una larga l\u00ednea de Socialistas, desde Licurgo y Pit\u00e1goras hasta Plat\u00f3n, los Gracos, Catilina, Cristo&#8230;&#8221;. Se trata de una lista verdaderamente impresionante de tempranos &#8220;socialistas&#8221;, y Kautsky, considerando su posici\u00f3n, deber\u00eda haber sido capaz de reconocer a un socialista al verle. Lo m\u00e1s fascinante de esta lista es la forma en la que, una vez examinada, se deshace en dos grupos muy diferentes.<\/p>\n<p>La vida de Licurgo escrita por Plutarco condujo a los primeros socialistas a aceptarle como fundador del &#8220;comunismo&#8221; de Esparta, motivo por el cual Kautsky le incluye en su lista. Pero, tal y como describe Plutarco, el sistema espartano estaba basado en la divisi\u00f3n igual de la tierra bajo propiedad privada; no era un camino socialista. La impresi\u00f3n &#8220;colectivista&#8221; que pueda sacarse de una descripci\u00f3n del r\u00e9gimen espartano procede de una direcci\u00f3n muy distinta: el propio modo de vida de la clase dominante espartana, organizada como una guarnici\u00f3n permanente y disciplinada en estado de sitio; y a esto hay que a\u00f1adir el r\u00e9gimen de terror impuesto sobre los ilotas (esclavos). No entiendo de qu\u00e9 modo puede un socialista moderno estudiar el r\u00e9gimen de Licurgo sin tener la sensaci\u00f3n de encontrarse, no ante un antecesor del socialismo, sino ante un precursor del fascismo. \u00a1Existe bastante diferencia! \u00bfPero c\u00f3mo es que el principal te\u00f3rico de la socialdemocracia no sac\u00f3 la misma impresi\u00f3n?<\/p>\n<p>Pit\u00e1goras fund\u00f3 una orden elitista que actu\u00f3 como brazo pol\u00edtico de la aristocracia terrateniente contra el movimiento democr\u00e1tico de los plebeyos; \u00e9l y su partido fueron derrotados y expulsados finalmente por una sublevaci\u00f3n popular revolucionaria. \u00a1Kautsky parece estar en el lado equivocado de las barricadas! Adem\u00e1s, dentro de la orden pitag\u00f3rica prevalec\u00eda un r\u00e9gimen de total autoritarismo y reglamentaci\u00f3n. A pesar de todo esto, Kautsky considera a Pit\u00e1goras como un precursor socialista porque \u00e9l cree que los organizados pitag\u00f3ricos practicaban el consumo comunal. Incluso si fuera verdad (y Kautsky descubri\u00f3 m\u00e1s tarde que no lo era), eso har\u00eda de la orden pitag\u00f3rica exactamente tan comunista como pueda serlo cualquier monasterio. Marquemos en la lista de Kautsky a un segundo precursor del totalitarismo.<\/p>\n<p>El caso de la Rep\u00fablica de Plat\u00f3n es bastante bien conocido. El \u00fanico elemento de &#8220;comunismo&#8221; en su estado ideal es el precepto de consumo mon\u00e1stico-comunal para la peque\u00f1a \u00e9lite de &#8220;Guardianes&#8221; constituida por la burocracia y el ej\u00e9rcito; pero el sistema social circundante se da por sentado que ser\u00e1 de propiedad privada, no socialista. Y \u2014de nuevo\u2014 el estado modelo de Plat\u00f3n est\u00e1 gobernado por una \u00e9lite aristocr\u00e1tica, y su argumento enfatiza que democracia significa inevitablemente el deterioro y la ruina de la sociedad. El prop\u00f3sito pol\u00edtico de Plat\u00f3n, de hecho, era la rehabilitaci\u00f3n y purificaci\u00f3n de la aristocracia dominante para combatir la tendencia hacia la democracia. Llamarle un precursor socialista implica una concepci\u00f3n del socialismo que hace irrelevante cualquier tipo de control democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>En cuanto al otro grupo, Catilina y los Gracos no tienen ning\u00fan aspecto colectivista. Sus nombres est\u00e1n asociados con los movimientos de masas de revueltas democr\u00e1ticas y populares contra el sistema establecido. Con toda seguridad no eran socialistas, pero estuvieron en el bando popular dentro de la lucha de clases en el antiguo mundo, el bando del movimiento popular desde abajo. Para el te\u00f3rico de la socialdemocracia parece que todo era igual.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, en la prehistoria de nuestro tema, encontramos dos tipos de figuras reclamadas para el pante\u00f3n del movimiento socialista. Por un lado, est\u00e1n las figuras con un tinte de (supuesto) colectivismo, que son completamente elitistas, autoritarias y antidem\u00f3cratas; y, por otra parte, est\u00e1n las figuras sin ning\u00fan tipo de colectivismo a su alrededor, asociadas con luchas democr\u00e1ticas de clase. Hay una tendencia colectivista sin democracia, y hay una tendencia democr\u00e1tica sin colectivismo, pero todav\u00eda no existe nada que una a las dos corrientes.<\/p>\n<p>La sugerencia de tal uni\u00f3n no la encontramos hasta Thomas M\u00fcnzer, el l\u00edder del ala izquierda de la reforma alemana; un movimiento social con ideas comunistas (las de M\u00fcnzer) que estaba tambi\u00e9n comprometido en una intensa lucha democr\u00e1tico popular desde abajo. Un contraste a esto es, precisamente, Sir Thomas More: el abismo que separa a estos dos contempor\u00e1neos alcanza el coraz\u00f3n de nuestro tema. La Utop\u00eda de More dise\u00f1a una sociedad completamente regimentada, m\u00e1s evocadora de la sociedad en la novela de George Orwell, 1984, que de la democracia socialista: elitista de cabo a rabo, incluso admitiendo la propiedad de esclavos, un t\u00edpico socialismo desde arriba. No es sorprendente que, de estos dos &#8220;precursores socialistas&#8221; situados en el umbral del mundo moderno, uno de ellos (More) execrase al otro y apoyase a los verdugos que llevaron a M\u00fcnzer y a su movimiento a su muerte.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l era entonces el significado de socialismo cuando apareci\u00f3 por primera vez en el mundo? Desde el comienzo, estuvo entre las dos almas del socialismo, en guerra entre ellas.<\/p>\n<p><em><strong>Los primeros socialistas modernos<\/strong><\/em><br \/>\nEl socialismo moderno naci\u00f3 durante el m\u00e1s o menos medio siglo que va desde la Gran Revoluci\u00f3n Francesa hasta las revoluciones de 1848. Tambi\u00e9n lo hizo la democracia moderna. Pero no nacieron unidos como hermanos siameses. Al comienzo, se movieron sobre l\u00edneas separadas.\u00bfCu\u00e1ndo se cortaron ambas l\u00edneas por primera vez?<\/p>\n<p>A partir del naufragio de la Revoluci\u00f3n Francesa crecieron diferentes tipos de socialismo. Consideraremos tres de los m\u00e1s importantes a la luz de nuestra pregunta.<\/p>\n<p>1) Babeuf: El primer movimiento socialista moderno fue dirigido en la \u00faltima fase de la Revoluci\u00f3n Francesa por Babeuf (&#8220;la conjura de los Iguales&#8221;), concebido como una continuaci\u00f3n del jacobinismo revolucionario con el a\u00f1adido de un objetivo social m\u00e1s consistente: una sociedad de igualdad comunista. Es \u00e9sta la primera ocasi\u00f3n en la era moderna en la que la idea socialista se une a la idea de un movimiento popular, una combinaci\u00f3n de enorme importancia.<\/p>\n<p>Esta combinaci\u00f3n da lugar inmediatamente a una pregunta cr\u00edtica: \u00bfCu\u00e1l es exactamente la relaci\u00f3n que en cada caso se concibe entre esta idea socialista y este movimiento popular? \u00c9sta es la cuesti\u00f3n clave para el socialismo durante los siguientes 200 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los seguidores de Babeuf entienden esa relaci\u00f3n de la siguiente forma: el movimiento de masas popular ha fracasado; parece que el pueblo ha vuelto la espalda a la revoluci\u00f3n. Sin embargo, el pueblo sufre y necesita el comunismo, nosotros lo sabemos. La voluntad revolucionaria del pueblo ha sido derrotada por una conspiraci\u00f3n de la derecha: necesitamos una conspiraci\u00f3n de la izquierda para recrear el movimiento popular, para llevar a cabo la voluntad revolucionaria. Debemos, por tanto, tomar el poder.<\/p>\n<p>Pero el pueblo ya no est\u00e1 preparado para ello. Por tanto, es necesario que nosotros tomemos el poder en su nombre, para elevar el pueblo hasta esa altura. Esto exige una dictadura temporal, que en verdad es de una minor\u00eda; pero ser\u00eda una dictadura educativa, con el prop\u00f3sito de crear las condiciones que har\u00edan posible el control democr\u00e1tico en el futuro (En este sentido son dem\u00f3cratas). No ser\u00eda una dictadura del pueblo, como lo era la Comuna, menos a\u00fan del proletariado; se trata, francamente, de una dictadura sobre el pueblo, con muy buenas intenciones.<\/p>\n<p>Durante algo m\u00e1s de los 50 a\u00f1os siguientes, la concepci\u00f3n de la dictadura educativa sobre el pueblo permaneci\u00f3 como el programa de la izquierda revolucionaria: a trav\u00e9s de las tres B (Babeuf, Buonarroti y Blanqui) y, con la palabrer\u00eda anarquista a\u00f1adida, de Bakunin. El nuevo orden ser\u00e1 donado al sufriente pueblo por la banda revolucionaria. Este t\u00edpico socialismo desde arriba es la primera y m\u00e1s primitiva forma de socialismo revolucionario, pero todav\u00eda hay admiradores de Castro y de Mao que creen que es la \u00faltima palabra en revolucionarismo.<\/p>\n<p>2) Saint Simon: Saliendo del periodo revolucionario, una mente brillante tom\u00f3 un rumbo totalmente diferente. Lo que empuj\u00f3 a Saint Simon era su repulsi\u00f3n a la revoluci\u00f3n, al desorden y a los disturbios. Lo que le fascinaban eran las potencialidades de la industria y de la ciencia.<\/p>\n<p>Su visi\u00f3n no ten\u00eda nada que ver con algo parecido a la igualdad, la justicia, la libertad, los derechos del hombre o pasiones semejantes: a \u00e9l le interesaban solamente la modernizaci\u00f3n, la industrializaci\u00f3n, la planificaci\u00f3n, divorciadas de las anteriores consideraciones. La industrializaci\u00f3n planificada era la llave del nuevo mundo, y, obviamente, la gente que llevar\u00eda esto a cabo eran las oligarqu\u00edas de financieros y de hombres de negocios, cient\u00edficos, tecn\u00f3logos, dirigentes. Cuando no apelaba a tales sectores, Saint Simon ped\u00eda a Napole\u00f3n o a su sucesor Luis XVIII que implementasen proyectos de una dictadura real.<\/p>\n<p>Sus proyectos cambiaban, pero todos ellos eran completamente autoritarios, hasta la \u00faltima ordenanza planificada. Racista sistem\u00e1tico e imperialista militante, era un rabioso enemigo de la misma idea de igualdad y libertad, que odiaba como descendientes de la Revoluci\u00f3n Francesa.<\/p>\n<p>Solamente en la \u00faltima fase de su vida (1825), decepcionado por la respuesta de la \u00e9lite natural ante sus llamamientos a que cumpliese con su deber e impusiese una nueva modernizadora oligarqu\u00eda, dio un giro dirigi\u00e9ndose a los trabajadores que se encontraban all\u00e1 abajo. La &#8220;Nueva Cristiandad&#8221; ser\u00eda un movimiento popular, pero su papel se reducir\u00eda a convencer a los poderes establecidos para que prestasen atenci\u00f3n a los consejos dados por los planificadores saint-simonianos. Los trabajadores se organizar\u00edan&#8230; para pedir a sus capitalistas y a sus dirigentes que sustituyesen a las &#8220;clases ociosas&#8221;.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l era entonces la relaci\u00f3n que \u00e9l establec\u00eda entre la idea de sociedad planificada y el movimiento popular? El pueblo, el movimiento, podr\u00eda ser \u00fatil como ariete \u2014puesto en ciertas manos\u2014. La \u00faltima concepci\u00f3n de Saint Simon fue un movimiento desde abajo para conseguir un socialismo desde arriba. Pero el poder y la capacidad de control deb\u00edan permanecer donde siempre han estado: arriba.<\/p>\n<p>3) Los ut\u00f3picos: Un tercer tipo de socialismo que se produjo en la generaci\u00f3n post-revolucionaria fue el de los socialistas ut\u00f3picos de verdad: Robert Owen, Charles Fourier, Etienne Cabet, etc. Ellos dise\u00f1aron una ideal colonia comunal, salida hecha y derecha del cerebro del l\u00edder, para que fuese financiada por gracia de los ricos fil\u00e1ntropos bajo la protecci\u00f3n del poder benevolente.<\/p>\n<p>Owen (en muchos sentidos el mejor del lote) era tan categ\u00f3rico como cualquiera de ellos: &#8220;Este gran cambio&#8230; deber\u00eda y podr\u00eda ser realizado por los ricos y los poderosos. No hay otros para hacerlo&#8230; para los pobres, oponerse a los ricos y a los poderosos es un derroche de tiempo, talento y dinero&#8230;&#8221; Evidentemente, Owen estaba en contra del &#8220;odio de clases&#8221;, de la lucha de clases. De los muchos que as\u00ed lo han cre\u00eddo, pocos han escrito con tanta franqueza que el prop\u00f3sito de este &#8220;socialismo&#8221; es &#8220;gobernar o tratar a toda la sociedad como el m\u00e1s avanzado de los m\u00e9dicos gobierna y trata a sus pacientes en el manicomio mejor organizado&#8221;, con &#8220;paciencia y bondad&#8221; para los desgraciados que &#8220;han llegado a esa situaci\u00f3n a causa de la irracionalidad y la injusticia del actual sistema social, sumamente irracional.&#8221;<\/p>\n<p>En el modelo de la sociedad de Cabet estaban previstas elecciones, pero no la libre discusi\u00f3n; de forma insistente, impon\u00eda una prensa controlada, el sistem\u00e1tico adoctrinamiento y una uniformidad completamente reglamentada.<\/p>\n<p>Para estos socialistas ut\u00f3picos, \u00bfcu\u00e1l era la relaci\u00f3n entre la idea socialista y el movimiento popular? Este \u00faltimo era el reba\u00f1o que deb\u00eda ser guardado por el buen pastor. No debe suponerse que el socialismo desde arriba implica necesariamente intenciones cruelmente desp\u00f3ticas.<\/p>\n<p><em><strong>La aportaci\u00f3n de Marx <\/strong><\/em><br \/>\nEl utopismo era elitista y antidemocr\u00e1tico en lo esencial porque era ut\u00f3pico, esto es, porqu\u00e9 pretend\u00eda imponer un modelo prefabricado, inventando un plan que deber\u00eda ser aplicado. Sobre todo, era inherente a \u00e9l la hostilidad hacia la idea de transformar la sociedad desde abajo, por medio de la inquietante intervenci\u00f3n de las masas en busca de su liberaci\u00f3n, incluso en aquellos casos en los que finalmente aceptaba recurrir al movimiento de masas como instrumento de presi\u00f3n sobre las c\u00fapulas.<\/p>\n<p>En el movimiento socialista, tal y como se desarroll\u00f3 antes de Marx, la l\u00ednea de la idea socialista nunca se intersec\u00f3 con la l\u00ednea de la democracia desde abajo.<\/p>\n<p>Esta intersecci\u00f3n, esta s\u00edntesis, fue la gran contribuci\u00f3n de Marx: en comparaci\u00f3n con ella, todo el contenido de El Capital es secundario. Lo que \u00e9l uni\u00f3 fue socialismo revolucionario con democracia revolucionaria. \u00c9ste es el coraz\u00f3n del marxismo: &#8220;Esta es la ley; todo lo dem\u00e1s es comentario&#8221;. El Manifiesto Comunista de 1848 expresa la autoconciencia del primer movimiento (en palabras de Engels) &#8220;cuya idea era desde el primer momento que la emancipaci\u00f3n de los trabajadores deber\u00eda ser obra de los trabajadores mismos&#8221;.<\/p>\n<p>El propio Marx pas\u00f3 en su juventud por el estadio m\u00e1s primitivo, tal y como el embri\u00f3n humano surgi\u00f3 pasando por el estadio branquial; expres\u00e1ndolo de otro modo, una de sus primeras inmunizaciones la logr\u00f3 cogiendo la m\u00e1s omnipresente de todas las enfermedades, la ilusi\u00f3n en el d\u00e9spota salvador. Cuando Marx ten\u00eda 22 a\u00f1os, el viejo k\u00e1iser muri\u00f3, y Federico Guillermo IV accedi\u00f3 al trono entre los hosanas liberales y en medio de la expectaci\u00f3n de reformas democr\u00e1ticas desde arriba. Nada de eso ocurri\u00f3. Marx nunca volvi\u00f3 a esa idea que ha endemoniado a todo el socialismo con sus esperanzas en dictadores o presidentes salvadores.<\/p>\n<p>Marx se incorpor\u00f3 a la pol\u00edtica como editor de un peri\u00f3dico que era el \u00f3rgano de la extrema izquierda de la democracia liberal en la industrializada zona del Rin, y pronto se convirti\u00f3 en la principal expresi\u00f3n editorial de toda la democracia pol\u00edtica en Alemania. Su primer art\u00edculo fue una pol\u00e9mica en favor de una ilimitada libertad de prensa frente a cualquier censura estatal. Cuando el gobierno imperial impuso su destituci\u00f3n, Marx estaba ya en contacto con las nuevas ideas socialistas que llegaban de Francia. Cuando este destacado portavoz de la democracia liberal se hizo socialista, todav\u00eda vio en esta tarea el triunfo de la democracia, aunque ahora democracia ten\u00eda un significado m\u00e1s amplio. Marx fue el primer pensador y dirigente socialista que lleg\u00f3 al socialismo a trav\u00e9s de la lucha por la democracia liberal.<\/p>\n<p>En notas manuscritas hechas en 1844, rechaz\u00f3 el existente &#8220;comunismo vulgar&#8221; que negaba la personalidad humana, y aspiraba a un comunismo que ser\u00eda un &#8220;humanismo totalmente desarrollado&#8221;.<\/p>\n<p>En 1845, \u00e9l y su amigo Engels elaboraron una argumentaci\u00f3n contra el elitismo de una corriente socialista representada por Bruno Bauer. En 1846 organizaron los &#8220;Comunistas democr\u00e1ticos alemanes&#8221; en el exilio de Bruselas, y Engels escribi\u00f3: &#8220;en nuestra \u00e9poca, democracia y comunismo son la misma cosa&#8221;. &#8220;Solamente el proletariado ser\u00e1 capaz de fraternizar realmente, bajo la bandera de la democracia comunista&#8230;&#8221;.<\/p>\n<p>Al elaborar el primer punto de vista que un\u00eda la nueva idea comunista con las nuevas aspiraciones democr\u00e1ticas, entraron en conflicto con las sectas comunistas existentes, como la de Weitling, que so\u00f1aban en una dictadura mesi\u00e1nica. Antes de unirse al grupo que se convertir\u00eda en la Liga Comunista (para la que escribir\u00edan el Manifiesto Comunista), exig\u00edan que la organizaci\u00f3n dejara de ser una \u00e9lite conspirativa del viejo tipo y se transformase en un abierto grupo de propaganda, que &#8220;todo aquello que lleva a un autoritarismo supersticioso sea eliminado de los estatutos&#8221;, que el comit\u00e9 dirigente fuese elegido por el conjunto de los miembros, contra la tradici\u00f3n de &#8220;decisiones desde arriba&#8221;. Ganaron a la Liga para su nuevo enfoque, y en el peri\u00f3dico editado en 1847, pocos meses antes del Manifiesto Comunista, el grupo anunci\u00f3:<\/p>\n<p><em>No nos encontramos entre esos comunistas que aspiran a destruir la libertad personal, que desean convertir el mundo en un enorme cuartel o en un gigantesco asilo. Es verdad que existen algunos comunistas que, de forma simplista, se niegan a tolerar la libertad personal y desear\u00edan eliminarla del mundo, porque consideran que es un obst\u00e1culo a la completa harmon\u00eda. Pero nosotros no tenemos ninguna intenci\u00f3n de cambiar libertad por igualdad. Estamos convencidos&#8230; de que en ning\u00fan orden social podr\u00e1 asegurarse la libertad personal tanto como en una sociedad basada sobre la propiedad comunal&#8230; Pong\u00e1monos a trabajar para establecer un estado democr\u00e1tico en el que cada partido podr\u00eda ganar, hablando o por escrito, a la mayor\u00eda para sus ideas&#8230; <\/em><\/p>\n<p>El Manifiesto Comunista, resultado de estas discusiones, proclam\u00f3 que el primer objetivo de la revoluci\u00f3n era &#8220;ganar la batalla de la democracia&#8221;. Cuando, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde y despu\u00e9s del declive de las revoluciones de 1848, la Liga Comunista se rompi\u00f3, estaba una vez m\u00e1s en conflicto con el &#8220;comunismo vulgar&#8221; de los putschistas, que quer\u00edan sustituir con determinadas bandas de revolucionarios al movimiento de masas real de una clase trabajadora consciente. Marx les dijo: &#8220;La minor\u00eda&#8230; convierte a la mera voluntad en la fuerza motor de la revoluci\u00f3n, en vez de las relaciones reales. All\u00e1 donde nosotros decimos a los trabajadores: &#8220;Tendr\u00e9is que pasar por quince, veinte o cincuenta a\u00f1os de guerras civiles e internacionales, no s\u00f3lo para cambiar las condiciones existentes, sino tambi\u00e9n para cambiaros a vosotros mismos y capacitaros para la dominaci\u00f3n pol\u00edtica&#8221;, vosotros, por vuestra parte, dec\u00eds a los trabajadores: &#8220;Debemos alcanzar el poder en seguida, o, en caso contrario, irnos a dormir&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Para cambiaros a vosotros mismos y capacitaros para la dominaci\u00f3n pol\u00edtica&#8221;: \u00e9ste es el programa de Marx para el movimiento obrero, en contra tanto de aqu\u00e9llos que dicen que los trabajadores pueden tomar el poder cualquier domingo como de los que dicen que nunca podr\u00e1n hacerlo. As\u00ed naci\u00f3 el marxismo, en lucha autoconsciente contra los abogados de la dictadura educativa, de los dictadores salvadores, de los revolucionarios elitistas, de los comunistas autoritarios, de los bienhechores filantr\u00f3picos y de los liberales burgueses. \u00c9ste era el marxismo de Marx, no las monstruosas caricaturas que, con tal etiqueta, predican los profesores del establishment, que se estremecen con el irreconciliable esp\u00edritu de oposici\u00f3n revolucionaria al status quo capitalista existente en Marx, y tambi\u00e9n los estalinistas y neo-estalinistas, que tienen que ocultar que Marx declar\u00f3 la guerra a todos los de su g\u00e9nero.<\/p>\n<p>&#8220;Finalmente fue Marx quien enlaz\u00f3 las dos ideas de socialismo y democracia&#8221; porque \u00e9l desarroll\u00f3 una teor\u00eda que hac\u00eda posible por primera vez esa s\u00edntesis. (La cita es de la autobiograf\u00eda de H. G. Wells. El inventor de las utop\u00edas, del socialismo desde arriba, m\u00e1s l\u00f3bregas de toda la literatura, aqu\u00ed denuncia a Marx por este paso hist\u00f3rico.)<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de la teor\u00eda es la siguiente proposici\u00f3n: existe una mayor\u00eda social con inter\u00e9s y motivos para cambiar el sistema, y que la intenci\u00f3n del socialismo puede ser la educaci\u00f3n y la movilizaci\u00f3n de esta masa mayoritaria. La clase explotada, la clase obrera, es, en definitiva, la fuerza motriz de la revoluci\u00f3n. Por tanto, un socialismo desde abajo es posible, sobre la base de una teor\u00eda que ve las potencialidades revolucionarias en las amplias masas, incluso si parecen atrasadas en determinado momento y lugar. El Capital, al fin y al cabo, no es otra cosa que la demostraci\u00f3n de la base econ\u00f3mica de esta perspectiva.<br \/>\nS\u00f3lo una teor\u00eda del socialismo obrero de este tipo hace posible la fusi\u00f3n del socialismo revolucionario con la democracia revolucionaria. No estamos ahora argumentando nuestro convencimiento de que esta creencia est\u00e1 justificada, sino \u00fanicamente insistiendo en la alternativa: todos los socialistas o pretendidos reformadores que la repudian est\u00e1n obligados a asumir alg\u00fan tipo de socialismo desde arriba, ya sea reformista, ut\u00f3pico, burocr\u00e1tico, estalinista, mao\u00edsta o castrista. Y as\u00ed lo hacen.<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os antes del Manifiesto Comunista, un joven de 23 a\u00f1os recientemente convertido al socialismo escrib\u00eda todav\u00eda dentro de la vieja tradici\u00f3n elitista: &#8220;Podemos reclutar adherentes en aquellas clases que han gozado de una bastante buena educaci\u00f3n, esto es, en las universidades y entre los comerciantes&#8230;&#8221; El joven Engels aprendi\u00f3 r\u00e1pido; pero este obsoleto juicio est\u00e1 todav\u00eda entre nosotros.<\/p>\n<p><em><strong>El mito del car\u00e1cter &#8220;libertario&#8221; del anarquismo <\/strong><\/em><br \/>\nUno de los m\u00e1s profundos autoritarios en la historia del radicalismo no es otro que el &#8220;padre del anarquismo&#8221;, Proudhon, cuyo nombre es peri\u00f3dicamente revivido como ejemplo de gran &#8220;libertario&#8221;, a causa de su frecuente repetici\u00f3n de la palabra libertad y de sus invocaciones a la &#8220;revoluci\u00f3n desde abajo&#8221;.<\/p>\n<p>Algunos podr\u00edan ser condescendientes y pasar por alto su hitleriana forma de antisemitismo (&#8220;El jud\u00edo es el enemigo de la humanidad. Es necesario devolver su raza a Asia o exterminarla&#8230;&#8221;). O su racismo en general (pensaba que el Sur ten\u00eda derechos a mantener a los negros americanos en la esclavitud, por ser la m\u00e1s baja de las razas inferiores). O su glorificaci\u00f3n de la guerra por s\u00ed misma (de igual forma que Mussolini) O su opini\u00f3n de que las mujeres no tienen derechos (&#8220;Niego sus derechos pol\u00edticos y sus iniciativas. La mujer s\u00f3lo encuentra su libertad y bienestar en el matrimonio, en la maternidad, en los deberes dom\u00e9sticos&#8230;&#8221;, esto es, el Kinder-Kirche-K\u00fcche de los nazis).<\/p>\n<p>Pero no es posible disculpar su violenta oposici\u00f3n no s\u00f3lo al sindicalismo y al derecho de huelga (hasta apoyando la ruptura de la huelga por la polic\u00eda), sino incluso a las ideas de derecho a voto, sufragio universal, soberan\u00eda popular y a la misma idea de constituci\u00f3n (&#8220;Toda esta democracia me asquea&#8230; Dar\u00eda cualquier cosa por arremeter contra esta turba con mi pu\u00f1o cerrado&#8221;). Las caracter\u00edsticas de su sociedad ideal incluyen la supresi\u00f3n de todos los dem\u00e1s grupos, la prohibici\u00f3n de cualquier reuni\u00f3n de m\u00e1s de 20 personas y de cualquier prensa libre, as\u00ed como de cualquier tipo de elecciones; en las mismas notas, pensaba para el futuro en una &#8220;inquisici\u00f3n general&#8221; y en la condena de &#8220;algunos millones de personas&#8221; a trabajos forzados, &#8220;una vez hecha la revoluci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de todo esto estaba un feroz desprecio para las masas populares, fundamento necesario del socialismo desde arriba, de la misma forma que el marxismo sentaba sus bases en el sentimiento opuesto. Las masas est\u00e1n corrompidas y desahuciadas (&#8220;Yo adoro a la humanidad, pero escupo a los hombres&#8221;). Son &#8220;\u00fanicamente salvajes&#8230; a quienes es nuestro deber civilizar, sin convertirles en nuestros soberanos&#8221;, escribe a un amigo al que reprende con desprecio: &#8220;T\u00fa todav\u00eda crees en el pueblo&#8221;. El progreso, para \u00e9l, puede llegar \u00fanicamente por la autoridad de una \u00e9lite que toma la precauci\u00f3n de no dar al pueblo la soberan\u00eda.<\/p>\n<p>En algunos momentos, Proudhon contempla a alg\u00fan d\u00e9spota como el dictador que podr\u00eda traer la revoluci\u00f3n: Luis Bonaparte (en 1852 escribe un libro entero ensalzando al Emperador como portador de la revoluci\u00f3n); pr\u00edncipe Jerome Bonaparte; finalmente, el zar Alejandro II (&#8220;No olvidemos que el despotismo del zar es necesario para la civilizaci\u00f3n&#8221;).<\/p>\n<p>Evidentemente, hab\u00eda otro candidato al papel de dictador, m\u00e1s cercano al hogar: \u00e9l mismo. Elabor\u00f3 un detallado proyecto para una empresa &#8220;mutualista&#8221;, cooperativa en la forma, que se extender\u00eda apropi\u00e1ndose de todas las empresas y, despu\u00e9s, del estado. En sus notas, Proudhon se coloca a s\u00ed mismo como director jefe, no sujeto, naturalmente, al control democr\u00e1tico que \u00e9l tanto desprecia. Ha previsto con cuidado muchos detalles: &#8220;Redactar un programa secreto, para todos los directivos: eliminaci\u00f3n irrevocable de la realeza, la democracia, los propietarios, la religi\u00f3n [y as\u00ed sucesivamente]&#8221;.<br \/>\nLos directivos son los representantes naturales del pa\u00eds. Los ministros son simplemente los directivos superiores o los directivos generales: como yo lo ser\u00e9 alg\u00fan d\u00eda&#8230; Cuando nosotros seamos los amos, la Religi\u00f3n ser\u00e1 la que nosotros queramos que sea, y lo mismo ocurrir\u00e1 con la educaci\u00f3n, la filosof\u00eda, la justicia, la administraci\u00f3n y el gobierno.<\/p>\n<p>El lector, tal vez lleno de las usuales ilusiones sobre el car\u00e1cter &#8220;libertario&#8221; del anarquismo, puede preguntarse: \u00bfment\u00eda entonces cuando hablaba de su gran amor por la libertad?<\/p>\n<p>Nada de eso: basta con comprender el significado de la &#8220;libertad&#8221; anarquista. Proudhon escribe: &#8220;El principio de la libertad es del abad de Th\u00e9l\u00eame (en Rabelais): \u00a1haz lo que quieras!&#8221; y este principio significa: &#8220;cualquier hombre que no puede hacer lo que quiere y cualquier cosa que quiera, tiene el derecho a la revuelta, incluso solo, contra el gobierno, incluso si el gobierno est\u00e1 formado por todos los dem\u00e1s&#8221;. El \u00fanico hombre que puede gozar de esta libertad es un d\u00e9spota; \u00e9ste es el sentido de la brillante intuici\u00f3n de Shigalev de Dostoyevsky: &#8220;Partiendo de la libertad ilimitada, llego al ilimitado despotismo&#8221;.<\/p>\n<p>La historia es similar en lo que respeta al segundo &#8220;padre del anarquismo&#8221;, Bakunin, cuyos planes para la dictadura y la supresi\u00f3n del control democr\u00e1tico son mejor conocidos que los de Proudhon.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n b\u00e1sica es la misma: el anarquismo no est\u00e1 relacionado con la creaci\u00f3n del control democr\u00e1tico desde abajo, sino solamente con la destrucci\u00f3n de la &#8220;autoridad&#8221; sobre los individuos, incluyendo la autoridad de la m\u00e1s extremadamente democr\u00e1tica regulaci\u00f3n de la sociedad que sea posible imaginar.<\/p>\n<p>Esto ha sido dejado claro por autorizados autores anarquistas una y otra vez; por ejemplo, George Woodcock: &#8220;incluso all\u00e1 donde la democracia es posible, el anarquista no podr\u00eda apoyarla&#8230; Los anarquistas no abogan por la libertad pol\u00edtica, sino por liberarse de toda pol\u00edtica&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>El anarquismo es, por principio, violentamente antidemocr\u00e1tico, ya que una autoridad idealmente democr\u00e1tica sigue siendo autoridad. Pero ya que, rechazando la democracia, no tiene otro camino para resolver los inevitables desacuerdos y diferencias entre los habitantes de Th\u00e9l\u00e8me, su ilimitada libertad de cada incontrolado individuo es distinguible del ilimitado despotismo de tal individuo, tanto en la teor\u00eda como en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>El gran problema de nuestra \u00e9poca es la consecuci\u00f3n del control democr\u00e1tico desde abajo sobre los extensos poderes de la moderna autoridad social. El anarquismo, m\u00e1s generoso que nadie para parlotear sobre &#8220;cualquier cosa desde abajo&#8221;, rechaza este objetivo. Es la otra cara de la moneda del despotismo burocr\u00e1tico, con todos sus valores invertidos, no la soluci\u00f3n o la alternativa.<\/p>\n<p><em><strong>Lassalle y el socialismo de estado <\/strong><\/em><br \/>\nCon mucha frecuencia se presenta al verdadero modelo de una socialdemocracia moderna, el Partido Socialdem\u00f3crata alem\u00e1n, como si se hubiese desarrollado a partir de una base marxista. Esto es un mito m\u00e1s en las historias del socialismo existente. El impacto de Marx fue fuerte, incluso sobre algunos de los l\u00edderes durante cierto tiempo, pero la pol\u00edtica que penetr\u00f3 y finalmente impregn\u00f3 el partido procede principalmente de otras dos fuentes. Una fue Lassalle, fundador del socialismo alem\u00e1n como un movimiento organizado (1863); la otra fueron los fabianos brit\u00e1nicos, que inspiraron el &#8220;revisionismo&#8221; de Eduard Bernstein.<\/p>\n<p>Fernando Lassalle es el prototipo del socialista de estado, es decir, alguien que se propone conseguir el socialismo como un don del estado existente. No era el primer ejemplo prominente (antes estuvo Louis Blanc), pero en su caso el estado existente era el estado del K\u00e1iser bajo Bismarck.<\/p>\n<p>El estado, dec\u00eda Lassalle a los trabajadores, es algo &#8220;que puede realizar por cada uno de nosotros aquellas cosas que ninguno podr\u00eda conseguir por s\u00ed mismo&#8221;. Marx ense\u00f1aba exactamente lo opuesto: que la clase obrera debe conseguir su emancipaci\u00f3n por s\u00ed misma, y abolir en ese proceso el estado existente. Eduard Bernstein ten\u00eda raz\u00f3n cuando dec\u00eda que Lassalle &#8220;cre\u00f3 un verdadero culto al estado&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Yo defiendo con vosotros al inmemorial fuego vestal de toda civilizaci\u00f3n, el Estado, contra estos modernos b\u00e1rbaros (la burgues\u00eda liberal)&#8221;&#8216; dijo Lassalle ante un tribunal prusiano. Esto es lo que hace que Marx y Lassalle sean &#8220;fundamentalmente opuestos&#8221;, se\u00f1ala el bi\u00f3grafo de Lassalle, Footman, dejando al descubierto el pro-prusianismo \u2014el nacionalismo pro-prusiano y el imperialismo pro-prusiano\u2014 de Lassalle.<\/p>\n<p>Lassalle organiz\u00f3 este primer movimiento socialista alem\u00e1n como su dictadura personal. Muy conscientemente, \u00e9l abord\u00f3 su construcci\u00f3n desde el primer momento como la de un movimiento de masas desde abajo para conseguir un socialismo desde arriba (recordemos el ariete de Saint Simon). El objetivo era convencer a Bismarck para que concediese concesiones, particularmente el sufragio universal sobre cuya base un movimiento parlamentario dirigido por Lassalle podr\u00eda llegar a ser un aliado de masas del estado bismarckiano en una coalici\u00f3n contra la burgues\u00eda liberal. Con este fin, Lassalle intent\u00f3 realmente negociar con el canciller de hierro. Lassalle envi\u00f3 a Bismarck los estatutos dictatoriales de su organizaci\u00f3n, presentados como &#8220;la constituci\u00f3n de mi reino que quiz\u00e1 envidiar\u00e9is&#8221; y diciendo, algo m\u00e1s adelante:<\/p>\n<p>&#8220;Pero esta miniatura no ser\u00e1 suficiente para mostrar en qu\u00e9 medida es cierto que la clase trabajadora siente una inclinaci\u00f3n instintiva hacia un dictador, si es previamente persuadida en modo adecuado de que la dictadura ser\u00eda ejercida en su propio inter\u00e9s; y tambi\u00e9n en qu\u00e9 medida, a pesar de todas las opiniones republicanas \u2014o m\u00e1s bien precisamente a causa de ellas\u2014 podr\u00eda por lo tanto inclinarse, como os dije recientemente, a ver a la Corona, en oposici\u00f3n al ego\u00edsmo de la sociedad burguesa, como representante natural de la dictadura social, si la Corona por su parte pudiese alguna vez adecuar su mentalidad para dar el paso \u2014en verdad improbable\u2014 de poner en marcha una l\u00ednea realmente revolucionaria y de transformarse a s\u00ed misma de la monarqu\u00eda de los \u00f3rdenes privilegiados en la monarqu\u00eda popular social y revolucionaria.&#8221;<\/p>\n<p>Aunque esta carta secreta no era conocida en su tiempo, Marx comprendi\u00f3 perfectamente la naturaleza del lassalleanismo. Llam\u00f3 a Lassalle, en su cara, &#8220;bonapartista&#8221;, y escribi\u00f3 que &#8220;Su actitud es la del futuro dictador de los obreros&#8221;. A la tendencia de Lassalle la denominaba &#8220;socialismo del Gobierno real prusiano&#8221;, denunciando su &#8220;alianza con los oponentes absolutistas y feudales contra la burgues\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;En vez del proceso revolucionario de transformaci\u00f3n de la sociedad&#8221;, escribe Marx, Lassalle se imagina la llegada del socialismo &#8220;desde la \u00abayuda estatal\u00bb otorgada a las sociedades cooperativistas de productores, creadas por el estado, no por los trabajadores&#8221;. Marx ridiculiza esto. &#8220;Pero en lo que concierne a las actuales cooperativas, s\u00f3lo tienen valor en la medida que son creaciones independientes de los trabajadores y no protegidas por el estado o por la burgues\u00eda&#8221;. Esta es una cl\u00e1sica exposici\u00f3n del significado de la palabra independiente como la piedra de toque del socialismo desde abajo contra el socialismo de estado.<\/p>\n<p>Existe un ejemplo muy instructivo de lo que ocurre cuando un t\u00edpico acad\u00e9mico americano antimarxista como Mayo se topa con este aspecto de Marx. Mayo, en Democracy and Marxism (despu\u00e9s revisada con el t\u00edtulo de Introduction to Marxist Theory), demuestra c\u00f3modamente que el marxismo es antidemocr\u00e1tico por el simple expediente de definir al marxismo como la &#8220;ortodoxia de Mosc\u00fa&#8221;. Pero al menos parece que ha le\u00eddo a Marx, y se da cuenta de que en ninguna parte, en kil\u00f3metros de papel escrito y en una larga vida, da Marx se\u00f1ales de querer m\u00e1s poder para el estado sino m\u00e1s bien todo lo contrario. Cae en la cuenta de que Marx no era un &#8220;estatista&#8221;:<\/p>\n<p>La cr\u00edtica m\u00e1s popular dirigida contra el marxismo es que tiende a degenerar en una forma de &#8220;estatismo&#8221;. A primera vista [o sea, lectura] la cr\u00edtica parece equivocada, porque la virtud de la teor\u00eda pol\u00edtica de Marx&#8230; es la total ausencia de cualquier glorificaci\u00f3n del estado.<\/p>\n<p>Este descubrimiento ofrece un notable desaf\u00edo a los cr\u00edticos de Marx, que evidentemente saben de antemano que el marxismo debe glorificar el estado. Mayo resuelve la dificultad con dos afirmaciones: 1) &#8220;el estatismo est\u00e1 impl\u00edcito en los requerimientos de una planificaci\u00f3n total&#8230;&#8221; 2) Ver lo que pasa en Rusia. Pero Marx no hace ning\u00fan fetiche de la &#8220;planificaci\u00f3n total&#8221;. Ha sido tambi\u00e9n frecuentemente denunciado (por otros cr\u00edticos distintos) por no haber dise\u00f1ado un prototipo de socialismo, precisamente por la misma causa por la que reaccion\u00f3 tan violentamente contra el &#8220;planificacionismo&#8221; ut\u00f3pico o la planificaci\u00f3n desde arriba de sus predecesores. El &#8220;planificacionismo&#8221; es precisamente la concepci\u00f3n del socialismo que Marx desea destruir. El socialismo debe abarcar planificaci\u00f3n, pero la &#8220;planificaci\u00f3n total&#8221; no es igual al socialismo, exactamente igual que cualquier idiota puede ser un profesor pero no necesariamente todo profesor es un idiota.<\/p>\n<p><em><strong>El modelo fabiano <\/strong><\/em><br \/>\nEn Alemania, tras la figura de Lassalle, van apareciendo una serie de &#8220;socialismos&#8221; movi\u00e9ndose en una interesante direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los llamados socialistas acad\u00e9micos (&#8220;socialistas de la c\u00e1tedra&#8221;, Kathedersozialisten, una corriente de los acad\u00e9micos del &#8220;establishment&#8221;) pon\u00edan sus esperanzas en Bismarck a\u00fan m\u00e1s abiertamente que Lassalle, pero su concepci\u00f3n del socialismo de estado no era en principio ajena a la de \u00e9ste. La diferencia estaba en que Lassalle asum\u00eda el riesgo de promover un movimiento de masas desde abajo con ese prop\u00f3sito (riesgo porque, una vez en movimiento, podr\u00eda escap\u00e1rsele de las manos, como de hecho ocurri\u00f3 m\u00e1s de una vez). El propio Bismarck no vacilaba en presentar sus pol\u00edticas econ\u00f3micas paternalistas como una forma de socialismo, y se escribieron libros sobre el &#8220;socialismo mon\u00e1rquico&#8221;, el &#8220;socialismo de estado bismarquiano&#8221;, etc. M\u00e1s hacia la derecha, llegamos al &#8220;socialismo&#8221; de Friedrich List, un proto-nazi, y a los c\u00edrculos en los que una forma anticapitalista de antisemitismo (D\u00fchring, A. Wagner, etc) dej\u00f3 parte de la base para el movimiento que se llam\u00f3 a s\u00ed mismo socialista bajo Adolfo Hitler.<\/p>\n<p>El rasgo que une a todo este espectro, a pesar de todas sus diferencias, es la concepci\u00f3n del socialismo como un mero equivalente a la intervenci\u00f3n del estado en la econom\u00eda y en la vida social. &#8220;\u00a1Staat, greif zu!&#8221;, ped\u00eda Lassalle. &#8220;Estado, \u00a1hazte cargo de las cosas!&#8221; \u00e9ste es el socialismo de todo este grupo.<br \/>\nPor esto Schumpeter est\u00e1 en lo cierto cuando observa que el equivalente brit\u00e1nico del socialismo de estado alem\u00e1n es el fabianismo, el socialismo de Sidney Webb.<\/p>\n<p>Los fabianos (m\u00e1s exactamente, los webbianos) son, en la historia de la idea socialista, la corriente socialista moderna que se desarrolla de forma m\u00e1s completamente divorciada del marxismo, la m\u00e1s ajena a \u00e9l. Era un reformismo socialdem\u00f3crata casi qu\u00edmicamente puro, sin mezcla alguna, particularmente antes del ascenso del movimiento de masas obrero y socialista en Gran Breta\u00f1a, que ellos no quisieron y que no ayudaron a construir (a pesar de un extendido mito que dice lo contrario).<\/p>\n<p>Por lo tanto \u00e9ste es un test muy importante, a diferencia de otras corrientes reformistas que pagaron su tributo al marxismo, adoptando parte de su lenguaje pero distorsionando su substancia.<\/p>\n<p>Los fabianos, procedentes expresamente de la clase media en su composici\u00f3n e influencia, no quer\u00edan construir un movimiento de masas en ning\u00fan sentido, y menos a\u00fan un movimiento de masas fabiano.<\/p>\n<p>Se consideraban como una peque\u00f1a \u00e9lite de consejeros que podr\u00eda impregnar las instituciones sociales existentes, influenciando a los reales l\u00edderes tanto en la esfera conservadora como en la liberal, guiando el desarrollo social hacia sus objetivos colectivistas con la &#8220;inevitabilidad del gradualismo&#8221;. Ya que su concepci\u00f3n del socialismo se limitaba a la intervenci\u00f3n del estado (nacional o municipal), y que su teor\u00eda dec\u00eda que el propio capitalismo estaba siendo colectivizado r\u00e1pidamente d\u00eda a d\u00eda y ten\u00eda que seguir movi\u00e9ndose en esa direcci\u00f3n, su funci\u00f3n era simplemente la de acelerar el proceso. La Sociedad Fabiana fue proyectada en 1884 para ser el pez piloto de un tibur\u00f3n: al principio, el tibur\u00f3n fue el Partido Liberal; pero cuando la penetraci\u00f3n en el liberalismo fracas\u00f3 de forma miserable y los trabajadores organizaron por fin su propio partido de clase a pesar de los fabianos, el pez piloto simplemente se agreg\u00f3 al mismo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s no exista otra tendencia socialista que haya elaborado su teor\u00eda de un socialismo desde arriba de forma tan sistem\u00e1tica y consciente. La naturaleza de este movimiento fue reconocida prontamente, aunque m\u00e1s tarde resultase oscurecida por la disoluci\u00f3n del fabianismo en el cuerpo del reformismo laborista. Un dirigente socialista cristiano dentro de la sociedad fabiana tach\u00f3 en una ocasi\u00f3n a Webb de &#8220;colectivista burocr\u00e1tico&#8221; (quiz\u00e1 \u00e9sta fue la primera vez que se utiliz\u00f3 este t\u00e9rmino). El alguna vez famoso libro de Hilaire Belloc (The Servile State, 1912), fue en gran parte provocado por el &#8220;colectivismo ideal&#8221; tipo Webb, b\u00e1sicamente burocr\u00e1tico. G.D.H. Cole recuerda: &#8220;Los Webb, en aquellos d\u00edas, ten\u00edan afici\u00f3n a decir que cualquiera que fuese activo en pol\u00edtica era un &#8216;A&#8217; o un &#8216;B&#8217; \u2014 un anarquista o un bur\u00f3crata \u2014 y que ellos eran &#8216;B&#8217;&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>Estas caracterizaciones apenas bastan para darnos todo el sabor del colectivismo webbiano, del fabianismo. Era completamente dirigista, tecnocr\u00e1tico, elitista autoritario, &#8220;planificacionista&#8221;. Para Webb la pol\u00edtica era casi un sin\u00f3nimo de la manipulaci\u00f3n de resortes. Una publicaci\u00f3n fabiana escribi\u00f3 que ellos pretend\u00edan ser &#8220;los jesuitas del socialismo&#8221;. El evangelio era orden y eficacia. El pueblo, que deber\u00eda ser tratado bondadosamente, s\u00f3lo ten\u00eda capacidad para ser dirigido por expertos competentes. La lucha de clases, la revoluci\u00f3n y los disturbios populares eran perjudiciales. En Fabianism and the Empire, el imperialismo era alabado y aceptado. Si alguna vez el movimiento socialista desarroll\u00f3 su propio colectivismo burocr\u00e1tico, fue en esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;Puede pensarse que el socialismo es esencialmente un movimiento desde abajo, un movimiento de clase&#8221;, escribe un portavoz fabiano, Sidney Ball, para desenga\u00f1ar al lector de esa idea; pero ahora los socialistas &#8220;abordan el problema desde la perspectiva cient\u00edfica, no desde la popular; son te\u00f3ricos de clase media&#8221;, se enorgullece, llegando a decir que existe &#8220;una clara ruptura entre el socialismo de la calle y el socialismo de la c\u00e1tedra&#8221;.<\/p>\n<p>Las secuelas son bien conocidas, aunque frecuentemente encubiertas. Mientras que el fabianismo como tendencia especial desapareci\u00f3 en 1918 en el m\u00e1s amplio r\u00edo del reformismo laborista, los dirigentes fabianos tomaron otra direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tanto Sidney y Beatrice Webb como Bernard Shaw \u2014 el trio de cabeza \u2014 se convirtieron en defensores por principio del totalitarismo estalinista de los a\u00f1os 30. Anteriormente, Shaw, quien pens\u00f3 que el socialismo necesitaba a un Superman, encontr\u00f3 a m\u00e1s de uno. Apoy\u00f3 a Mussolini y Hitler como d\u00e9spotas benevolentes que dar\u00edan el &#8220;socialismo&#8221; a los patanes, y se disilusion\u00f3 \u00fanicamente al comprobar que no abolieron realmente el capitalismo. En 1931, Shaw revel\u00f3, tras una visita a Rusia, que el r\u00e9gimen de Stalin era realmente fabianismo llevado a la pr\u00e1ctica. Los Webb tambi\u00e9n fueron a Mosc\u00fa, y encontraron a Dios. En su <em>Soviet Communism: A New Civilization<\/em>, probaron (a partir de los propios documentos de Mosc\u00fa y de las propias declaraciones de Stalin, laboriosamente investigadas) que Rusia era la mayor democracia del mundo; Stalin no era un dictador; la igualdad reinaba totalmente; la dictadura unipartidista era necesaria; el Partido Comunista era una \u00e9lite completamente democr\u00e1tica que llevaba la civilizaci\u00f3n a esclavos y mongoles (pero no a los ingleses); la democracia pol\u00edtica hab\u00eda fracasado de todos modos en Occidente, y no hab\u00eda raz\u00f3n alguna para que los partidos pol\u00edticos debieran sobrevivir en nuestro tiempo&#8230;<\/p>\n<p>Apoyaron firmemente a Stalin en los juicios de Mosc\u00fa y en el pacto de Hitler-Stalin sin nauseas observables, y murieron siendo unos proestalinistas acr\u00edticos de los que ahora ya no podr\u00edan encontrarse ni en el Politbur\u00f3. Como Shaw ha explicado, los Webb no ten\u00edan sino desprecio por la Revoluci\u00f3n Rusa como tal: &#8220;Los Webb esperaron hasta que la destrucci\u00f3n y la ruina del cambio acabaron, los errores fueron remediados y el estado Comunista se levant\u00f3&#8221;. Es decir, esperaron hasta que las masas revolucionarias fueron introducidas en una camisa de fuerza, los dirigentes de la revoluci\u00f3n destituidos, cuando ya la eficaz tranquilidad de la dictadura se hab\u00eda adue\u00f1ado de la escena y la contrarrevoluci\u00f3n se hab\u00eda establecido firmemente; y entonces llegaron ellos para proclamar cumplido el ideal.<\/p>\n<p>\u00bfEra \u00e9ste realmente un gigantesco enga\u00f1o, un incomprensible desprop\u00f3sito? \u00bfO ten\u00edan raz\u00f3n al pensar que \u00e9ste era en efecto el &#8220;socialismo&#8221; que armonizaba con su ideolog\u00eda, pasando por alto un poco de sangre? El giro del fabianismo desde el proyecto de influenciar a la clase media hasta el estalinismo era el vaiv\u00e9n de una puerta que ten\u00eda como bisagras al socialismo desde arriba.<\/p>\n<p>Si echamos un vistazo a las d\u00e9cadas anteriores al final del siglo en que naci\u00f3 el fabianismo, aparece otra figura, ant\u00edtesis de Webb: la principal personalidad del socialismo revolucionario en este per\u00edodo, el poeta y artista William Morris, que lleg\u00f3 a ser socialista y marxista poco antes de los cincuenta a\u00f1os. Los escritos de Morris sobre el socialismo alientan por todos sus poros el esp\u00edritu del socialismo desde abajo, exactamente en la misma medida en la que cada l\u00ednea escrita por Webb era todo lo contrario.<\/p>\n<p>Esto es tal vez m\u00e1s claro en sus profundos ataques al fabianismo (por las razones justas); en su aversi\u00f3n al &#8220;marxismo&#8221; propio del dictatorial H.M. Hyndman, versi\u00f3n brit\u00e1nica de Lassalle; en su denuncia del socialismo de estado; y en su repugnancia a la utop\u00eda burocr\u00e1tica colectivista de Bellamy, <em>Looking Backward<\/em> (que le incit\u00f3 a hacer la siguiente consideraci\u00f3n: &#8220;si ellos me alistasen a un r\u00e9gimen de trabajadores, yo me resistir\u00eda con u\u00f1as y dientes&#8221;).<\/p>\n<p>Los escritos socialistas de Morris est\u00e1n impregnados por su \u00e9nfasis, para el presente, en la lucha de clases desde abajo; y, en cuanto al futuro socialista, su obra <em>News from Nowhere <\/em>fue escrita como una ant\u00edtesis directa del libro de Bellamy. \u00c9l nos advierte:<\/p>\n<p>Los individuos no pueden descargar los asuntos de la vida sobre las espaldas de una abstracci\u00f3n llamada Estado, sino que deben hacerlos frente en asociaci\u00f3n consciente con los dem\u00e1s&#8230; La diversidad de la vida es un objetivo del verdadero comunismo tanto como lo sea la igualdad de condiciones, y&#8230; ninguna cosa excepto la uni\u00f3n de estas podr\u00e1 conducirnos a la verdadera libertad.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Incluso algunos socialistas&#8221;, escribi\u00f3, &#8220;son capaces de confundir la maquinaria cooperativa, hacia la que la vida moderna tiende, con la esencia del socialismo mismo&#8221;. Esto implica &#8220;el peligro de que la comunidad degenere en burocracia&#8221;. Por tanto, \u00e9l expresaba su temor a una futura &#8220;burocracia colectivista&#8221;. Reaccionando violentamente contra el socialismo de estado y contra el reformismo, cae en el antiparlamentarismo pero no en la trampa anarquista:<\/p>\n<p>&#8230;El pueblo tendr\u00e1 que implicarse en la administraci\u00f3n, y en ocasiones existir\u00e1n diferentes opiniones&#8230; \u00bfQu\u00e9 hacer entonces? \u00bfQui\u00e9n debe ceder? Nuestros amigos anarquistas dicen que eso no debe hacerse por mayor\u00eda; en ese caso, deber\u00e1 hacerlo una minor\u00eda. \u00bfY por qu\u00e9? \u00bfHay alg\u00fan derecho divino en una minor\u00eda?&#8221;<\/p>\n<p>Esta cr\u00edtica atina en el coraz\u00f3n del anarquismo mucho m\u00e1s profundamente que la opini\u00f3n com\u00fan de que el inconveniente del anarquismo es su superidealismo.<\/p>\n<p>William Morris contra Sidney Webb: esta es una forma de resumir esta historia.<\/p>\n<p><em><strong>La fachada &#8220;revisionista&#8221; <\/strong><\/em><br \/>\nEduard Bernstein, el te\u00f3rico del &#8220;revisionismo&#8221; socialdem\u00f3crata, recibe su impulso por el fabianismo, por el que fue fuertemente influenciado en su exilio londinense. No invent\u00f3 la pol\u00edtica reformista en 1896: simplemente, se convirti\u00f3 en su portavoz te\u00f3rico. El dirigente de la burocracia del partido prefer\u00eda menos teor\u00eda: &#8220;No se dice, se hace&#8221;, le dijo a Bernstein, queriendo decir que la pol\u00edtica de la socialdemocracia alemana hab\u00eda sido vaciada de contenido marxista mucho tiempo antes de que sus te\u00f3ricos reflejasen la transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero Bernstein no &#8220;revis\u00f3&#8221; el marxismo. Su papel era arrancarlo mientras aparentaba podar sus ramas marchitas. Los fabianos no hab\u00edan tenido que molestarse en poner pretextos, pero en Alemania no era posible destruir el marxismo con un ataque frontal. La regresi\u00f3n a un socialismo desde arriba (&#8220;die alte Scheisse&#8221;) fue presentada como una &#8220;modernizaci\u00f3n&#8221;, una &#8220;revisi\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Esencialmente, al igual que los fabianos, el &#8220;revisionismo&#8221; encontr\u00f3 su socialismo en la inevitable colectivizaci\u00f3n del propio capitalismo; vio el movimiento hacia el socialismo como la suma de las tendencias colectivistas inherentes al capitalismo; apunt\u00f3 a la &#8220;autosocializaci\u00f3n&#8221; del capitalismo desde arriba, por medio de las instituciones del estado existente. La ecuaci\u00f3n &#8220;estatalizaci\u00f3n=socialismo&#8221; no fue una invenci\u00f3n del estalinismo, sino que fue sistematizada por la corriente socialista de estado, fabiana y revisionista del reformismo socialdem\u00f3crata.<\/p>\n<p>Muchos de los &#8220;descubrimientos&#8221; contempor\u00e1neos que anuncian que el capitalismo no existe desde hace tiempo, pueden encontrarse ya en Bernstein, que declar\u00f3 que era &#8220;absurdo&#8221; llamar capitalista a la Alemania de Weimar, dados los controles ejercidos sobre los capitalistas. Del bernsteinismo se deducir\u00eda que el estado nazi era a\u00fan m\u00e1s anticapitalista, como proclamaba&#8230;<\/p>\n<p>La transformaci\u00f3n del socialismo en un colectivismo burocr\u00e1tico est\u00e1 ya impl\u00edcita en el ataque de Bernstein a la democracia obrera. Denunciando la idea del control obrero en la industria, procede a redefinir la democracia. Rechaza que sea &#8220;el gobierno del pueblo&#8221;, proponiendo la definici\u00f3n negativa de &#8220;ausencia de gobierno de clase&#8221;. As\u00ed, la misma noci\u00f3n de democracia obrera como un &#8220;sine qua non&#8221; del socialismo es arrojada a la chatarra, de forma tan eficaz como lo hace la m\u00e1s inteligente de las redefiniciones corrientes en las academias comunistas. Incluso la libertad pol\u00edtica y las instituciones representativas se pierden en la redefinici\u00f3n, un resultado te\u00f3rico que es a\u00fan m\u00e1s impresionante por no ser Bernstein personalmente antidemocr\u00e1tico, como lo eran Lassalle o Shaw. Es la teor\u00eda del socialismo desde arriba lo que impone estas formulaciones. Bernstein es el dirigente socialdem\u00f3crata que teoriz\u00f3, no solamente la ecuaci\u00f3n &#8220;estatalizaci\u00f3n= socialismo&#8221;, sino tambi\u00e9n la disyunci\u00f3n entre socialismo y democracia obrera.<\/p>\n<p>Fue apropiado, por tanto, que Bernstein llegase a la conclusi\u00f3n de que la hostilidad de Marx al estado era &#8220;anarquista&#8221;, y que Lassalle ten\u00eda raz\u00f3n al confiar en el estado para el inicio del socialismo. &#8220;El cuerpo administrativo del futuro pr\u00f3ximo s\u00f3lo puede diferenciarse del estado actual en cuesti\u00f3n de grado&#8221;, escribe Bernstein; el hecho de &#8220;extinguirse el estado&#8221; no es otra cosa que utop\u00eda, incluso bajo el socialismo. \u00c9l, por el contrario, era muy pr\u00e1ctico; por ejemplo, cuando el no extinguido estado del K\u00e1iser se arroj\u00f3 a la pelea imperialista por las colonias, Bernstein inmediatamente se declar\u00f3 en favor del imperialismo y de la &#8220;responsabilidad del hombre blanco&#8221;: &#8220;solamente puede reconocerse un derecho condicional de los salvajes a la tierra que ocupan; la civilizaci\u00f3n superior puede, en el fondo, proclamar un m\u00e1s alto derecho&#8221;.<\/p>\n<p>El mismo Bernstein contrast\u00f3 su visi\u00f3n del camino del socialismo con la de Marx: la de Marx &#8220;es la imagen de un ej\u00e9rcito que marcha hacia adelante, dando rodeos, sobre astillas y piedras&#8230; Finalmente, llega ante un gran abismo. Al otro lado est\u00e1, haci\u00e9ndole se\u00f1as, el objetivo deseado, el estado del futuro, que solamente puede ser alcanzado a trav\u00e9s de un mar, un mar rojo, como algunos han dicho&#8221;. Por el contrario, la visi\u00f3n de Bernstein no era roja, sino ros\u00e1cea: la lucha de clases se mitiga convirti\u00e9ndose en armon\u00eda, y un estado benefactor transforma pausadamente a la burgues\u00eda en bur\u00f3cratas bondadosos. No ocurri\u00f3 esto: cuando la bernsteinianizada socialdemocracia primeramente abati\u00f3 a la izquierda revolucionaria en 1919 y, despu\u00e9s, reinstalando en el poder a la empedernida burgues\u00eda y a los militares, ayud\u00f3 a arrojar Alemania en los brazos de los fascistas.<\/p>\n<p>Si Bernstein era el te\u00f3rico de la identificaci\u00f3n del colectivismo burocr\u00e1tico y el socialismo, fue su oponente de izquierda en el movimiento alem\u00e1n quien lleg\u00f3 a ser el principal portavoz en la Segunda Internacional de un socialismo desde abajo democr\u00e1tico revolucionario. Se trata de Rosa Luxemburgo, quien puso tan enf\u00e1ticamente su confianza y su esperanza en la lucha espont\u00e1nea de una clase trabajadora libre que los forjadores de mitos inventaron para ella una &#8220;teor\u00eda de la espontaneidad&#8221; que ella nunca tuvo, una teor\u00eda en la que &#8220;espontaneidad&#8221; se contrapone a &#8220;direcci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Dentro de su propio movimiento, ella luch\u00f3 duramente contra los elitistas &#8220;revolucionarios&#8221; que redescubr\u00edan la teor\u00eda de la Dictadura educativa sobre los trabajadores (redescubierta en cada generaci\u00f3n como si fuera el verdadero &#8220;\u00faltimo grito&#8221;), y escribi\u00f3: &#8220;Sin la voluntad consciente y sin la acci\u00f3n consciente de la mayor\u00eda del proletariado no puede haber socialismo&#8230; Nunca asumiremos la autoridad gubernamental si no es a trav\u00e9s de la clara y no ambigua voluntad de la gran mayor\u00eda de la clase obrera alemana&#8230;&#8221; Y su famoso aforismo: &#8220;Los errores cometidos por un genuino movimiento obrero revolucionario son mucho m\u00e1s fruct\u00edferos y valiosos que la infalibilidad del mejor Comit\u00e9 Central&#8221;.<\/p>\n<p>Rosa Luxemburgo contra Eduard Bernstein: este es el cap\u00edtulo alem\u00e1n de esta historia.<\/p>\n<p><em><strong>La escena 100% americana <\/strong><\/em><br \/>\nEn los or\u00edgenes del &#8220;socialismo nativo&#8221; americano, el cuadro es el mismo, pero en mayor grado. Si pasamos por alto el importado &#8220;socialismo alem\u00e1n&#8221; (lassalliano con adornos marxistas) del temprano Socialist Labour Party, la figura m\u00e1s importante es, muy destacadamente, Edward Bellamy y su <em>Looking Backward <\/em>(1887). Poco antes hab\u00eda llegado el ahora olvidado Laurence Gronlund, cuyo <em>Cooperative Commonwealth <\/em>(1884) fue extremadamente influyente en su d\u00eda, vendiendo cien mil copias.<\/p>\n<p>Gronlund estaba tan al d\u00eda que no dijo que rechazara la democracia: simplemente la &#8220;redefini\u00f3&#8221; como la &#8220;administraci\u00f3n por los competentes&#8221;, en contra del &#8220;gobierno de las mayor\u00edas&#8221;, junto a una modesta propuesta para suprimir al gobierno representativo como tal y a todos los partidos. El &#8220;pueblo&#8221; \u00fanicamente quiere, seg\u00fan \u00e9l, &#8220;una administraci\u00f3n que administre bien&#8221;. Deber\u00edan encontrar &#8220;los l\u00edderes apropiados&#8221;, y entonces &#8220;depositar todo el poder colectivo en sus manos&#8221;. El gobierno representativo ser\u00eda reemplazado por el plebiscito. Est\u00e1 seguro de que este esquema funcionar\u00e1, explica, por que ya funciona bien para la jerarqu\u00eda de la Iglesia Cat\u00f3lica. Naturalmente, rechaza la horrible idea de la lucha de clases. Los trabajadores son incapaces de la autoemancipaci\u00f3n, y denuncia espec\u00edficamente la famosa expresi\u00f3n de este Primer Principio hecha por Marx. Los patanes ser\u00e1n emancipados por una \u00e9lite &#8220;competente&#8221;, salida de la intelectualidad; en una ocasi\u00f3n, se puso a organizar una secreta y conspiratoria Fraternidad Socialista Americana para estudiantes.<\/p>\n<p>La utop\u00eda socialista de Bellamy en <em>Looking Backward <\/em>toma directamente al ej\u00e9rcito como modelo ideal de la sociedad reglamentada, jer\u00e1rquicamente dominada por una \u00e9lite, organizada de arriba a abajo, con la agradable comuni\u00f3n de la colmena como gran objetivo. La transici\u00f3n se realiza, seg\u00fan el libro, a trav\u00e9s de la concentraci\u00f3n de la sociedad en una gran corporaci\u00f3n empresarial, con un \u00fanico capitalista: el estado. El sufragio universal es abolido; todas las organizaciones de base, eliminadas; las decisiones las toman desde arriba tecn\u00f3cratas administradores. As\u00ed es como uno de sus seguidores defini\u00f3 este &#8220;socialismo americano&#8221;: &#8220;Su idea social es un sistema industrial perfectamente organizado que, a causa del exacto engranaje de sus ruedas, trabajar\u00eda con un m\u00ednimo de fricci\u00f3n y un m\u00e1ximo de riqueza y de ocio para todos&#8221;.<\/p>\n<p>Como en el caso de los anarquistas, la caprichosa soluci\u00f3n de Bellamy al problema b\u00e1sico de la organizaci\u00f3n social \u2014como resolver las diferencias de ideas y de intereses entre los hombres\u2014 fue la suposici\u00f3n de que la \u00e9lite ser\u00eda sobrehumanamente sabia e incapaz de injusticia (esencialmente, lo mismo que el mito totalitario estalinista de la infalibilidad del partido), siendo lo fundamental de esta suposici\u00f3n el hacer innecesario cualquier cosa concerniente al control democr\u00e1tico desde abajo. Este \u00faltimo fue impensable para Bellamy, porque las masas, los trabajadores, eran simplemente un monstruo peligroso, la horda b\u00e1rbara. El movimiento basado en las ideas de Bellamy \u2014que se autocalificaba como &#8220;Nacionalismo&#8221; y que originalmente se propon\u00eda ser a la vez antisocialista y anticapitalista\u2014 se organiz\u00f3 sistem\u00e1ticamente apelando a la clase media, como los fabianos.<\/p>\n<p>Estos fueron los educadores m\u00e1s populares del ala &#8220;nativa&#8221; del socialismo americano, cuyas concepciones encontraron eco, a trav\u00e9s de los sectores no marxistas y antimarxistas del movimiento socialista, durante parte del siglo XX, con un resurgimiento de &#8220;Clubs Bellamy&#8221; incluso durante los a\u00f1os 30, cuando John Dewey elogiara a <em>Looking Backward <\/em>como un exponente de &#8220;el ideal americano de democracia&#8221;. La tecnocracia, que ya presentaba rasgos fascistas abiertamente, fue un descendiente directo de esta tradici\u00f3n. Si se quiere ver cuan fina puede ser la l\u00ednea que une alguna cosa llamada socialismo con algo como el fascismo, es instructivo leer la monstruosa exposici\u00f3n del socialismo escrita por el una vez famoso inventor cient\u00edfico y dignatario del Socialist Party, Charles P. Steinmetz. Su <em>America and the New Epoch<\/em> (1916) da vida, con aburrida seriedad, exactamente a la antiutop\u00eda frecuentemente satirizada en novelas de ciencia-ficci\u00f3n. El Congreso es reemplazado por senadores directamente nombrados por DuPont, General Motors y las dem\u00e1s grandes corporaciones. Steinmetz, presentando a las gigantescas corporaciones monopolistas (como su propio patr\u00f3n, General Electric) como lo definitivo en eficacia industrial, propuso disolver el gobierno pol\u00edtico en favor de la dominaci\u00f3n directa de las corporaciones monopolistas asociadas.<\/p>\n<p>El &#8220;Bellamismo&#8221; inici\u00f3 a muchos en el camino del socialismo, pero el camino se bifurc\u00f3. Alrededor del cambio de siglo, el socialismo americano desarroll\u00f3 la m\u00e1s vibrante ant\u00edtesis al socialismo desde arriba en todas sus formas: Eugene Debs. En 1897 estaba todav\u00eda pidiendo, nada menos que a John D. Rockefeller, que financiase el establecimiento de una colonia socialista ut\u00f3pica en un estado del Oeste; pero Debs, cuyo socialismo estaba forjado en la lucha de clases de un movimiento obrero combativo, pronto encontr\u00f3 su verdadera voz.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n del socialismo de Debs era su llamada a la autoactividad de las masas desde abajo y su confianza en ella. Los escritos y discursos de Debs est\u00e1n impregnados de este tema. Frecuentemente, citaba o parafraseaba el &#8220;Primer Principio&#8221; de Marx, usando sus propias palabras: &#8220;El gran descubrimiento hecho por los modernos esclavos es que ellos mismos deben conseguir su libertad. Este es el secreto de su solidaridad, el coraz\u00f3n de su esperanza&#8230;&#8221;. Su cl\u00e1sica declaraci\u00f3n es \u00e9sta:<\/p>\n<p><em>Los trabajadores del mundo han esperado durante demasiado tiempo que alg\u00fan Mois\u00e9s les conduzca fuera de su cautiverio. Tal Mois\u00e9s no ha llegado ni llegar\u00e1. Yo no os sacar\u00eda de \u00e9l, aunque pudiera; pues si pudierais ser sacados, tambi\u00e9n podr\u00edais ser llevados de nuevo a \u00e9l. Yo aspiro a convenceros de que no hay nada que no pod\u00e1is hacer por vosotros mismos.<\/em><\/p>\n<p>Hace eco a las palabras de Marx en 1850:<\/p>\n<p><em>En la lucha de la clase obrera, para liberarse a s\u00ed misma de la esclavitud asalariada, nunca se repetir\u00e1 lo suficiente que todo depende de la clase obrera misma. La simple pregunta es \u00bfpueden los trabajadores capacitarse a ellos mismos, por medio de la educaci\u00f3n, de la organizaci\u00f3n, de la cooperaci\u00f3n y de la disciplina autoimpuesta, para tomar el control de las fuerzas productivas y de la direcci\u00f3n de la industria en el inter\u00e9s del pueblo y en beneficio de la sociedad? Esto es todo. <\/em><\/p>\n<p>\u00bfPueden los trabajadores capacitarse a ellos mismos&#8230;? No ten\u00eda ingenuas ilusiones en cuanto a c\u00f3mo la clase obrera era (o es). Pero \u00e9l propuso un objetivo diferente al de los elitistas cuya \u00fanica sabidur\u00eda consiste en se\u00f1alar el atraso del pueblo y en ense\u00f1ar que siempre ser\u00e1 as\u00ed. Contra la fe en la dominaci\u00f3n de una \u00e9lite desde arriba, Debs opuso la noci\u00f3n directamente contraria de la vanguardia revolucionaria (tambi\u00e9n una minor\u00eda) a la que sus ideas empujan a recomendar un camino m\u00e1s firme a la mayor\u00eda:<\/p>\n<p><em>Son las minor\u00edas las que han hecho la historia de este mundo [dice en el mitin antiguerra de 1917, por el que el gobierno de Wilson le encarcel\u00f3]. Son los pocos que han tenido el coraje de ocupar su lugar al frente; que han sido lo bastante aut\u00e9nticos consigo mismos para decir la verdad que hab\u00eda en ellos; que se han arriesgado a oponerse al orden establecido de cosas; que han abrazado la causa de los pobres que sufren y luchan; que han sostenido, sin pensar en las consecuencias personales, la causa de la libertad y de la justicia.<\/em><\/p>\n<p>El &#8220;socialismo Debsiano&#8221; evoc\u00f3 una tremenda respuesta en el coraz\u00f3n del pueblo, pero Debs no tuvo sucesor como tribuno del socialismo democr\u00e1tico revolucionario. Tras el per\u00edodo de radicalizaci\u00f3n de posguerra, el Socialist Party, por un lado, se hizo ros\u00e1ceamente respetable, y el Communist Party, por la otra, se estaliniz\u00f3. Por su parte, el liberalismo americano hab\u00eda ido desarrollando un proceso de &#8220;estatificaci\u00f3n&#8221;, que culmin\u00f3 en los a\u00f1os 30 con la gran ilusi\u00f3n del New Deal. El sue\u00f1o elitista de una &#8220;tutela desde arriba&#8221; atrajo a todo un tipo de liberales para los que el arist\u00f3crata rural de la Casa Blanca era lo mismo que Bismarck para Lassalle.<\/p>\n<p>El heraldo de este tipo de gente fue Lincoln Steffens, el liberal colectivista que (como Shaw y Georges Sorel) se sent\u00eda tan atra\u00eddo por Mussolini como por Mosc\u00fa, y por las mismas razones. Upton Sinclair, dejando el Socialist Party por ser demasiado &#8220;sectario&#8221;, lanz\u00f3 su &#8220;amplio&#8221; movimiento para &#8220;Acabar con la pobreza en California&#8221; con un manifiesto apropiadamente titulado &#8220;Yo, Gobernador de California, y c\u00f3mo yo acab\u00e9 con la pobreza&#8221; (probablemente el \u00fanico manifiesto radical con dos &#8220;yo&#8221; en el t\u00edtulo) sobre el tema de &#8220;socialismo desde arriba en Sacramento&#8221;. Una de las figuras t\u00edpicas de ese tiempo fue Stuart Chase, que zigzagueo desde el reformismo de la Liga por la Democracia Industrial hasta el semifascismo de Tecnocracia. Hab\u00eda intelectuales estalinistas que subliminaron su combinada admiraci\u00f3n por Roosevelt y por Rusia, aclamando tanto a la NRA [pieza central de la pol\u00edtica de Roosevelt] como a los procesos de Mosc\u00fa. Otro signo de los tiempos fue Paul Blanshard, que abandon\u00f3 el Socialist Party para pasarse a Roosevelt dando como raz\u00f3n que el programa de &#8220;capitalismo dirigido&#8221; del New Deal hab\u00eda tomado la iniciativa en el cambio econ\u00f3mico por encima de los socialistas.<\/p>\n<p>El New Deal, frecuentemente bien llamado &#8220;per\u00edodo socialdem\u00f3crata de Am\u00e9rica&#8221;, fue tambi\u00e9n la gran aventura de los liberales y de los socialdem\u00f3cratas con el socialismo desde arriba, la utop\u00eda de &#8220;monarqu\u00eda popular&#8221; de Roosevelt. La ilusi\u00f3n en la &#8220;revoluci\u00f3n desde arriba&#8221; de Roosevelt uni\u00f3 al socialismo gradualista, al liberalismo burocr\u00e1tico, al elitismo estalinista, y a las ilusiones sobre el colectivismo ruso y el capitalismo colectivizado, en un mismo paquete.<\/p>\n<p><em><strong>Seis subtipos de socialismo desde arriba <\/strong><\/em><br \/>\nExisten varios diferentes estilos o corrientes del socialismo desde arriba. Suelen estar entrelazados, pero perm\u00edtasenos separar algunos de sus aspectos m\u00e1s importantes para verlos m\u00e1s de cerca.<\/p>\n<p><strong>i) El Filantropismo.<\/strong><\/p>\n<p>El socialismo (o la &#8220;libertad&#8221; o cualquier cosa semejante) debe ser otorgado, para &#8220;el bien del pueblo&#8221;, por los ricos y los poderosos, desde la bondad de sus corazones. Como el <em>Manifiesto Comunista<\/em> planteaba, con los primeros ut\u00f3picos como Robert Owen en mente, &#8220;Para ellos el proletariado solamente existe desde el punto de vista de ser la clase que m\u00e1s sufre&#8221;. En agradecimiento, los pobres oprimidos deben sobre todo guardarse de los sinsentidos sobre la lucha de clases o la autoemancipaci\u00f3n. Este aspecto debe ser considerado como un caso particular de:<\/p>\n<p><strong>ii) El Elitismo.<\/strong><\/p>\n<p>Hemos mencionado algunos casos relativos a la convicci\u00f3n de que el socialismo es asunto de una nueva minor\u00eda dominante, de naturaleza no capitalista y por lo tanto con garant\u00edas de pureza, imponiendo su propia dominaci\u00f3n ya sea temporalmente (simplemente para una \u00e9poca hist\u00f3rica), ya sea de forma permanente. En cualquier caso, a esta nueva clase dominante se le asigna el objetivo de una Dictadura educativa sobre las masas \u2014para hacerles el bien, claro\u2014, siendo ejercida la dictadura por un partido de \u00e9lite que suprime todo control desde abajo, o por d\u00e9spotas benevolentes o l\u00edderes salvadores de alg\u00fan tipo, o por los &#8220;Superhombres&#8221; de Shaw, por manipuladores gen\u00e9ticos, por los gestores &#8220;anarquistas&#8221; de Proudhon, por los tecn\u00f3cratas de Saint Simon o por sus equivalentes m\u00e1s modernos, utilizando t\u00e9rminos y cortinas verbales que permitan proclamar estas concepciones como nueva teor\u00eda social, a diferencia del &#8220;decimon\u00f3nico marxismo&#8221;.<\/p>\n<p>En el otro lado, los dem\u00f3cratas revolucionarios partidarios del socialismo desde abajo han sido siempre una minor\u00eda, pero el abismo entre la perspectiva elitista y la perspectiva de vanguardia es crucial, como hemos visto en el caso de Debs. Tanto para \u00e9l como para Marx y Luxemburgo, la funci\u00f3n de la vanguardia revolucionaria es impulsar a la masa mayoritaria a autocapacitarse para tomar el poder en su propio nombre, a trav\u00e9s de sus propias luchas. No se trata de negar la importancia decisiva de las minor\u00edas, sino de establecer una relaci\u00f3n diferente entre la minor\u00eda avanzada y las m\u00e1s atrasadas masas.<\/p>\n<p><strong>iii) El Planificacionismo: Las palabras clave son Eficacia, Orden, Planificaci\u00f3n, Sistema y Reglamentaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>El socialismo es reducido a ingenier\u00eda social, ejecutada por un Poder sobre la sociedad. Una vez m\u00e1s, no se trata ahora de negar que el socialismo efectivo requiere una planificaci\u00f3n global (o que la eficacia y el orden son cosas buenas); pero la reducci\u00f3n del socialismo a producci\u00f3n planificada es algo totalmente diferente, de la misma forma que una efectiva democracia requiere el derecho a voto, pero la reducci\u00f3n de la democracia al derecho a votar de vez en cuando es un fraude.<\/p>\n<p>De hecho, ser\u00eda importante demostrar que la separaci\u00f3n del plan y del control democr\u00e1tico desde abajo convierte a la planificaci\u00f3n misma en una burla, pues las inmensamente complejas sociedades industriales de hoy no pueden ser efectivamente planificadas por medio de los dict\u00e1menes de un todopoderoso comit\u00e9 central, que inhibe y reprime el libre juego de la iniciativa y de la correcci\u00f3n desde abajo. \u00c9sta es, en realidad, la contradicci\u00f3n b\u00e1sica del nuevo tipo de sistema de explotaci\u00f3n social representado por el colectivismo burocr\u00e1tico sovi\u00e9tico. Pero no podemos aqu\u00ed seguir avanzando m\u00e1s con este tema.<\/p>\n<p>La sustituci\u00f3n del socialismo por el planificacionismo tiene una muy larga historia, aparte de su encarnaci\u00f3n en el mito sovi\u00e9tico de que &#8220;Estatalizaci\u00f3n= Socialismo&#8221;, un dogma que, como ya hemos visto, fue sistematizado primeramente por el reformismo socialdem\u00f3crata (Bernstein y los fabianos, en particular). Durante los a\u00f1os 30, la m\u00edstica del &#8220;Plan&#8221;, tomada en parte de la propaganda sovi\u00e9tica, lleg\u00f3 a tener gran prominencia en el ala derecha de la socialdemocracia, con Henri de Man proclamado como su profeta y como sucesor de Marx. De Man desapareci\u00f3 gradualmente de vista y ahora est\u00e1 olvidado porqu\u00e9 cometi\u00f3 el error de llevar sus teor\u00edas revisionistas primero al corporativismo y despu\u00e9s a la colaboraci\u00f3n con los nazis.<\/p>\n<p>Aparte de las contrucciones te\u00f3ricas, el Planificacionismo aparece en el movimiento socialista encarnado, con mucha frecuencia, en un cierto tipo psicol\u00f3gico de persona radical. En justicia, una de las primeras descripciones de tal tipo se encuentra en <em>The Servile State<\/em>, de Belloc, teniendo en mente a los fabianos. Este tipo, escribe Belloc:<\/p>\n<p>&#8220;Ama el ideal colectivista en s\u00ed mismo&#8230; porque es una forma de sociedad ordenada y regulada. Le gusta considerar el ideal de un Estado en el que la tierra y el capital se encuentra bajo el dominio de funcionarios que ordenar\u00e1n a los otros hombres y que tambi\u00e9n les preservar\u00e1n de las consecuencias de sus vicios, de su ignorancia y de su locura&#8230; En \u00e9l, la explotaci\u00f3n del hombre no provoca indignaci\u00f3n. De hecho, ni la indignaci\u00f3n ni ninguna otra pasi\u00f3n vital le son familiares&#8230; [Los ojos de Belloc est\u00e1n aqu\u00ed fijados en Sidney Webb]&#8230; la perspectiva de una extensa burocracia bajo la que toda la vida estar\u00eda catalogada y fijada a algunos simples esquemas&#8230; da a su peque\u00f1o est\u00f3mago una definitiva satisfacci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>En lo que hace a ejemplos contempor\u00e1neos con una coloraci\u00f3n proestalinista, pueden encontrarse muchos en las p\u00e1ginas de la revista de Paul Sweezy, <em>Monthly Review <\/em>(3). En un art\u00edculo de 1930 sobre los &#8220;modelos motores del socialismo&#8221;, escrito cuando \u00e9l a\u00fan pensaba ser un leninista, Max Eastman atribu\u00eda a este tipo el estar centrado sobre &#8220;la organizaci\u00f3n eficaz e inteligente&#8230; una verdadera pasi\u00f3n por el plan&#8230; la organizaci\u00f3n competente&#8221;.<\/p>\n<p>Para semejante tipo, dice Eastman, la Rusia de Stalin ejerce una fascinaci\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8220;Es una regi\u00f3n que, por lo menos, merece ser disculpada en otros pa\u00edses, seguramente no censurada desde el punto de vista de un sue\u00f1o loco como la emancipaci\u00f3n de los trabajadores y, con ella, de toda la humanidad. Para aquellos que construyeron el movimiento marxista y que organizaron su victoria en Rusia, este loco sue\u00f1o era su motivo central. Eran, aunque algunos son ahora propensos a olvidarlo, extremadamente rebeldes contra la opresi\u00f3n. Lenin quiz\u00e1 destacar\u00e1, cuando la conmoci\u00f3n provocada por sus ideas amaine, como el mayor rebelde de la historia. Su mayor pasi\u00f3n era la liberaci\u00f3n del hombre&#8230; Si un \u00fanico concepto debe escogerse para resumir el objetivo de la lucha de clases tal y como est\u00e1 definido en los escritos marxistas, y especialmente en los escritos de Lenin, su nombre es la libertad humana&#8230; &#8221;<\/p>\n<p>Podr\u00eda a\u00f1adirse que m\u00e1s de una vez Lenin defini\u00f3 las aspiraciones a una planificaci\u00f3n total como una &#8220;utop\u00eda burocr\u00e1tica&#8221;.<\/p>\n<p>Existe una subdivisi\u00f3n dentro del Planificacionismo que se merece un nombre propio: llam\u00e9moslo el Productivismo. Evidentemente, todos somos partidarios de la producci\u00f3n, al igual que lo somos de la Virtud y de la Buena Vida; pero para este tipo, la producci\u00f3n es el test decisivo y el fin de una sociedad. El colectivismo burocr\u00e1tico ruso es &#8220;progresista&#8221; a causa de las estad\u00edsticas de producci\u00f3n de hierro en lingotes (este mismo tipo ignora usualmente las impresionantes estad\u00edsticas de incremento de la producci\u00f3n bajo el capitalismo nazi o japon\u00e9s). Est\u00e1 permitido destruir o impedir el sindicalismo libre bajo Nasser, Castro, Sukarno o Nkruma, porque hay algo, conocido como &#8220;desarrollo econ\u00f3mico&#8221;, que es superior a los derechos humanos. Este duro punto de vista no fue inventado por los radicales, por supuesto, sino por los crueles explotadores del trabajo en la Revoluci\u00f3n Industrial capitalista; y el movimiento socialista naci\u00f3 luchando encarnizadamente contra estos te\u00f3ricos de la explotaci\u00f3n &#8220;progresista&#8221;. Sin embargo, los apologistas de los modernos reg\u00edmenes autoritarios &#8220;izquierdistas&#8221; tienden a considerar a esta vieja doctrina como la m\u00e1s nueva revelaci\u00f3n de la sociolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>iv) El &#8220;Comunionismo&#8221;. <\/strong><\/p>\n<p>En su art\u00edculo de 1930, Max Eastman design\u00f3 a esto el &#8220;modelo de uni\u00f3n fraternal&#8221; de &#8220;socialistas gregarios o de solidaridad humana&#8230; deseosos de solidaridad humana, con una mezcla de misticismo religioso y de gregarismo animal&#8221;. Esto no debe confundirse con la idea de solidaridad en las huelgas, etc. y tampoco debe identificarse necesariamente con lo que se llama camarader\u00eda en el movimiento socialista o el &#8220;sentido de comunidad&#8221; en cualquier otro lugar. Su contenido espec\u00edfico, como dice Eastman, es &#8220;la b\u00fasqueda de la submersi\u00f3n en una Totalidad, buscando perderse uno mismo en el seno de un sustituto de Dios&#8221;.<\/p>\n<p>Eastman se refiere en esas l\u00edneas al escritor del Communist Party, Mike Gold; otro ejemplo excelente es el de Harry F. Ward, el religioso compa\u00f1ero de viaje del Communist Party, cuyos libros teorizan este tipo de anhelo &#8220;oce\u00e1nico&#8221; por despojarse de la propia individualidad. Los cuadernos del escritor americano Bellamy revelan en \u00e9l un caso cl\u00e1sico: escribe sobre la nostalgia &#8220;por la absorci\u00f3n en la gran omnipotencia del universo&#8221;; su &#8220;Religi\u00f3n de la Solidaridad&#8221; refleja su desconfianza en el individualismo de la personalidad, su deseo de disolver el Yo en comuni\u00f3n con algo superior.<\/p>\n<p>Esta deformaci\u00f3n es muy prominente en algunos de los m\u00e1s autoritarios partidarios del socialismo desde arriba, y no es raro encontrarla en casos m\u00e1s moderados, como los elitistas filantr\u00f3picos de opiniones socialistas cristianas. Naturalmente, este tipo de socialismo &#8220;comunionista&#8221; es siempre proclamado como un &#8220;socialismo \u00e9tico&#8221; y alabado por su horror a la lucha de clases; no debe haber conflictos dentro de una colmena. Este tipo tiende a contraponer &#8220;colectivismo&#8221; a &#8220;individualismo&#8221; (una falsa oposici\u00f3n desde un punto de vista humanista), pero lo que realmente impugna es la individualidad.<\/p>\n<p><strong>v) El Penetracionismo. <\/strong><\/p>\n<p>El socialismo desde arriba tiene muchas variedades por la simple raz\u00f3n de que hay siempre muchas alternativas a la automovilizaci\u00f3n de las masas desde abajo; pero los casos discutidos tienden a dividirse en dos familias.<\/p>\n<p>Una de ellas tiene la perspectiva de derrocar a la actual sociedad jer\u00e1rquica capitalista, para reemplazarla por un nuevo tipo no capitalista de sociedad jer\u00e1rquica, basada en un nuevo tipo de \u00e9lite y de clase dominante (estas variantes son normalmente etiquetadas como &#8220;revolucionarias&#8221; en las historias del socialismo). La otra tiene la perspectiva de penetrar en los centros de poder de la sociedad existente, para metamorfosearla \u2014gradualmente, inevitablemente\u2014 en un colectivismo estatalizado, tal vez al modo en que, mol\u00e9cula a mol\u00e9cula, la madera se petrifica en \u00e1gata. Este es el estigma caracter\u00edstico de las variedades reformistas, socialdem\u00f3cratas, del socialismo desde arriba.<\/p>\n<p>El propio t\u00e9rmino de penetracionismo fue inventado como autodescripci\u00f3n de aquellos que hemos llamado la &#8220;m\u00e1s pura&#8221; variedad de reformismo nunca visto, el fabianismo de Sidney Webb. Todo el penetracionismo socialdem\u00f3crata est\u00e1 basado en una teor\u00eda de inevitabilidad mec\u00e1nica: la inevitable autocolectivizaci\u00f3n del capitalismo desde arriba, que es igualada al socialismo. La presi\u00f3n desde abajo (cuando \u00e9sta es considerada admisible) puede acelerar y conducir el proceso, con la condici\u00f3n de que permanezca bajo control para evitar asustar a los autocolectivizadores. Por tanto, los penetracionistas socialdem\u00f3cratas no est\u00e1n solamente deseoso, sino ansiosos, de &#8220;unirse al establishment&#8221; en vez de luchar contra \u00e9l, en la medida en que su capacidad se lo permita, ya sea como manobras o como ministros.<\/p>\n<p>Caracter\u00edsticamente, la funci\u00f3n que dan al movimiento desde abajo es, fundamentalmente, la de chantajear a los poderes dominantes, para que \u00e9stos les paguen con tales oportunidades de penetraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La tendencia hacia la colectivizaci\u00f3n del capitalismo es en verdad una realidad: como hemos visto, eso significa la colectivizaci\u00f3n burocr\u00e1tica del capitalismo. En la medida en que este proceso ha avanzado, los socialdem\u00f3cratas contempor\u00e1neos han sufrido tambi\u00e9n una metamorfosis. Hoy, el principal te\u00f3rico de este neorreformismo, C.A.R. Crosland, denuncia como &#8220;extremista&#8221; la blanda declaraci\u00f3n en favor de las nacionalizaciones que fue originariamente escrita en el programa del laborismo brit\u00e1nico \u00a1nada menos que por Sidney Webb (con Arthur Henderson)! La gran cantidad de socialdemocracias continentales que han purgado ahora sus programas de todo contenido espec\u00edficamente anticapitalista \u2014un destacado nuevo fen\u00f3meno en la historia socialista\u2014 refleja el grado en el que el desarrollo del proceso de colectivizaci\u00f3n burocr\u00e1tica se acepta como una entrega a plazos de &#8220;socialismo&#8221; petrificado.<br \/>\nEsto es el penetracionismo como gran estrategia. Lleva, por supuesto, al penetracionismo como t\u00e1ctica pol\u00edtica, un tema que aqu\u00ed no podemos desarrollar m\u00e1s all\u00e1 de mencionar su m\u00e1s importante forma actual en Estados Unidos: la pol\u00edtica de apoyo al partido Dem\u00f3crata y la lib-lab (liberal\/laboral) coalici\u00f3n alrededor del &#8220;Consenso Johnson&#8221;, sus predecesores y sus sucesores.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n entre estas dos &#8220;familias&#8221; de socialismo desde arriba es v\u00e1lida para socialismos caseros, desde Babeuf hasta Harold Wilson; es decir, aquellos casos en los que la base social de la corriente socialista dada se encuentra dentro del sistema nacional, sea la aristocracia obrera o sea elementos desclasados o cualquier otra. El caso es algo diferente para los &#8220;socialismo desde fuera&#8221; representados por los modernos partidos comunistas, cuya estrategia y t\u00e1ctica depende en \u00faltimo an\u00e1lisis de un poder cuya base es externa a cualquiera de los estratos sociales dom\u00e9sticos; esto es, de las clases dominantes burocr\u00e1tico-colectivistas del Este.<\/p>\n<p>Los partidos comunistas se han mostrado especialmente diferentes a cualquier tipo de movimiento casero por su capacidad para alternar o combinar tanto el oposicionismo &#8220;revolucionario&#8221; como las t\u00e1cticas penetracionistas, seg\u00fan su conveniencia. As\u00ed el American Communist Party oscilar\u00eda desde su aventurero y ultraizquierdista &#8220;Tercer Per\u00edodo&#8221; de 1928-34 hasta el ultrapenetracionista per\u00edodo del Frente Popular, volviendo a un incendiario &#8220;revolucionarismo&#8221; durante el per\u00edodo del pacto Hitler-Stalin, y as\u00ed sucesivamente, siguiendo las idas y venidas de la guerra fr\u00eda, combinando ambas t\u00e1cticas en diversos grados. Con la escisi\u00f3n de la corriente comunista entre las l\u00edneas de Mosc\u00fa y Pek\u00edn, los &#8220;Khruschovianos&#8221; y los mao\u00edstas tienden a encarnar cada uno de ellos una de las dos t\u00e1cticas que anteriormente alternaban.<\/p>\n<p>Frecuentemente, por tanto, el partido comunista oficial y los socialdem\u00f3cratas tienden a converger en la pol\u00edtica de penetracionismo, aunque desde los \u00e1ngulos de diferentes socialismos desde arriba.<\/p>\n<p><strong>vi) El socialismo desde fuera. <\/strong><\/p>\n<p>Las precedentes variedades del socialismo desde arriba miran hacia las cumbres de la sociedad. Ahora trataremos el caso en el que las expectativas de socorro se depositan en el exterior.<\/p>\n<p>El culto a los platillos volantes es una forma patol\u00f3gica del mesianismo m\u00e1s tradicional, en el que &#8220;fuera&#8221; significa fuera de este mundo; pero, en este caso, &#8220;fuera&#8221; significa fuera de la lucha social en el propio pa\u00eds. Para los comunistas de Europa del Este despu\u00e9s de la II Guerra Mundial, el Nuevo Orden ten\u00eda que ser importado por las bayonetas rusas; para los socialdem\u00f3cratas alemanes en el exilio, la liberaci\u00f3n de su propio pueblo s\u00f3lo era imaginable gracias a la victoria militar extranjera.<br \/>\nEn tiempo de paz, este tipo se presenta bajo la variedad del socialismo por modelo ejemplar. \u00c9ste era, evidentemente, el m\u00e9todo de los viejos ut\u00f3picos, que constru\u00edan sus colonias modelo en apartadas tierras americanas para demostrar la superioridad de su sistema y convertir a los no creyentes. Hoy, este sustituto de la propia lucha social se est\u00e1 convirtiendo, cada vez m\u00e1s, en la esperanza esencial del movimiento comunista en Occidente.<\/p>\n<p>El modelo ejemplar es Rusia (o China, para los mao\u00edstas); y, aunque es dif\u00edcil hacer la suerte de los proletarios rusos semiatractiva a los trabajadores de Occidente, incluso con una generosa dosis de mentiras, existen otros dos enfoques con m\u00e1s posibilidades de \u00e9xito:<\/p>\n<p>a) La posici\u00f3n relativamente privilegiada de los ejecutivos, bur\u00f3cratas e intelectuales-lacayos dentro del sistema colectivista ruso puede ser contrastada con la situaci\u00f3n en Occidente, donde estos mismos elementos est\u00e1n subordinados a los propietarios de capital y a los que manipulan la riqueza. Aqu\u00ed, el atractivo del sistema sovi\u00e9tico de econom\u00eda estatalizada coincide con el alcanzado hist\u00f3ricamente por los socialismos de clase media: a los elementos disconformes entre los intelectuales, los t\u00e9cnicos, los cient\u00edficos, los bur\u00f3cratas administradores y los hombres de organizaci\u00f3n de diferente especie, que pueden identificarse m\u00e1s f\u00e1cilmente con una nueva clase dominante basada en el poder del estado en vez de en el poder del dinero y de la propiedad, y que, por ello, se ven a s\u00ed mismos como los nuevos hombres del poder en un sistema, no capitalista, pero elitista.<\/p>\n<p>b) Mientras los partidos comunistas oficiales est\u00e1n obligados a mantener la m\u00e1scara de la ortodoxia en relaci\u00f3n a algo llamado &#8220;marxismo leninismo&#8221;, es m\u00e1s frecuente que algunos te\u00f3ricos serios del neoestalinismo que no est\u00e1n atados al partido se encuentren libres de la necesidad de fingir. Uno de sus desarrollos es el abandono abierto a cualquier perspectiva de victoria a trav\u00e9s de la lucha social dentro de los pa\u00edses capitalistas. La &#8220;revoluci\u00f3n mundial&#8221; es igualada simplemente con la demostraci\u00f3n por los estados comunistas de que su sistema es superior. Esto ha sido ya expresado en forma de tesis por los principales te\u00f3ricos del neoestalinismo, Paul Sweezy e Isaac Deutscher.<\/p>\n<p>El <em>Monopoly Capitalism <\/em>(1966) de Baran y Sweezy rechaza terminantemente &#8220;la respuesta de la tradicional ortodoxia marxista: que el proletariado industrial debe, al fin y al cabo, sublevarse en una revoluci\u00f3n contra sus opresores capitalistas&#8221;. Lo mismo dicen para los dem\u00e1s grupos desfavorecidos de la sociedad \u2014desempleados, campesinos, las masas de los guetos, etc\u2014, ya que no pueden &#8220;constituir una fuerza coherente en la sociedad&#8221;.<\/p>\n<p>Esto no deja salida: el capitalismo no puede ser cambiado efectivamente desde dentro. \u00bfC\u00f3mo entonces? Alg\u00fan d\u00eda, explican los autores en su \u00faltima p\u00e1gina, &#8220;quiz\u00e1 no en el presente siglo&#8221;, la gente se desilusionar\u00e1 con el capitalismo, <em>&#8220;cuando la revoluci\u00f3n mundial se extienda y cuando los pa\u00edses socialistas muestren con su ejemplo que es posible&#8221;<\/em> construir una sociedad racional [\u00e9nfasis a\u00f1adido].<\/p>\n<p>Esto es todo. As\u00ed, las frases marxistas llenando las otras 366 p\u00e1ginas de este ensayo se reducen simplemente a un conjuro como la lectura del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a en la catedral de San Patricio.<\/p>\n<p>La misma perspectiva se presenta, menos abruptamente, por un escritor m\u00e1s dado a circunloquios, en <em>The Great Contest <\/em>de Deutscher. Deutscher transmite la nueva teor\u00eda sovi\u00e9tica de &#8220;que el capitalismo occidental sucumbir\u00e1 no tanto \u2014 o, al menos, no directamente \u2014 a causa de sus propias crisis y contradicciones inherentes a \u00e9l, como a causa de su incapacidad para competir con los logros del socialismo [esto es, los estados comunistas]&#8221;; y despu\u00e9s, dice: &#8220;Debe decirse que esto reemplaza en cierta medida a la perspectiva marxista de la revoluci\u00f3n permanente&#8221;. Aqu\u00ed nos encontramos con una teorizaci\u00f3n racional de lo que durante largo tiempo ha sido la pr\u00e1ctica del movimiento comunista en Occidente: actuar como guardia de fronteras y como cobertura para la competencia, el sistema rival del Este. Sobre todo, la perspectiva del socialismo desde abajo es tan ajena a estos profesores del colectivismo burocr\u00e1tico como a los apologistas del capitalismo en las academias americanas.<\/p>\n<p>Este tipo de ideolog\u00eda neoestalinista es frecuentemente cr\u00edtica con el actual r\u00e9gimen sovi\u00e9tico. Un buen ejemplo de ello es Deutscher, que est\u00e1 tan lejos como sea posible de ser un apologista acr\u00edtico de Mosc\u00fa del tipo de los comunistas oficiales. Hay que considerarles como penetracionistas con respecto al colectivismo burocr\u00e1tico. Lo que se ve como un &#8220;socialismo desde fuera&#8221; desde el mundo capitalista, es una especie de fabianismo visto desde dentro del \u00e1mbito del sistema comunista. En este contexto, el cambio \u00fanicamente desde arriba es un firme principio de estos te\u00f3ricos, como lo era para Sidney Webb.<\/p>\n<p>Esto qued\u00f3 demostrado, &#8220;inter alia&#8221;, por la hostil reacci\u00f3n de Deutscher a la revuelta de 1953 en Alemania Oriental y a la revoluci\u00f3n h\u00fangara de 1956, por el ya cl\u00e1sico motivo de que tales sublevaciones desde abajo podr\u00edan asustar al &#8220;establishment&#8221; sovi\u00e9tico y apartarle de su curso de &#8220;liberalizaci\u00f3n&#8221; por la Inevitabilidad de la Gradualidad.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfDe qu\u00e9 lado est\u00e1s?<\/strong><\/em><br \/>\nDesde el punto de vista de los intelectuales que tienen elecci\u00f3n de qu\u00e9 papel jugar en la lucha social, la perspectiva del socialismo desde abajo ha sido hist\u00f3ricamente poco atractiva. Incluso dentro del movimiento socialista, ha tenido pocos partidarios consistentes y no muchos m\u00e1s de inconsistentes.<\/p>\n<p>Fuera del movimiento socialista, naturalmente, la l\u00ednea t\u00edpica es que tales ideas son visionarias, impracticables, irrealistas, &#8220;ut\u00f3picas&#8221;; tal vez idealistas, pero quijotescas. Las masas populares son cong\u00e9nitamente est\u00fapidas, corruptas, ap\u00e1ticas y generalmente in\u00fatiles; los cambios progresistas deben proceder de &#8220;Gente Superior&#8221; semejantes \u2014por casualidad\u2014 al intelectual que expresa estos sentimientos. Todo esto se traduce te\u00f3ricamente a una Ley de Hierro de la Oligarqu\u00eda o a una ley de lata del elitismo, de una manera u otra implicando una teor\u00eda cruda de la inevitabilidad del cambio \u00fanicamente desde arriba.<\/p>\n<p>Sin pretender repasar en unas pocas palabras los argumentos a favor y en contra de esta omnipresente opini\u00f3n, podemos notar el papel social que juega, como el rito autojustificatorio de los elitistas. En tiempos &#8220;normales&#8221;, cuando las masas no est\u00e1n en movimiento, la teor\u00eda simplemente requiere se\u00f1alar esto con desprecio, mientras que toda la historia de revoluci\u00f3n y de las sublevaciones sociales es simplemente descalificada como obsoleta. Pero los repetidos disturbios sociales y sublevaciones revolucionarias, definidos precisamente por la intrusi\u00f3n en la historia de las antes inactivas masas, y caracter\u00edsticos de periodos en los que el cambio social fundamental est\u00e1 puesto al orden del d\u00eda, son exactamente tan &#8220;normales&#8221; en la historia como los intermedios per\u00edodos de conservadurismo. Cuando el te\u00f3rico elitista tiene que abandonar, por consiguiente, la postura de cient\u00edfico observador que se limitaba a predecir que la masa de la gente continuar\u00e1 siempre en reposo, cuando se le enfrenta la realidad opuesta de unas masas revolucionarias intentando subvertir la estructura de poder, entonces es t\u00edpico que no tiene reparos en pasar a otra senda muy diferente: la denuncia de la intervenci\u00f3n de las masas como mala en s\u00ed misma.<\/p>\n<p>El hecho es que, para el intelectual, la elecci\u00f3n entre socialismo desde arriba y socialismo desde abajo, es b\u00e1sicamente una opci\u00f3n moral, mientras que para las masas trabajadoras que no tienen alternativa social es una cuesti\u00f3n de necesidad. El intelectual puede tener la opci\u00f3n de &#8220;unirse al Establishment&#8221;, cuando los trabajadores no la tienen; lo mismo ocurre con los dirigentes sindicales, que, al elevarse por encima de su clase, disponen igualmente de una posibilidad de elecci\u00f3n que antes no ten\u00edan. La presi\u00f3n para adecuarse a las costumbres de la clase dominante, la presi\u00f3n para el aburguesamiento, son proporcionales al grado en que se debilitan los lazos personales y organizativos con la base. No es dif\u00edcil para un intelectual o para un jefe sindical burocratizado convencerse a s\u00ed mismo de que la penetraci\u00f3n en el poder existente y la adaptaci\u00f3n a \u00e9l son el camino m\u00e1s astuto, cuando (por casualidad) tambi\u00e9n permite compartir las ventajas de la influencia y de la opulencia.<\/p>\n<p>Es un hecho ir\u00f3nico, por consiguiente, que la &#8220;Ley de Hierro de la Oligarqu\u00eda&#8221; sea ferrea principalmente por los elementos intelectuales de los que proviene. En tanto que estrato social (eso es, dejando aparte individuos excepcionales) los intelectuales no han sido nunca conocidos por levantarse contra el poder establecido en la forma en que la moderna clase obrera lo ha hecho una y otra vez en su relativamente breve historia. Actuando t\u00edpicamente como los lacayos ideol\u00f3gicos de los amos establecidos de la sociedad, el sector de las clases medias no propietarias, dedicado al trabajo intelectual, se encuentra, a pesar de todo y al mismo tiempo, movido al descontento y al mal humor por el trato recibido. Como muchos otros sirvientes, este Admirable Crichton piensa &#8220;soy mejor que mi amo, y si las cosas fuesen diferentes ya ver\u00edamos quien se arrodillar\u00eda&#8221;. M\u00e1s que nunca en nuestro d\u00eda, cuando el cr\u00e9dito del sistema capitalista se desintegra en todo el mundo, \u00e9l sue\u00f1a f\u00e1cilmente con una forma de sociedad en la que puede actuar a su gusto, en la que mande el Cerebro y no las manos ni la riqueza; en la que \u00e9l y sus similares ser\u00edan liberados de la presi\u00f3n de la Propiedad a trav\u00e9s de la eliminaci\u00f3n del capitalismo, y liberados de la presi\u00f3n de las masas gracias a la eliminaci\u00f3n de la democracia.<\/p>\n<p>Tampoco es necesario que su sue\u00f1o vaya muy lejos, porque existen versiones de ese tipo de sociedad ante sus ojos, en los colectivismos del Este. Incluso cuando rechaza estas versiones, por diversas razones, entre ellas la Guerra fr\u00eda, puede teorizar su propia versi\u00f3n de un &#8220;buen&#8221; tipo de colectivismo burocr\u00e1tico, llamado en los EE.UU. &#8220;meritocracia&#8221;, &#8220;managerismo&#8221;, &#8220;industrialismo&#8221; o cualquier otra cosa que se quiera; o &#8220;socialismo africano&#8221; en Ghana y &#8220;socialismo \u00e1rabe&#8221; en El Cairo; o muchos otros tipos de socialismo en otros lugares del mundo.<\/p>\n<p>La naturaleza de la elecci\u00f3n entre socialismo desde arriba y socialismo desde abajo se ve m\u00e1s claramente en lo que se refiere a una cuesti\u00f3n sobre la que existe un considerable grado de acuerdo entre los intelectuales liberales, socialdem\u00f3cratas y estalinistas de hoy. Se trata de la supuesta inevitabilidad de dictaduras autoritarias (despotismos benevolentes) en los nuevos estados que se desarrollan, particularmente, en \u00c1frica y Asia \u2014 Nkruma, Nasser, Sukarno y otros \u2014, dictadores que destruyen a los sindicatos independientes y a toda la oposici\u00f3n pol\u00edtica, organizando la explotaci\u00f3n del trabajo con el prop\u00f3sito de maximizarla, chup\u00e1ndoles la sangre a las masas trabajadoras para extraer el suficiente capital para acelerar la industrializaci\u00f3n al ritmo que los nuevos amos desean. De esta forma, en una medida sin precedentes, c\u00edrculos &#8220;progresistas&#8221; que en otra ocasi\u00f3n hubieran protestado contra cualquier injusticia, se han convertido en apologetas de cualquier autoritarismo que sea considerado como no capitalista.<\/p>\n<p>Aparte de las razones de determinismo econ\u00f3mico usualmente dadas para esta posici\u00f3n, hay dos aspectos de la cuesti\u00f3n que echan luz sobre lo que verdaderamente est\u00e1 en juego:<\/p>\n<p>a) El argumento econ\u00f3mico para la dictadura, que pretende demostrar la necesidad de una industrializaci\u00f3n &#8220;a matacaballo&#8221;, es sin duda alguna de mucho peso para los nuevos amos burocr\u00e1ticos \u2014 que significativamente no escatiman en sus propios ingresos y engrandecimiento \u2014, pero es incapaz de convencer al trabajador situado abajo del todo de que \u00e9l y su familia deben inclinarse ante la superexplotaci\u00f3n y el superesfuerzo durante algunas generaciones, en aras de la r\u00e1pida acumulaci\u00f3n de capital. (De hecho, es por esto por lo que la industrializaci\u00f3n &#8220;a matacaballo&#8221; exige controles dictatoriales).<\/p>\n<p>El argumento econ\u00f3mico-determinista es la racionalizaci\u00f3n del punto de vista de una clase dominante; tiene sentido humano solamente desde tal punto de vista, el cual, evidentemente, pretende siempre identificarse con las necesidades de la &#8220;sociedad&#8221;. Es de igualmente buen sentido que los trabajadores que ocupan los \u00faltimos pelda\u00f1os de la sociedad deben oponerse a esta superexplotaci\u00f3n para defender su elemental dignidad humana y su bienestar. As\u00ed ocurri\u00f3 durante la Revoluci\u00f3n Industrial, cuando los &#8220;nuevos pa\u00edses en desarrollo&#8221; estaban en Europa.<\/p>\n<p>No se trata de una simple cuesti\u00f3n de argumentos t\u00e9cnicos y econ\u00f3micos, sino de lados diferentes en la lucha de clases. La pregunta es: \u00bfDe qu\u00e9 lado est\u00e1s?<\/p>\n<p>b) Se argumenta que las masas populares en estos pa\u00edses est\u00e1n demasiado atrasadas para controlar la sociedad y su gobierno; y esto es, sin duda, verdad, y no \u00fanicamente all\u00ed. \u00bfPero qu\u00e9 se deduce de eso? \u00bfC\u00f3mo consigue un pueblo o una clase capacitarse para gobernar en su propio nombre?<\/p>\n<p>\u00danicamente por medio de la lucha para conseguirlo. \u00danicamente librando su lucha contra la opresi\u00f3n: la opresi\u00f3n ejercida por aquellos que les dicen que no est\u00e1n capacitados para gobernar. \u00danicamente luchando por el poder democr\u00e1tico se educar\u00e1n a s\u00ed mismos y se alzar\u00e1n hasta el nivel en el que ser\u00e1n capaces de ejercer este poder. Nunca ha habido otro camino para ninguna clase.<\/p>\n<p>Aunque hemos considerado una particular l\u00ednea apolog\u00e9tica, los dos puntos se\u00f1alados se aplican de hecho a todo el mundo, en cada pa\u00eds, avanzando o desarrollado, capitalista o estalinista. Cuando las manifestaciones y boicoteos de los negros del Sur de los EEUU pon\u00edan en aprieto al Presidente Johnson de cara a las elecciones, la pregunta era: \u00bfDe qu\u00e9 lado est\u00e1s? Cuando el pueblo h\u00fangaro se revelaba contra el invasor ruso, la pregunta era: \u00bfDe qu\u00e9 lado est\u00e1s? Cuando el pueblo argelino luchaba por su liberaci\u00f3n contra el gobierno &#8220;socialista&#8221; de Guy Mollet, la pregunta era: \u00bfDe qu\u00e9 lado est\u00e1s? Cuando Cuba fue invadida por los t\u00edteres de Washington, la pregunta era: \u00bfDe qu\u00e9 lado est\u00e1s? y cuando los sindicatos cubanos son sojuzgados por los comisarios de la dictadura, la pregunta es tambi\u00e9n: \u00bfDe qu\u00e9 lado est\u00e1s?<\/p>\n<p>Desde el comienzo de la sociedad, han existido un sinf\u00edn de teor\u00edas &#8220;probando&#8221; que la tiran\u00eda es inevitable y que la libertad en democracia es imposible; no hay otra ideolog\u00eda m\u00e1s conveniente para una clase dominante y para sus intelectuales lacayos. Se trata de predicciones autosatisfechas, ya que ellas solamente son ciertas mientras son tomadas como ciertas. En \u00faltimo an\u00e1lisis, el \u00fanico camino de demostrar su falsedad es la lucha misma. Esta lucha desde abajo nunca ha sido detenida por las teor\u00edas desde arriba, y ha cambiado el mundo una y otra vez. Escoger cualquiera de las formas del socialismo desde arriba es mirar hacia atr\u00e1s, al viejo mundo, a la &#8220;vieja mierda&#8221;. Escoger el camino del socialismo desde abajo es afirmar el comienzo de un nuevo mundo.<\/p>\n<p><em><strong>Notas<\/strong><\/em><br \/>\n1 As\u00ed fue en 1966, cuando se escribi\u00f3 este art\u00edculo. Lo ocurrido desde entonces s\u00f3lo subraya la importancia de sus an\u00e1lisis.<br \/>\n2 Ver la introducci\u00f3n, sobre el an\u00e1lisis de &#8220;colectivismo burocr\u00e1tico&#8221;.<br \/>\n3 Una revista acad\u00e9mico-marxista editada en los Estados Unidos. Durante un per\u00edodo, se publicaba una versi\u00f3n en castellano.<br \/>\n<em>Edici\u00f3n digital de la Fundaci\u00f3n Andreu Nin, diciembre 2001 <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado originalmente en ingl\u00e9s, en noviembre de 1966, en la revista New Politics. Traducci\u00f3n al castellano de Iniciativa Socialista n\u00famero 15, junio 1991. Esta edici\u00f3n electr\u00f3nica ha tenido en cuenta la revisi\u00f3n de dicha traducci\u00f3n efectuada en 1998 por Izquierda Revolucionaria<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[20],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1346"}],"collection":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1346"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1346\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1530,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1346\/revisions\/1530"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1346"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1346"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1346"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}