{"id":1353,"date":"2008-09-11T12:28:49","date_gmt":"2008-09-11T12:28:49","guid":{"rendered":"http:\/\/global-labour.info\/es\/2008\/09\/11\/treinta-anos-despues-de-la-revolucion-rusa-victor-serge-1947\/"},"modified":"2022-03-11T14:20:08","modified_gmt":"2022-03-11T14:20:08","slug":"treinta-anos-despues-de-la-revolucion-rusa-victor-serge-1947","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/global-labour.info\/es\/2008\/09\/11\/treinta-anos-despues-de-la-revolucion-rusa-victor-serge-1947\/","title":{"rendered":"Treinta a\u00f1os despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Rusa (Victor Serge, 1947)"},"content":{"rendered":"<p><em>Este texto, escrito en 1947, es considerado como el testamento pol\u00edtico de V\u00edctor Serge.<\/em><!--more-->Los a\u00f1os 1938-1939 han marcado un nuevo rumbo decisivo. Se ha concluido la transformaci\u00f3n de las instituciones y de las h\u00e1bitos de los cuadros del Estado, llamado todav\u00eda sovi\u00e9tico aunque no lo sea para nada, gracias a las &#8220;depuraciones&#8221; implacables, dando lugar a un sistema perfectamente totalitario, pues sus dirigentes son los due\u00f1os absolutos de la vida social, econ\u00f3mica, pol\u00edtica y espiritual del pa\u00eds; el individuo y las masas no poseen ning\u00fan derecho. La condici\u00f3n material de las ocho o nueve d\u00e9cimas partes de la poblaci\u00f3n se mantiene en un nivel muy bajo. El conflicto abierto con los campesinos se prolonga bajo formas atenuadas. Se hace evidente que, poco a poco, una contrarrevoluci\u00f3n ha triunfado. La URSS, al intervenir en la guerra civil espa\u00f1ola, ha intentando controlar al gobierno de la rep\u00fablica y se ha opuesto, con los peores medios &#8211; corrupci\u00f3n, chantaje, represi\u00f3n, asesinato &#8211; al movimiento obrero que se inspiraba en los ideales un d\u00eda compartidos. Una vez consumada la derrota de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola, no sin que Stalin tenga parte de responsabilidad, la URSS pact\u00f3 pronto, al principio en secreto, con el Tercer Reich. En el punto m\u00e1s \u00e1lgido de la crisis europea pueden verse a las dos potencias, la fascista y la antifascista, la bolchevique y la antibolchevique, abandonar sus m\u00e1scaras y unirse en el reparto de Polonia. La URSS extiende, con el consentimiento de la Alemania nazi, su hegemon\u00eda sobre los pa\u00edses b\u00e1lticos que se separaron de Rusia durante las luchas de 1917-1919. Este cambio de la pol\u00edtica internacional rusa se explica por los intereses de una casta dirigente \u00e1vida e inquieta, reducida a una capitulaci\u00f3n moral frente al Tercer Reich al que teme por su superioridad t\u00e9cnica. Las similitudes internas de las dos dictaduras lo han facilitado.<\/p>\n<p>I. \u00a1Qu\u00e9 espantoso camino hemos recorrido en estos treinta a\u00f1os! El acontecimiento m\u00e1s esperanzador, m\u00e1s grandioso de nuestro tiempo, parece volverse contra nosotros. \u00bfQu\u00e9 nos queda del entusiasmo inolvidable de 1917? Muchos hombres de mi generaci\u00f3n, que fueron comunistas desde el primer momento, no guardan otro sentimiento que el rencor hacia la revoluci\u00f3n rusa. Quedan muy pocos testigos y participantes. El partido de Lenin y Trotsky ha sido fusilado. Los documentos han sido destruidos, escondidos o falsificados. Sobreviven s\u00f3lo y en gran n\u00famero los emigrados que estuvieron siempre en contra de la revoluci\u00f3n. Escriben libros, son ense\u00f1antes, cuentan con el apoyo del conservadurismo, todav\u00eda poderoso y, por otra parte, incapaz, en esta \u00e9poca de convulsi\u00f3n mundial, de desarmarse o de demostrar objetividad&#8230;. Una pobre l\u00f3gica, mostr\u00e1ndonos el negro espect\u00e1culo de la URSS estalinista, afirma la debacle del bolchevismo, la del marxismo, la del socialismo&#8230; Escamoteo f\u00e1cil, en apariencia, de los problemas mundiales que aquejan al mundo y que no dejar\u00e1n de lastrarle de inmediato. \u00bfOlvidan las otras debacles? \u00bfQu\u00e9 ha hecho el cristianismo durante las cat\u00e1strofes sociales? \u00bfQu\u00e9 ha pasado con el liberalismo? \u00bfQu\u00e9 ha producido el conservadurismo ilustrado o reaccionario? \u00bfNo han engendrado a Mussolini, a Hitler, a Salazar o a Franco? Si se tratara de plantear con honestidad las debacles de las ideolog\u00edas, tendr\u00edamos trabajo para largo. Y nada ha acabado a\u00fan&#8230;.<\/p>\n<p>Todo acontecimiento es a la vez definitivo y transitorio. Se prolonga en el tiempo bajo aspectos, a veces, imprevisibles. Antes de esbozar un juicio sobre la revoluci\u00f3n rusa, recordemos los cambios de rumbo y de perspectivas de la revoluci\u00f3n francesa. El entusiasmo de Kant ante la toma de la Bastilla&#8230;. El Terror, Termidor, el Directorio, Napole\u00f3n. Entre 1789 y 1802, la rep\u00fablica libertaria, igualitaria y fraternal fue absolutamente negada. Las conquistas napole\u00f3nicas, creadoras de un orden nuevo, s\u00f3lo en el nombre, chocan por su similitud con las de Hitler. El emperador se convirti\u00f3 en &#8220;el Ogro&#8221;. El mundo civilizado se uni\u00f3 contra \u00e9l, la Santa Alianza pretend\u00eda restablecer y estabilizar en toda Europa el antiguo r\u00e9gimen\u2026.<\/p>\n<p>Sin embargo, vemos que la revoluci\u00f3n francesa, con la irrupci\u00f3n de la burgues\u00eda, del esp\u00edritu cient\u00edfico y de la industria, aliment\u00f3 al siglo XIX. Pero treinta a\u00f1os despu\u00e9s, en 1819, en el tiempo de Luis XVIII y del zar Alejandro I, \u00bfno parece como uno de los m\u00e1s costosos fracasos hist\u00f3ricos? \u00a1Cu\u00e1ntas cabezas cortadas, cu\u00e1ntas guerras, para llegar a una mezquina restauraci\u00f3n mon\u00e1rquica!<\/p>\n<p>Es natural que la falsificaci\u00f3n de la historia est\u00e9 hoy al orden del d\u00eda. Entre las ciencias inexactas, la historia es aquella que lesiona m\u00e1s intereses materiales y psicol\u00f3gicos. Sobre la revoluci\u00f3n rusa pululan leyendas, errores, interpretaciones tendenciosas, aunque sea f\u00e1cil informarse sobre los hechos\u2026 Pero, evidentemente, es m\u00e1s c\u00f3modo escribir y hablar sin informarse.<\/p>\n<p>A menudo se afirma que &#8220;el golpe de manobolchevique de octubre-noviembre de 1917 derrib\u00f3 una democracia naciente&#8230;&#8221; Nada m\u00e1s falso. En Rusia, la Rep\u00fablica no hab\u00eda sido proclamada, no exist\u00eda ninguna instituci\u00f3n democr\u00e1tica fuera de los S\u00f3viets o de los Consejos obreros, de campesinos y de soldados&#8230; El gobierno provisional, presidido por Kerenski, se hab\u00eda negado a llevar a cabo la reforma agraria, a abrir las negociaciones de paz reclamadas por la voluntad popular, a tomar medidas efectivas contra la reacci\u00f3n. Viv\u00eda una transici\u00f3n entre dos complots permanentes: el de los generales y el de las masas revolucionarias. Nada hac\u00eda pensar en el establecimiento pac\u00edfico de una democracia socializante, la \u00fanica que hubiera sido hipot\u00e9ticamente viable. A partir de septiembre de 1917 la alternativa se daba entre la dictadura de los generales reaccionarios o en la de los S\u00f3viets. En \u00e9sto coinciden dos historiadores desde posiciones opuestas: Trotsky y el hombre de Estado liberal de derechas, Miliukov. La revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica o bolchevique fue el resultado de la incapacidad de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, moderada, inestable e inoperante que la burgues\u00eda liberal y los partidos socialistas contemporizadores dirigieron despu\u00e9s de la ca\u00edda de la autocracia.<\/p>\n<p>Se contin\u00faa afirmando que la insurrecci\u00f3n del 7 de noviembre (25 de octubre al viejo estilo) de 1917 fue la obra de una minor\u00eda de conspiradores: el Partido bolchevique. Nada se opone m\u00e1s a los hechos verificables. 1917 fue un a\u00f1o de acci\u00f3n de masas asombroso por la multiplicidad, la variedad, la potencia, la perseverancia de las iniciativas populares que empujaron a levantarse a los bolcheviques. Las demandas agrarias se extend\u00edan por toda Rusia. En el ej\u00e9rcito, la insubordinaci\u00f3n aniquilaba la vieja disciplina. Cronstadt y la flota del B\u00e1ltico hab\u00edan rechazado categ\u00f3ricamente obedecer al gobierno provisional y s\u00f3lo la intervenci\u00f3n de Trotsky en el S\u00f3viet de la base naval evit\u00f3 un conflicto armado. El S\u00f3viet de Tachkent, en Turkest\u00e1n, hab\u00eda tomado el poder por su propia cuenta&#8230;. Kerenski amenazaba al S\u00f3viet de Kaluga con la artiller\u00eda&#8230; Un ej\u00e9rcito de 40.000 hombres en el Volga se negaba a obedecer. En las afueras de Petrogrado y de Mosc\u00fa se formaban guardias rojos obreros. La guarnici\u00f3n de Petrogrado se pon\u00eda a las \u00f3rdenes del S\u00f3viet. En los S\u00f3viets, la mayor\u00eda de los socialistas moderados se pasaban pac\u00edficamente a los bolcheviques, sorprendi\u00e9ndoles a ellos mismos este cambio. Los socialistas moderados abandonaban a Kerenski, que no pod\u00eda contar m\u00e1s que con los militares que llegaron a ser tremendamente impopulares. Estas son las razones por las cuales la insurrecci\u00f3n venci\u00f3 en Petrogrado, casi sin derramamiento de sangre, con entusiasmo. Hay que volver a leer, sobre estos acontecimientos, las formidables p\u00e1ginas de John Reed y de Jacques Sadoul, testigos presenciales. El complot bolchevique fue literalmente conducido por una colosal ola ascendente.<\/p>\n<p>Conviene recordar que el imperio se hab\u00eda hundido en febrero-marzo de 1917 bajo el empuje del pueblo desarmado de las afueras de Petrogrado. La confraternizaci\u00f3n espont\u00e1nea de la guarnici\u00f3n con las manifestaciones obreras decidi\u00f3 la suerte de la autocracia. M\u00e1s tarde, se buscar\u00eda a los desconocidos que tomaron la iniciativa de esta confraternizaci\u00f3n; se encontr\u00f3 a muchos, la mayor\u00eda de ellos ha quedado en el anonimato&#8230; Los dirigentes y militantes m\u00e1s cualificados de todos los partidos revolucionarios estaban en esos momentos en el extranjero o presos. Los peque\u00f1os grupos que exist\u00edan en Petrogrado estaban tan sorprendidos y sobrepasados por los acontecimientos \u00a1que los bolcheviques se propon\u00edan publicar un llamamiento a la vuelta al trabajo en las f\u00e1bricas! Cuatro meses m\u00e1s tarde, la experiencia del gobierno de coalici\u00f3n de los socialistas moderados y de la burgues\u00eda liberal suscit\u00f3 una c\u00f3lera tal que a principios de julio la guarnici\u00f3n y los barrios obreros organizaron, ellos mismos, una gran manifestaci\u00f3n armada bajo la consigna de todo el poder a los S\u00f3viets. Los bolcheviques desaprobaron esta iniciativa tomada por desconocidos, uni\u00e9ndose de mala gana al movimiento para conducirle a una liquidaci\u00f3n tan dolorosa como peligrosa. Estimaban, probablemente con raz\u00f3n, que el pa\u00eds no seguir\u00eda a la capital. Se convirtieron, naturalmente, en la cabeza de turco. La persecuci\u00f3n y la calumnia (&#8220;agentes de Alemania&#8221;) cay\u00f3 inmediatamente sobre ellos. A partir de ese momento supieron que si no se pon\u00edan a la cabeza del movimiento de masas ganar\u00edan la impopularidad y los generales cumplir\u00edan su objetivo.<\/p>\n<p>El general Kornilov se mete en la aventura en septiembre de 1917, con la complicidad manifiesta de una parte del gobierno Kerenski. Lenin y Zinoviev escondidos, Trotsky en prisi\u00f3n, los bolcheviques est\u00e1n acosados. Las tropas de Kornilov se disgregan al contacto con los ferroviarios y los agitadores obreros.<br \/>\nLos funcionarios de la autocracia vieron venir la revoluci\u00f3n; no supieron impedirla. Los partidos revolucionarios la esperaban; no supieron, no pudieron provocarla. Una vez desencadenados los acontecimientos, no les quedaba m\u00e1s que participar con m\u00e1s o menos clarividencia y voluntad<br \/>\nIII. Los bolcheviques asumieron el poder porque, en la selecci\u00f3n natural que se produjo entre los partidos revolucionarios, ellos fueron los m\u00e1s aptos para expresar de una forma coherente, clarividente y voluntariosa, las aspiraciones de las masas movilizadas. Conservaron el poder, vencieron en la guerra civil porque las masas populares finalmente les apoyaron, a pesar de las vacilaciones y los conflictos, del B\u00e1ltico al Pac\u00edfico. Este gran hecho hist\u00f3rico ha sido reconocido por la mayor\u00eda de los enemigos rusos del bolchevismo. H\u00e9l\u00e8ne Kousskova, propagandista liberal en la emigraci\u00f3n, escrib\u00eda recientemente que es &#8220;incontestable que el pueblo no apoyaba ni al movimiento de los Blancos (&#8230;) ni la lucha por la Asamblea Constituyente (&#8230;)&#8221;. Los Blancos representaban la contrarrevoluci\u00f3n mon\u00e1rquica, los Constituyentes, el antibolchevismo democr\u00e1tico. Por eso, hasta el final de la guerra civil, en 1920-1921, la revoluci\u00f3n rusa aparece ante nosotros como un inmenso movimiento popular al que el Partido bolchevique dota de un cerebro y un sistema nervioso, as\u00ed como de dirigentes y cuadros.<\/p>\n<p>Se afirma que los bolcheviques quisieron inmediatamente el monopolio del poder. \u00a1Otra leyenda!. Al contrario, tem\u00edan el aislamiento en el poder. Muchos de ellos fueron partidarios, al principio, de un gobierno de coalici\u00f3n socialista. Lenin y Trotsky rechazaron la coalici\u00f3n con los partidos socialistas moderados que hab\u00edan conducido la revoluci\u00f3n de marzo al fracaso y que se negaban a reconocer al r\u00e9gimen de los S\u00f3viets. Pero el Partido bolchevique solicit\u00f3 y obtuvo la colaboraci\u00f3n del Partido socialista revolucionario de izquierdas, partido campesino dirigido por intelectuales idealistas hostiles al marxismo. A partir de noviembre de 1917 hasta el 6 de julio de 1918, los socialistas-revolucionarios de izquierda participaron en el gobierno. Rechazaron, junto a un tercio de conocidos bolcheviques, admitir la paz de Brest-Litovsky y, el 6 de julio de 1918, dieron una batalla insurreccional en Mosc\u00fa en la que proclamaban su intenci\u00f3n de &#8220;gobernar solos&#8221; y de &#8220;recomenzar la guerra contra el imperialismo alem\u00e1n&#8221;. Su mensaje radiado ese d\u00eda fue la primera proclamaci\u00f3n de un gobierno de partido \u00fanico. Fueron vencidos y los bolcheviques tuvieron que gobernar solos. A partir de ese momento, su responsabilidad aument\u00f3, su mentalidad cambi\u00f3.<\/p>\n<p>\u00bfConstitu\u00edan antes o despu\u00e9s de la escisi\u00f3n del Partido obrero socialdem\u00f3crata ruso en mayor\u00eda (bolcheviques) y minor\u00eda (mencheviques), un partido profundamente diferente a otros partidos revolucionarios rusos? Se les imputa un car\u00e1cter autoritario, intolerante, amoral en la elecci\u00f3n de los medios; una organizaci\u00f3n centralizada y disciplinada que conten\u00eda el germen del estatismo burocr\u00e1tico; un car\u00e1cter dictatorial e inhumano. Tanto autores eruditos como ignorantes coinciden en se\u00f1alar la &#8220;amoralidad&#8221; de Lenin, su &#8220;jacobinismo proletario&#8221;, su &#8220;revolucionarismo profesional&#8221;. Una menci\u00f3n a la novela-panfleto de Dostoievski, Los Pose\u00eddos, y el ensayista cree haber esclarecido los problemas por \u00e9l creados.<\/p>\n<p>Todos los partidos revolucionarios rusos, ya desde 1870-1880, fueron autoritarios, fuertemente centralizados y disciplinados en la ilegalidad, para la ilegalidad; todos formaron &#8220;revolucionarios profesionales&#8221;, es decir, hombres que viv\u00edan exclusivamente para la lucha; todos podr\u00edan, ocasionalmente, ser acusados de una cierta amoralidad pr\u00e1ctica, aunque sea justo reconocerles un idealismo ardiente y desinteresado. Casi todos estaban imbuidos de una mentalidad jacobina, proletaria o no. Todos crearon h\u00e9roes y fan\u00e1ticos. Todos, con excepci\u00f3n de los mencheviques, aspiraban a una dictadura, y los mencheviques georgianos recurrieron a procedimientos dictatoriales. Todos los grandes partidos eran estatalistas, tanto por su estructura como por la finalidad que se asignaban. En realidad, hab\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 de las divergencias doctrinales importantes, una \u00fanica mentalidad revolucionaria.<\/p>\n<p>Recordemos el temperamento autoritario del anarquista Bakunin y sus m\u00e9todos de organizaci\u00f3n clandestina en el seno de la primera Internacional. En su Confesi\u00f3n Bakunin preconiza una dictadura ilustrada, pero sin piedad, ejercida por el pueblo\u2026 El Partido socialista-revolucionario, imbuido de un ideal republicano, m\u00e1s radical que socialista, form\u00f3, para combatir la autocracia por el terrorismo, un &#8220;aparato&#8221; rigurosamente centralizado, disciplinado, autoritario, presa f\u00e1cil de la provocaci\u00f3n policial. La socialdemocracia rusa, de conjunto, ambicionaba la conquista del Estado. Nadie tuvo un lenguaje m\u00e1s jacobino en relaci\u00f3n a la futura revoluci\u00f3n rusa que su dirigente Plej\u00e1nov. El gobierno Kerenski, donde los socialistas-revolucionarios y los mencheviques ten\u00edan bastante fuerza, utilizaba, sin cesar, un lenguaje dictatorial, totalmente veleidoso. Los mismos anarquistas, en las regiones ocupadas por el Ej\u00e9rcito Negro de Nestor Makhno, ejerc\u00edan una aut\u00e9ntica dictadura, acompa\u00f1ada de confiscaciones, requerimientos, arrestos y ejecuciones. Y Makhno fue &#8220;batko&#8221;, padrecito, jefe&#8230;.<\/p>\n<p>Los socialdem\u00f3cratas mencheviques de derecha, como Dan y Tseretelli, deseaban un poder fuerte. Tseretelli recomend\u00f3 la represi\u00f3n del bolchevismo antes de que fuera tarde&#8230; Los mencheviques de izquierda, de la tendencia de Martov, parecen haber sido el \u00fanico grupo pol\u00edtico profundamente interesado en una concepci\u00f3n democr\u00e1tica de la revoluci\u00f3n, lo que constituye, desde un punto de vista filos\u00f3fico, una honrosa excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas propias del bolchevismo que le confieren una innegable superioridad sobre los partidos rivales con los que compart\u00eda una amplia mentalidad com\u00fan son: a) la convicci\u00f3n marxista; b) la doctrina de la hegemon\u00eda del proletariado en la revoluci\u00f3n; c) el internacionalismo intransigente; d) la unidad de pensamiento y acci\u00f3n. Entre muchos hombres, la unidad de pensamiento y acci\u00f3n condujo a la fe en su propia voluntad.<\/p>\n<p>El realismo marxista de 1917 nos parece hoy un poco esquem\u00e1tico. El mundo ha cambiado, las luchas sociales son mucho m\u00e1s complejas de lo que eran entonces. Durante la revoluci\u00f3n rusa, este realismo, apoyado por importantes conocimientos econ\u00f3micos e hist\u00f3ricos, estuvo a la altura de las circunstancias. Conten\u00eda eficaces ant\u00eddotos contra la fraseolog\u00eda liberal, el doble juego, la dilaci\u00f3n interesada, la abdicaci\u00f3n honorable e hip\u00f3crita. Los socialistas moderados estimaban que Rusia llevaba a cabo una &#8220;revoluci\u00f3n burguesa&#8221;, destinada a abrir al capitalismo una era de desarrollo, dot\u00e1ndose del estatuto pol\u00edtico de democracia burguesa&#8230; Los bolcheviques cre\u00edan que s\u00f3lo el proletariado pod\u00eda hacer la revoluci\u00f3n &#8220;burguesa&#8221;, pero sin ir m\u00e1s all\u00e1; que el socialismo no pod\u00eda triunfar en un pa\u00eds tan atrasado, pero que corresponder\u00eda a una Rusia socializante dar el impulso al movimiento obrero europeo. Lenin no preve\u00eda, en 1917, la nacionalizaci\u00f3n completa de la producci\u00f3n, sino s\u00f3lo el control obrero sobre ella; m\u00e1s tarde pens\u00f3 en un r\u00e9gimen mixto, de capitalismo y estatalismo; sin embargo, en 1918, el estallido de la guerra civil impuso la nacionalizaci\u00f3n completa como medida inmediata de defensa&#8230;. La intransigencia internacionalista de los bolcheviques descansaba en la fe en una pr\u00f3xima revoluci\u00f3n europea, m\u00e1s madura y m\u00e1s fecunda que la revoluci\u00f3n rusa&#8230; Esta visi\u00f3n de futuro no les era exclusiva. Era compartida, tambi\u00e9n, por la ideolog\u00eda socialista europea, aunque, de hecho, los grandes partidos no cre\u00edan en la revoluci\u00f3n. El continuador alem\u00e1n de Marx, Karl Kautsky, hab\u00eda teorizado hasta 1908 la pr\u00f3xima revoluci\u00f3n socialista; Rosa Luxemburgo, Franz Mehring, Karl Liebknecht profesaban la misma convicci\u00f3n. La diferencia esencial entre los bolcheviques y los otros socialistas parece haber sido de naturaleza psicol\u00f3gica, debido a la formaci\u00f3n particular de la intelligentsia revolucionaria y del proletariado ruso. No hab\u00eda lugar en el Imperio de los zares ni para el oportunismo parlamentario, ni para los compromisos cotidianos; una realidad social tan simple como brutal engendr\u00f3 una fe completa y activa. En este sentido, los bolcheviques fueron m\u00e1s rusos y estuvieron m\u00e1s al un\u00edsono con las masas rusas que los socialistas-revolucionarios y los mencheviques, cuyos cuadros estaban empapados de una mentalidad occidental, evolucionista, democr\u00e1tica, seg\u00fan las tradiciones de los pa\u00edses capitalistas avanzados.<\/p>\n<p>IV. Abramos el dif\u00edcil cap\u00edtulo de los errores y las responsabilidades. No sin lamentar que en un estudio tan breve no nos sea posible considerar los errores, las responsabilidades y los cr\u00edmenes de las potencias y de los partidos que combatieron la revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica-bolchevique. A falta de este contexto decisivo, estamos obligados a contentarnos con una visi\u00f3n unilateral.<\/p>\n<p>Yo escrib\u00eda, en 1929, en mi libro Retrato de Stalin, publicado en Par\u00eds (Grasset): &#8220;(&#8230;) el error m\u00e1s incomprensible -porque fue deliberado- que estos socialistas (los bolcheviques), dotados de grandes conocimientos hist\u00f3ricos, cometieron, fue el de crear la Comisi\u00f3n extraordinaria de Represi\u00f3n de la Contra-Revoluci\u00f3n, de la Especulaci\u00f3n, del Espionaje, de la Deserci\u00f3n, llamada abreviadamente Checa, que juzgaba a los acusados y a los simples sospechosos sin ni siquiera escucharlos o verlos, sin permitirles, en consecuencia, ninguna posibilidad de defensa (&#8230;), deteniendo en secreto y ejecutando. \u00bfQu\u00e9 era sino una Inquisici\u00f3n? Sin duda, un estado de sitio o una dura guerra civil necesitan medidas extraordinarias; pero, \u00bfles est\u00e1 permitido a los socialistas olvidar que la publicidad de los procesos es la \u00fanica garant\u00eda contra la arbitrariedad y la corrupci\u00f3n para no retroceder m\u00e1s all\u00e1 de los procedimientos expeditivos de Fouquier-Tinville? El error y la responsabilidad son patentes, las consecuencias han sido espantosas ya que la GPU, es decir, la Checa, ampliada bajo nuevo nombre, acab\u00f3 por exterminar toda la generaci\u00f3n revolucionaria bolchevique (&#8230;)&#8221; No queda m\u00e1s que remarcar, en favor del Comit\u00e9 central de Lenin, algunas circunstancias atenuantes, importantes a los ojos de la sociolog\u00eda. La joven rep\u00fablica viv\u00eda expuesta a mortales peligros. Su indulgencia hacia generales como Krasnov y Kornilov les cost\u00f3 sangre a raudales. El antiguo r\u00e9gimen hab\u00eda utilizado ampliamente el terror. La iniciativa del terror fue tomada por los Blancos, ya en noviembre de 1917, para masacrar a los obreros del arsenal del Kremlin; vuelta a tomar por los reaccionarios finlandeses en los primeros meses de 1918, a mayor escala, antes de que el &#8220;terror rojo&#8221; fuera proclamado en Rusia. Las guerras sociales del siglo XIX, despu\u00e9s de las jornadas de junio de 1848 y de la Comuna de Par\u00eds en 1871, estuvieron caracterizadas por el exterminio en masa de los proletarios vencidos. Los revolucionarios rusos sab\u00edan lo que les esperaba en caso de derrota. Sin embargo, la Checa fue benigna en sus comienzos, justo hasta el verano de 1918. Y cuando el &#8220;terror rojo&#8221; fue proclamado, despu\u00e9s de los alzamientos contrarrevolucionarios, despu\u00e9s del asesinato de los bolcheviques Volodarski y Ouritski, despu\u00e9s de los dos atentados contra Lenin, la Checa empez\u00f3 a fusilar a los rehenes, a los sospechosos y a los enemigos, s\u00f3lo para canalizar, para controlar el furor popular. Dzerjinski tem\u00eda mucho los excesos de las Checas locales; la estad\u00edstica de los chequistas fusilados es, en este sentido, edificante.<\/p>\n<p>Releyendo \u00faltimamente un peque\u00f1o libro, deplorablemente traducido al franc\u00e9s, los Recuerdos de un comisario del pueblo, del socialista-revolucionario de izquierdas Steinberg, he vuelto a encontrarme con esos dos significativos episodios. Habiendo sido disparados dos tiros contra Lenin a finales de 1917, una delegaci\u00f3n obrera vino a decirle que si la contrarrevoluci\u00f3n hac\u00eda derramar una sola gota de su sangre, el proletariado de Petrogrado le vengar\u00eda con creces&#8230; Steinberg, que colaboraba entonces con Lenin, hace notar el embarazo de \u00e9ste. El episodio no fue difundido, justamente para evitar consecuencias tr\u00e1gicas. Por otro lado, los dos socialistas-revolucionarios que dispararon fueron arrestados, perdonados y, m\u00e1s tarde, pertenecieron al Partido bolchevique&#8230; Dos ex-ministros liberales, Chingariov y Kokochkine, al encontrarse enfermos en la c\u00e1rcel, fueron trasladados al hospital. Fueron asesinados en sus lechos; cuando informaron a Lenin, \u00e9ste, absolutamente trastornado, orden\u00f3 al gobierno abrir una investigaci\u00f3n y descubrieron que los autores de los cr\u00edmenes eran marineros revolucionarios, apoyados y protegidos por el conjunto de sus camaradas. Rechazando la &#8220;mansedumbre&#8221; de los que estaban en el poder, los marineros la hab\u00edan suplido mediante una iniciativa terrorista. De hecho, la tripulaci\u00f3n de la flota rehus\u00f3 entregar a los culpables. Los comisarios del pueblo decidieron &#8220;dejar pasar&#8221; el asunto. \u00bfPod\u00edan, en el momento en el que el sacrificio de los marineros era cada d\u00eda m\u00e1s necesario para el bien de la revoluci\u00f3n, abrir un conflicto con el terrorismo espont\u00e1neo? En 1920, la pena de muerte fue abolida en Rusia. Se cre\u00eda pr\u00f3ximo el final de la guerra civil. Yo cre\u00eda que todo el Partido deseaba una normalizaci\u00f3n del r\u00e9gimen, el fin del estado de sitio, una vuelta a la democracia sovi\u00e9tica, la limitaci\u00f3n de los poderes de la Checa o, mejor, su supresi\u00f3n. Todo esto era posible, lo que equivale a decir que la salud de la revoluci\u00f3n era posible. El pa\u00eds, agotado, quer\u00eda comenzar la reconstrucci\u00f3n. Sus reservas de entusiasmo y de fe continuaban siendo grandes.<\/p>\n<p>El verano de 1920 marca un fecha fatal. Hay que tener muy mala fe, por parte de los historiadores, para no se\u00f1alarlo. Rusia entera viv\u00eda con la esperanza de la pacificaci\u00f3n en el momento en que Pilsudski lanz\u00f3 los ej\u00e9rcitos polacos contra Ucrania. Esta agresi\u00f3n, claramente inspirada por \u00e1nimos de conquista, coincidi\u00f3 con el reconocimiento acordado por Francia e Inglaterra al general bar\u00f3n Wrangel que ocupaba por entonces Crimea. La resistencia de la revoluci\u00f3n fue instant\u00e1nea. Polonia vencida, el Comit\u00e9 central pens\u00f3 en provocar una revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica. El fracaso del Ej\u00e9rcito Rojo ante Varsovia hizo cambiar los prop\u00f3sitos de Lenin, pero lo peor fue que, a resultas de esta penosa guerra, en un pa\u00eds desangrado y empobrecido, ya no entr\u00f3 en consideraci\u00f3n abolir la pena de muerte ni comenzar la reconstrucci\u00f3n sobre las bases de una democracia sovi\u00e9tica&#8230; La miseria y el peligro esclerotizaron al Estado-Partido inmerso en ese r\u00e9gimen econ\u00f3mico, intolerable para la poblaci\u00f3n y inviable en s\u00ed, que se ha dado en llamar el &#8220;comunismo de guerra&#8221;.<\/p>\n<p>A principios de 1921 la sublevaci\u00f3n de los marineros de Cronstadt fue, precisamente, una respuesta contra ese r\u00e9gimen econ\u00f3mico y contra la dictadura del Partido. Sean cuales sean sus intenciones, un partido que gobierna a un pa\u00eds hambriento no podr\u00e1 mantener su popularidad. La espontaneidad de las masas se hab\u00eda apagado; los sacrificios y las privaciones hab\u00edan agotado a la minor\u00eda activa de la revoluci\u00f3n. Los inviernos helados, las raciones insuficientes, las epidemias, los requerimientos en el campo extend\u00edan el rencor, la desesperanza, la ideolog\u00eda confusa de la contrarrevoluci\u00f3n por el pan blanco. Si el Partido bolchevique hubiera aflojado las riendas del poder, \u00bfqui\u00e9n lo habr\u00eda sucedido? \u00bfNo era su deber mantenerlo? Hizo bien en hacerlo.<\/p>\n<p>Se equivoc\u00f3, sin embargo, al enloquecer ante la sublevaci\u00f3n de Cronstad, ya que le era posible hacerlo de otra forma, como sabemos los que est\u00e1bamos all\u00ed, en Petrogrado. Los errores y las responsabilidades del poder se funden en lo que respecta a Cronstadt en 1921. Los marineros se sublevaron porque Kalinin rehus\u00f3 escucharles. Donde era necesaria la persuasi\u00f3n y la comprensi\u00f3n, el presidente del Comit\u00e9 ejecutivo de los S\u00f3viets emple\u00f3 la amenaza y el insulto. La delegaci\u00f3n de Cronstadt al S\u00f3viet de Petrogrado, en lugar de ser recibida fraternalmente, fue arrestada por la Checa. La verdad sobre el conflicto fue hurtada al pa\u00eds y al Partido por la prensa, que, por vez primera minti\u00f3, publicando que un general blanco, Kozlovski, ejerc\u00eda la autoridad en Cronstadt. La mediaci\u00f3n propuesta por los influyentes y bienintencionados anarquistas americanos, Emma Goldman y Alexandre Berkman, fue rechazada. Sonaron los ca\u00f1ones en una batalla fraticida y la Checa, despu\u00e9s, fusil\u00f3 a los prisioneros. Si, como indica Trotsky, los marineros hab\u00edan cambiado despu\u00e9s de 1918 y expresaban las aspiraciones del campesinado atrasado, hay que reconocer que el poder tambi\u00e9n hab\u00eda cambiado.<\/p>\n<p>Lenin, al proclamar el fin del &#8220;comunismo de guerra&#8221; y la &#8220;nueva pol\u00edtica econ\u00f3mica&#8221;, satisfizo las reivindicaciones econ\u00f3micas de Cronstadt despu\u00e9s de la batalla y de la masacre. Reconoc\u00eda as\u00ed que el Partido y \u00e9l mismo se hab\u00edan aferrado a un r\u00e9gimen insostenible que ya Trotsky hab\u00eda alertado sobre sus peligros y propuesto un cambio un a\u00f1o atr\u00e1s. La nueva pol\u00edtica econ\u00f3mica abol\u00eda las requisiciones en el campo, reemplaz\u00e1ndolas por un impuesto en especie, restablec\u00eda la libertad de comercio y de la peque\u00f1a empresa, desterraba, en una palabra, la armaz\u00f3n mortal de la estatalizaci\u00f3n completa de la producci\u00f3n y del intercambio. Hubiera sido natural aflojar, al mismo tiempo, la armadura del gobierno por una pol\u00edtica de tolerancia y reconciliaci\u00f3n hacia los elementos socialistas y libertarios dispuesto a situarse sobre el terreno de la constituci\u00f3n sovi\u00e9tica. Rafael Abramovitch reprocha a los bolcheviques, con raz\u00f3n, no haber entrado en 1921 en esta v\u00eda. Por el contrario, el Comit\u00e9 central puso fuera de la ley a los mencheviques y anarquistas. Un gobierno de coalici\u00f3n socialista, si se hubiera formado en esa \u00e9poca, habr\u00eda implicado algunos peligros internos, menores, sin embargo -a las pruebas me remito- que los del monopolio del poder&#8230; En efecto, el descontento del Partido y de la clase obrera oblig\u00f3 al Comit\u00e9 central a establecer, en lo sucesivo, el estado de sitio; un estado de sitio clemente, es cierto, en el interior del Partido. La oposici\u00f3n obrera fue condenada, y una depuraci\u00f3n acarre\u00f3 exclusiones.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 profundas razones motivaron la decisi\u00f3n del Comit\u00e9 central para mantener y fortalecer el monopolio del poder? En primer lugar, en estas crisis los bolcheviques no ten\u00edan confianza m\u00e1s que en ellos mismos. Acarreando solos las pesadas responsabilidades, singularmente agravadas por el drama de Cronstadt, tem\u00edan abrir la competici\u00f3n pol\u00edtica a los socialdem\u00f3cratas mencheviques y al partido &#8220;campesino&#8221; de los socialistas-revolucionarios de izquierda. Finalmente, y sobre todo, cre\u00edan en la revoluci\u00f3n mundial, es decir, en la inminente revoluci\u00f3n europea, sobre todo en Europa central. Un gobierno de coalici\u00f3n socialista y democr\u00e1tico hubiera debilitado a la Internacional comunista llamada a dirigir las pr\u00f3ximas revoluciones. Quiz\u00e1 estamos tratando el error m\u00e1s grande y grave del Partido de Lenin-Trotsky. Como ocurre siempre en el pensamiento creativo, el error se mezcla con la verdad, con el sentimiento voluntarioso, con la intuici\u00f3n subjetiva. No se emprende nada sin creer en la empresa, sin medir los datos tangibles, sin perseguir el \u00e9xito, sin entrar en lo problem\u00e1tico y lo incierto. Toda acci\u00f3n se proyecta en el presente real hacia el futuro desconocido. La acci\u00f3n justificada por la inteligencia es aquella que se proyecta a sabiendas. La doctrina de la revoluci\u00f3n europea \u00bfestaba, bajo \u00e9ste \u00e1ngulo, justificada?<\/p>\n<p>No creo que seamos capaces de responder a esta cuesti\u00f3n de forma satisfactoria, solamente me propongo delimitarla. No queda ninguna duda de que el capitalismo estable, creciente, relativamente pac\u00edfico, del siglo XIX, acab\u00f3 en la primera guerra mundial. Ten\u00edan raz\u00f3n los marxistas revolucionarios que preconizaban que se abr\u00eda una era de revoluciones que abarcar\u00eda al planeta entero y que si el socialismo no lograba imponerse en los principales pa\u00edses de Europa la barbarie y otro ciclo de &#8220;guerras y revoluciones&#8221;, seg\u00fan lo defin\u00eda Lenin citando a su vez a Engels, se impondr\u00edan. Los conservadores, los evolucionistas y los reformistas que creyeron en el futuro de la Europa burguesa, sabiamente recortada por el Tratado de Versalles, apa\u00f1ada en Locarno, empapada de frases huecas por la Sociedad de Naciones, aparecen hoy como pol\u00edticos sin visi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 estamos viviendo sino una transformaci\u00f3n mundial de las relaciones sociales, de los reg\u00edmenes de producci\u00f3n, de las relaciones intercontinentales, de los equilibrios de fuerzas, de las ideas y las costumbres, es decir, una revoluci\u00f3n mundial tan viva en Indonesia como incierta y titubeante en Europa? Am\u00e9rica, con sus formidables progresos t\u00e9cnicos, sus abrumadoras responsabilidades a escala mundial, sus impulsos sociales contradictorios, mantiene un lugar privilegiado, como corresponde al pa\u00eds industrial m\u00e1s rico y mejor organizado; pero nada de lo que pase en Grecia, en Jap\u00f3n, en las m\u00e1s remotas zonas \u00e1rticas de la URSS; nada de lo que se haga o trame en Trieste o Madrid puede serle ajeno&#8230;<\/p>\n<p>Los marxistas revolucionarios de la escuela bolchevique deseaban, quer\u00edan, la transformaci\u00f3n social de Europa y del mundo mediante la toma de conciencia de las masas trabajadoras, mediante la organizaci\u00f3n racional y justa de una sociedad nueva; se propon\u00edan trabajar para que el hombre dominara, por fin, su propio destino. Y es aqu\u00ed donde se equivocaron, pues fueron vencidos. La transformaci\u00f3n del mundo se desarrolla en medio de la confusi\u00f3n de las instituciones, de los movimientos y de las creencias, sin la aparici\u00f3n de una clara consciencia o de un humanismo renovado e, incluso, poniendo en peligro todos los valores, todas las esperanzas de los hombres. La tendencia general sigue siendo, sin embargo, la que el socialismo de acci\u00f3n ya indicaba desde 1917-1920: hacia la colectivizaci\u00f3n y la planificaci\u00f3n de la econom\u00eda, hacia la internacionalizaci\u00f3n del mundo, hacia la emancipaci\u00f3n de los pueblos y las colonias, hacia la formaci\u00f3n de democracias de masas de un nuevo tipo. La alternativa contin\u00faa siendo la que el socialismo preve\u00eda: la barbarie y la guerra, la guerra y la barbarie, el monstruo con dos cabezas.<\/p>\n<p>Los bolcheviques cre\u00edan, con raz\u00f3n, que la salud de la revoluci\u00f3n rusa depend\u00eda de la posible victoria de una revoluci\u00f3n en Alemania. La Rusia agr\u00edcola y la Alemania industrial hubieran sufrido, bajo el socialismo, un desarrollo extraordinario y pac\u00edfico. Con esta hip\u00f3tesis cumplida, la rep\u00fablica de los S\u00f3viets no hubiera padecido la asfixia burocr\u00e1tica interna&#8230; Alemania hubiera escapado de las tinieblas del nazismo y de la cat\u00e1strofe. El mundo hubiera podido conocer otras luchas, pero nada nos autoriza a pensar que esas luchas hubieran producido maquinarias infernales como el hitlerismo y el estalinismo.<\/p>\n<p>Por el contrario, todo nos induce a pensar que una revoluci\u00f3n triunfante en Alemania despu\u00e9s de la primera guerra mundial hubiera sido infinitamente fecunda para el desarrollo social de la humanidad. Tales especulaciones sobre las posibles variantes de la historia son leg\u00edtimas e incluso necesarias, si se quiere comprender el pasado y orientarse en el presente; para condenarlas, habr\u00eda que considerar la historia como un encadenamiento de fatalidades mec\u00e1nicas y no como el desarrollo de la vida humana en el tiempo.<\/p>\n<p>Luchando por la revoluci\u00f3n, los espartakistas alemanes, los bolcheviques rusos y sus camaradas de todos los pa\u00edses, luchaban para impedir el cataclismo mundial que acabamos de sobrevivir. Ellos lo sab\u00edan. Maduraron con una generosa voluntad de liberaci\u00f3n. Quien quiera que haya estado con ellos no los olvidar\u00e1 nunca. Pocos hombres fueron tan devotos de la causa de los hombres. Ahora est\u00e1 de moda imputar a los revolucionarios de los a\u00f1os 1917-1927 una intenci\u00f3n de hegemon\u00eda y de conquista mundial, pero conocemos muy bien los rencores y los intereses que trabajan por desnaturalizar la verdad hist\u00f3rica. En lo inmediato, el error del bolchevismo fue, no obstante, patente. La inestabilidad reinaba en Europa, la revoluci\u00f3n socialista parec\u00eda te\u00f3ricamente posible, racionalmente necesaria, pero no se hizo. La inmensa mayor\u00eda de la clase obrera de los pa\u00edses occidentales rechaz\u00f3 impulsar o sostener el combate; crey\u00f3 en la vuelta del progreso social de antes de la guerra; se encontraba lo suficientemente bien como para temer los riesgos; se dej\u00f3 alimentar por las ilusiones. La socialdemocracia alemana, conducida por dirigentes mediocres y moderados, tem\u00eda los esfuerzos generales de una revoluci\u00f3n f\u00e1cilmente iniciada en noviembre de 1918 y siguieron las v\u00edas democr\u00e1ticas de la rep\u00fablica de Weimar&#8230;.<\/p>\n<p>Cuando se reprocha al bolchevismo haber llevado a cabo una revoluci\u00f3n por la violencia y la dictadura del proletariado, no ser\u00eda justo dejar de considerar la experiencia contraria, la del socialismo moderado, reformista, que intent\u00f3 agotar las posibilidades de la democracia burguesa hasta la llegada de Hitler. Los bolcheviques se equivocaron al valorar la capacidad pol\u00edtica y la energ\u00eda de las clases obreras de Occidente y, en principio, de la clase obrera alemana. Este error, deudor de su idealismo militante, arrastr\u00f3 graves consecuencias. Perdieron el contacto con las masas de Occidente. La Internacional comunista pas\u00f3 a ser un anexo del Estado-partido sovi\u00e9tico. La doctrina del &#8220;socialismo en un solo pa\u00eds&#8221; naci\u00f3 de la decepci\u00f3n. En su momento, las t\u00e1cticas est\u00fapidas e incluso perversas de la Internacional estalinista facilitaron el triunfo del nazismo en Alemania&#8230;.<\/p>\n<p>VI. Un primer balance de la revoluci\u00f3n rusa hay que hacerlo sobre el a\u00f1o 1927. Han pasado ya diez a\u00f1os. La dictadura del proletariado se ha convertidor, despu\u00e9s de 1920-1921, -datos aproximados y discutibles- en la dictadura del Partido comunista, sometido \u00e9ste, a su vez, a la dictadura de la &#8220;vieja guardia bolchevique&#8221;. Esta &#8220;vieja guardia&#8221; constituye, en general, una \u00e9lite notable, inteligente, desinteresada, activa, tenaz. Los resultados obtenidos son grandiosos. En el extranjero, la URSS es respetada, reconocida, y, a menudo, admirada. En el interior, la reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica ha llegado a su fin, sobre las ruinas dejadas por las guerras, con los \u00fanicos recursos del pa\u00eds y de la energ\u00eda popular. Un nuevo sistema de producci\u00f3n colectivista ha sustituido al capitalismo y funciona bastante bien. Las masas trabajadoras de las Rusias han demostrado su capacidad de victoria, de organizaci\u00f3n y de producci\u00f3n. Se han instalado nuevas costumbres as\u00ed como un nuevo sentimiento de dignidad en el trabajador. El sentimiento de la propiedad privada, que los fil\u00f3sofos de la burgues\u00eda consideraban como innato, est\u00e1 en v\u00edas de extinci\u00f3n natural. La agricultura se ha reconstruido a un nivel que alcanza e incluso sobrepasa al de 1913. El salario real de los trabajadores est\u00e1 sensiblemente por encima del de 1913, es decir, del de antes de la guerra. Ha surgido una nueva literatura llena de vigor. El balance de la revoluci\u00f3n proletaria es netamente positivo. Pero ya no se trata s\u00f3lo de reconstruir, sino de construir: de ampliar la producci\u00f3n, de crear nuevas industrias (autom\u00f3vil, aviaci\u00f3n, qu\u00edmica, aluminio&#8230;); se trata de remediar la desproporci\u00f3n entre una agricultura restablecida y una industria d\u00e9bil.<\/p>\n<p>La URSS est\u00e1 aislada y amenazada. Se trata de asegurar su defensa. Los marxistas no tienen mucha ilusi\u00f3n en el pacto Briand-Kellog que pone a la guerra &#8220;fuera de la ley&#8221;&#8230; El r\u00e9gimen est\u00e1 en una encrucijada, el Partido desgarrado por la lucha por el poder, y por el programa del poder, disponiendo a los viejos bolcheviques los unos contra los otros. Los continuadores m\u00e1s l\u00facidos de los tiempos heroicos se han agrupado en torno a Trotsky. Pueden cometer errores t\u00e1cticos, formular tesis insuficientes, vacilar, pero su m\u00e9rito y su coraje no ser\u00e1n puestos en duda. Preconizan la industrializaci\u00f3n planificada, la lucha contra las fuerzas reaccionarias y, sobre todo, contra la burocracia, por el internacionalismo militante, la democratizaci\u00f3n del r\u00e9gimen, empezando por el Partido. Han sido vencidos por la jerarqu\u00eda de los secretarios, que se confunde con la jerarqu\u00eda de los comisarios de la GPU, bajo la \u00e9gida del secretario general, el obscuro georgiano de hace poco, Stalin. Los miles de fundadores de la URSS que hab\u00edan dado ejemplo de su devoci\u00f3n al pensamiento socialista, se encuentran ahora en prisi\u00f3n o deportados. Lo que les imputan es contradictorio, pero poco importa. El hecho esencial es que en 1927-1928, gracias a un golpe de mano dado en el Partido, el Estado-Partido revolucionario ha pasado a ser un Estado-policial-burocr\u00e1tico, reaccionario, sobre el terreno creado por la revoluci\u00f3n. El cambio de ideolog\u00eda se acent\u00faa brutalmente. El marxismo de f\u00f3rmulas planas elaborado por los verdugos sustituye al marxismo cr\u00edtico de los hombres con ideas. Se establece el culto al Jefe. El &#8220;socialismo en un solo pa\u00eds&#8221; ha pasado a ser el clich\u00e9 v\u00e1lido para todos los advenedizos que tienen, como \u00fanico inter\u00e9s, conservar sus privilegios. Los opositores observan, con angustia, c\u00f3mo se perfila un nuevo r\u00e9gimen, un r\u00e9gimen autoritario. Cuando los viejos bolcheviques que acabaron con la oposici\u00f3n trotskista, los Bujarin, Rykov, Tomski, Rioutine, se den cuenta, espantados, pasar\u00e1n ellos mismos a la resistencia. Demasiado tarde. La lucha de la generaci\u00f3n revolucionaria contra el totalitarismo dur\u00f3 diez a\u00f1os, de 1927 a 1937.<\/p>\n<p>Las peripecias confusas y a veces desconcertantes de esta lucha no nos deben oscurecer su significado. Las personalidades han podido enfrentarse las unas a las otras, combatirse, reconciliarse, incluso traicionarse; han podido perderse, humillarse ante la tiran\u00eda, intentar ser astutos ante los verdugos, dejarse utilizar, alzarse desesperadamente. El Estado totalitario utiliz\u00f3 a unos contra otros eficazmente, ya que hab\u00eda aprisionado sus almas. El patriotismo del Partido y de la revoluci\u00f3n, cimentado por el sacrificio, los servicios, los resultados obtenidos, el apego a prodigiosas visiones de futuro, el sentimiento del peligro com\u00fan, borr\u00f3 el sentido de la realidad en las mentes m\u00e1s claras. La resistencia de la generaci\u00f3n revolucionaria, a la cabeza de la cual se encontraban la mayor parte de los viejos socialistas bolcheviques, fue tan tenaz que en 1936-1938, durante los procesos de Mosc\u00fa, debi\u00f3 ser exterminada para que el nuevo r\u00e9gimen se estabilizara. Fue el golpe de mano m\u00e1s sangrante de la historia. Los bolcheviques perecieron por decenas de miles, los combatientes de la guerra civil por centenares de miles, los ciudadanos sovi\u00e9ticos, portadores de un idealismo condenado, por millones.<\/p>\n<p>Algunas decenas de compa\u00f1eros de Lenin y Trotsky consintieron en deshonrarse, en un supremo acto de abnegaci\u00f3n hacia el Partido, antes de ser fusilados. Miles m\u00e1s fueron fusilados en los s\u00f3tanos. Los campos de concentraci\u00f3n m\u00e1s grandes del mundo se encargaron de la aniquilaci\u00f3n f\u00edsica de masas de condenados. La sangrienta ruptura fue llevada a cabo entre el bolchevismo, forma rusa ardiente y creadora del socialismo, y el estalinismo, forma igualmente rusa, es decir, condicionada por todo el pasado y el presente de Rusia, del totalitarismo. A fin de que este \u00faltimo t\u00e9rmino tenga su sentido preciso, defin\u00e1mosle: el totalitarismo, tal y como se estableci\u00f3 en la URSS, en el Tercer Reich, y esbozado en la Italia fascista y en otras partes, es un r\u00e9gimen caracterizado por la explotaci\u00f3n desp\u00f3tica del trabajo, la colectivizaci\u00f3n y la producci\u00f3n, el monopolio burocr\u00e1tico y policial (mejor valdr\u00eda decir terrorista) del poder, el pensamiento sojuzgado, el mito del jefe-s\u00edmbolo. Un r\u00e9gimen de esta naturaleza tiende, por fuerza, a la expansi\u00f3n, es decir, a la guerra de conquista, ya que es incompatible con la existencia de vecinos diferentes y m\u00e1s humanos; ya que sufre, inevitablemente, de sus propias psicosis de inquietud; ya que vive sobre la represi\u00f3n permanente de las fuerzas explosivas de su interior.<\/p>\n<p>Un autor americano, James Burnham, sostiene que Stalin es el verdadero continuador de Lenin. La paradoja, llevada a la hip\u00e9rbole, no carece de un cierto atractivo estimulante en los medios de pensamiento perezoso e ignorante&#8230; Es evidente que un parricida es el continuador biol\u00f3gico de su padre. Y es, asimismo, evidente, que no se contin\u00faa un movimiento masacr\u00e1ndole, una ideolog\u00eda renegando de ella, una revoluci\u00f3n de trabajadores mediante la m\u00e1s cruda explotaci\u00f3n de esos mismos trabajadores, la obra de Trotsky asesinando a Trotsky y quemando sus libros&#8230; O las palabras continuaci\u00f3n, ruptura, negaci\u00f3n, renegar, destrucci\u00f3n, no tendr\u00edan sentido inteligible, lo que podr\u00eda interesar, por otra parte, a los intelectuales brillantemente oscurantistas. Yo no sue\u00f1o con meter a James Burnham en esta categor\u00eda. La paradoja que ha desarrollado, sin duda por amor a la teor\u00eda irritante, es tan falsa como peligrosa. Bajo miles de formas planas se encuentra hoy en la prensa y en los libros, justo antes de la preparaci\u00f3n de la tercera guerra mundial. Los reaccionarios tienen un inter\u00e9s evidente en confundir el totalitarismo estalinista, exterminador de los bolcheviques, con el bolchevismo, a fin de perjudicar a la clase obrera, al socialismo, al marxismo e, incluso, al liberalismo&#8230;.<\/p>\n<p>El caso personal de Stalin, ex viejo bolchevique, as\u00ed como el de Mussolini, ex viejo socialista de Avanti, es totalmente secundario a efectos sociol\u00f3gicos. Que el autoritarismo, la intolerancia y ciertos errores del bolchevismo hayan labrado un terreno favorable al totalitarismo estalinista, no se puede negar. Una sociedad contiene, como un organismo, g\u00e9rmenes de muerte. Pero hace falta que las circunstancias hist\u00f3ricas les faciliten su eclosi\u00f3n. Ni la intolerancia ni el autoritarismo de los bolcheviques (y de la mayor parte de sus adversarios) permiten poner en cuesti\u00f3n su mentalidad socialista o las conquistas de los diez primeros a\u00f1os de la revoluci\u00f3n. Y estas conquistas son tan reales que dos sabios americanos, estudiosos del desarrollo c\u00edclico de los organismos y de las sociedades, constatan que &#8220;en 1917-1918, Rusia entr\u00f3 en un nuevo ciclo de crecimiento, de suerte que hoy podemos situarla como la m\u00e1s joven de las grandes naciones del mundo (&#8230;) (1)&#8221;.<\/p>\n<p>En el momento del estallido de la revoluci\u00f3n rusa, los efectivos organizados de todos los partidos revolucionarios eran inferiores al 1% de la poblaci\u00f3n del Imperio. Los bolcheviques constitu\u00edan una fracci\u00f3n de ese menos del uno por ciento. La \u00ednfima levadura creci\u00f3 pero r\u00e1pidamente se agot\u00f3. La revoluci\u00f3n de octubre-noviembre de 1917 fue dirigida por un partido de hombres j\u00f3venes. El mayor de entre ellos, Lenin, ten\u00eda 47 a\u00f1os, Trotsky 38; Bujarin, 29; Kamenev y Zinoviev, 34. Diez a veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, la resistencia al totalitarismo fue llevada a cabo por una generaci\u00f3n envejecida. Y esta generaci\u00f3n no sucumbi\u00f3 solamente bajo el peso de una joven burocracia policial \u00e1vidamente agarrada a los privilegios del poder, sino adem\u00e1s por la pasividad pol\u00edtica de las masas agotadas, subalimentadas, paralizadas por el sistema terrorista y la intoxicaci\u00f3n de la propaganda. Por otra parte, se encontraron sin el m\u00e1s m\u00ednimo apoyo eficaz en el exterior. Durante su resistencia en la URSS la escalada de las fuerzas reaccionarias en el mundo fue casi ininterrumpida. Las potencias democr\u00e1ticas trataban con miramientos o alentaban a Mussolini y Hitler. El impulso de los frentes populares, ese combate de retaguardia de las masas trabajadoras de Occidente, quebrado en Espa\u00f1a por la coalici\u00f3n del nazismo, del fascismo y de Franco, en el momento preciso en que los verdugos de Stalin proced\u00edan, en Rusia, a la liquidaci\u00f3n del bolchevismo&#8230;.<\/p>\n<p>VII. \u00bfPodemos defender algo de la revoluci\u00f3n rusa despu\u00e9s de esos diez primeros a\u00f1os exaltantes y de los veinte negros a\u00f1os que les siguieron? S\u00ed, y no poco: una inmensa experiencia hist\u00f3rica, recuerdos llenos de orgullo, ejemplos inapreciables&#8230; La doctrina y las t\u00e1cticas del bolchevismo necesitan, sin embargo, un estudio cr\u00edtico. Se han producido tantos cambios en este mundo ca\u00f3tico que ninguna concepci\u00f3n marxista -o socialista- v\u00e1lida en 1920 tendr\u00eda aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica sin una revisi\u00f3n esencial. No creo que en un sistema de producci\u00f3n en donde el laboratorio ha adquirido, en relaci\u00f3n al taller, una creciente preponderancia, la hegemon\u00eda del proletariado pueda imponerse si no es bajo formas morales y pol\u00edticas que impliquen, en realidad, la renuncia a la hegemon\u00eda. No creo que la &#8220;dictadura del proletariado&#8221; pueda revivir en las luchas del futuro. Habr\u00e1, sin duda, dictaduras m\u00e1s o menos revolucionarias; la tarea del movimiento obrero ser\u00e1 siempre, estoy convencido, mantener un car\u00e1cter democr\u00e1tico, no s\u00f3lo en beneficio del proletariado, sino tambi\u00e9n para el conjunto de los trabajadores y de las naciones. En este sentido, la revoluci\u00f3n proletaria no es, seg\u00fan creo, nuestro fin; la revoluci\u00f3n que nos proponemos debe ser socialista, en el sentido humanista de la palabra; m\u00e1s exactamente, socializante, democr\u00e1tica, libertariamente realizada&#8230; Fuera de Rusia, la teor\u00eda bolchevique del Partido ha fracasado. La variedad de los intereses y de las formaciones psicol\u00f3gicas no ha permitido constituir la cohorte homog\u00e9nea de militantes dedicados a una obra com\u00fan tan noblemente loada por el pobre Bujarin&#8230; La centralizaci\u00f3n, la disciplina, la ideolog\u00eda dirigida nos deben inspirar una justa desconfianza, por m\u00e1s que necesitemos organizaciones serias&#8230;.<\/p>\n<p>\u00bfY que le queda al pueblo ruso? Por iron\u00eda de la historia, s\u00f3lo perder sus cadenas. Espero que pronto se traduzca al franc\u00e9s el libro objetivamente implacable de David J. Dallin y Boris l. Nicolaevski sobre El trabajo forzado en la Rusia sovi\u00e9tica. En \u00e9l se nos habla que en 1928, en la \u00e9poca del Termidor sovi\u00e9tico, en los campos de concentraci\u00f3n de la GPU se hallaban unos treinta mil condenados. Nos es imposible saber, sin embargo, cu\u00e1ntos millones de esclavos encerrados hay hoy en los campos de Stalin. Las cifras m\u00e1s modestas los sit\u00faan entre diez o doce millones que, seg\u00fan estos autores, constituyen el 16% de la poblaci\u00f3n adulta masculina, siendo sensiblemente inferior el de las mujeres. Reciente he subrayado en Masses la importancia decisiva de estos datos. Admitiendo la cifra del 15% de privilegiados del r\u00e9gimen, que gozan en la URSS de una condici\u00f3n comparable a la de europeos civilizados, cifra probablemente optimista en este momento y que habr\u00eda que dividir por dos para obtener el porcentaje de trabajadores adultos privilegiados, yo escrib\u00eda: &#8220;Desde entonces: 7% de trabajadores adultos privilegiados, 15% de parias, 78% de explotados en condiciones pobres o miserables (&#8230;)&#8221; \u00bfC\u00f3mo quieren calificar a esta estructura social? \u00bfEs defendible?<\/p>\n<p>En el exterior, la influencia de este &#8220;universo concentracionario&#8221; ha sido capaz de impedir la andadura del socialismo y la reorganizaci\u00f3n de Europa. La tragedia no es espec\u00edficamente rusa, es universal. La tercera guerra mundial parece ser la salida l\u00f3gica. No nos resignamos, sin embargo, a las soluciones catastrofistas siempre y cuando haya otras posibilidades. La agresividad del r\u00e9gimen estalinista en el exterior est\u00e1 condicionada por la gravedad de su situaci\u00f3n interna. La rebeli\u00f3n latente de las masas rusas y no rusas contra este r\u00e9gimen ha sido demostrada por el derrotismo de las poblaciones que, al principio de la invasi\u00f3n, acogieron a los invasores como a liberadores; probada por los disturbios del d\u00eda siguiente de la victoria; por el movimiento mucho m\u00e1s complejo de lo que se cre\u00eda del ej\u00e9rcito Vlassov que se bat\u00eda alternativamente por los nazis y contra ellos; por los dos o trescientos mil refugiados rusos en Alemania; por la poblaci\u00f3n de los campos de concentraci\u00f3n. Opino que los reg\u00edmenes totalitarios constituyen colosales f\u00e1bricas de rebeliones. Aquel m\u00e1s que otro en raz\u00f3n de su tradici\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p>La documentaci\u00f3n sobre el estado de esp\u00edritu de las masas rusas crece d\u00eda a d\u00eda. Cualquiera que conozca Rusia sabe que, bajo el caparaz\u00f3n de bronce del r\u00e9gimen, existe una profunda vitalidad. Las nueve d\u00e9cimas partes de los hombres que trabajan, construyen, inventan o administran, podr\u00edan, si rompieran sus cadenas, convertirse r\u00e1pidamente en ciudadanos de una democracia del trabajo&#8230;.<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00e1n librarse a tiempo de sus cadenas para que una Rusia socialista pueda prevenir el desencadenamiento de la guerra?.<\/p>\n<p>Lo que ha hecho el estalinismo por inculcar a sus oprimidos el horror y la repugnancia por el socialismo es inimaginable, siendo previsible que se produzcan reacciones tanto en Rusia como, y sobre todo, entre los pueblos no rusos, como los musulmanes de Asia central, recorridos por aspiraciones pan-isl\u00e1micas. Estimo, no obstante, fund\u00e1ndome sobre muchas observaciones hechas en la URSS en a\u00f1os particularmente crueles para las masas, que la gran mayor\u00eda del pueblo ruso se da perfectamente cuenta de la impostura del socialismo oficial. No es posible la vuelta al antiguo r\u00e9gimen o, incluso, a un capitalismo desarrollado, en raz\u00f3n del alto grado de desarrollo conseguido por la producci\u00f3n estatalizada, en el momento en el que Europa entera camina hacia las nacionalizaciones y la planificaci\u00f3n. La democracia rusa tendr\u00eda que sanear, limpiar de mugre, reorganizar, en inter\u00e9s de los productores, la producci\u00f3n socializada. El inter\u00e9s t\u00e9cnico de la producci\u00f3n, el sentido de la justicia social, la libertad recobrada, se conjugar\u00edan, por la fuerza de las cosas, en volver a poner a la econom\u00eda al servicio de la comunidad&#8230; No est\u00e1 todo perdido ya que nos queda esta esperanza racional, fuertemente motivada.<\/p>\n<p><em>M\u00e9xico, julio-agosto de 1947.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto, escrito en 1947, es considerado como el testamento pol\u00edtico de V\u00edctor Serge.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[19],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1353"}],"collection":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1353"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1353\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1508,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1353\/revisions\/1508"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}