{"id":1355,"date":"2008-09-16T18:10:11","date_gmt":"2008-09-16T18:10:11","guid":{"rendered":"http:\/\/global-labour.info\/es\/2008\/09\/16\/bolivar-y-ponte-karl-marx-1858\/"},"modified":"2022-03-11T14:20:08","modified_gmt":"2022-03-11T14:20:08","slug":"bolivar-y-ponte-karl-marx-1858","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/global-labour.info\/es\/2008\/09\/16\/bolivar-y-ponte-karl-marx-1858\/","title":{"rendered":"Bol\u00edvar y Ponte (Karl Marx, 1858)"},"content":{"rendered":"<p><em>Art\u00edculo escrito en enero de 1858 y publicado en el tomo III de <\/em>The New American Cyclopaedia<em>.<br \/>\nEditado electr\u00f3nicamente por C.D. Blest el 20 de octubre de 2004<\/em><!--more-->BOL\u00cdVAR Y PONTE, Sim\u00f3n, el &#8220;Libertador&#8221; de Colombia, naci\u00f3 el 24 de julio de 1783 en Caracas y muri\u00f3 en San Pedro, cerca de Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830. Descend\u00eda de una de las familias mantuanas, que en la \u00e9poca de la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola constitu\u00edan la nobleza criolla en Venezuela.<br \/>\nCon arreglo a la costumbre de los americanos acaudalados de la \u00e9poca, se le envi\u00f3 Europa a la temprana edad de 14 a\u00f1os. De Espa\u00f1a pas\u00f3 Francia y residi\u00f3 por espacio de algunos a\u00f1os en Par\u00eds. En 1802 se cas\u00f3 en Madrid y regres\u00f3 a Venezuela, donde su esposa falleci\u00f3 repentinamente de fiebre amarilla. Tras este suceso se traslad\u00f3 por segunda vez a Europa y asisti\u00f3 en 1804 a la coronaci\u00f3n de Napole\u00f3n como emperador, hall\u00e1ndose presente, asimismo, cuando Bonaparte se ci\u00f1\u00f3 la corona de hierro de Lombard\u00eda. En 1809 volvi\u00f3 a su patria y, pese a las instancias de su primo Jos\u00e9 F\u00e9lix Ribas, rehus\u00f3 adherirse a la revoluci\u00f3n que estall\u00f3 en Caracas el 19 de abril de 1810. Pero, con posterioridad a ese acontecimiento, acept\u00f3 la misi\u00f3n de ir a Londres para comprar armas y gestionar la protecci\u00f3n del gobierno brit\u00e1nico. El marqu\u00e9s de Wellesley, a la saz\u00f3n ministro de relaciones exteriores, en apariencia le dio buena acogida, pero Bol\u00edvar no obtuvo m\u00e1s que la autorizaci\u00f3n de exportar armas abon\u00e1ndolas al contado y pagando fuertes derechos.<\/p>\n<p>A su regreso de Londres se retir\u00f3 a la vida privada, nuevamente, hasta que en septiembre de 1811 el general Miranda, por entonces comandante en jefe de las fuerzas insurrectas de mar y tierra, lo persuadi\u00f3 de que aceptara el rango de teniente coronel en el estado mayor y el mando de Puerto Cabello, la principal plaza fuerte de Venezuela. Cuando los prisioneros de guerra espa\u00f1oles, que Miranda enviaba regularmente a Puerto Cabello para tenerlos encerrados en la ciudadela, lograron atacar por sorpresa la guardia y la dominaron, apoder\u00e1ndose de la ciudadela, Bol\u00edvar, aunque los espa\u00f1oles estaban desarmados, mientras que \u00e9l dispon\u00eda de una fuerte guarnici\u00f3n y de un gran arsenal, se embarc\u00f3 precipitadamente por la noche con ocho de sus oficiales, sin poner al tanto de lo que ocurr\u00eda ni a sus propias tropas; arrib\u00f3 al amanecer a Guaira y se retir\u00f3 a su hacienda de San Mateo. Cuando la guarnici\u00f3n se enter\u00f3 de la huida de su comandante, abandon\u00f3 en buen orden la plaza, que de inmediato ocuparon los espa\u00f1oles al mando de Monteverde.<\/p>\n<p>Este acontecimiento inclin\u00f3 la balanza a favor de Espa\u00f1a y forz\u00f3 a Miranda a suscribir, el 26 de julio de 1812, por encargo del congreso, el tratado de La Victoria, que someti\u00f3 nuevamente a Venezuela al dominio espa\u00f1ol. El 30 de julio lleg\u00f3 Miranda a La Guaira, con la intenci\u00f3n embarcarse en una nave inglesa. Mientras visitaba al coronel Manuel Mar\u00eda Casas, comandante de la plaza, se encontr\u00f3 con un grupo numeroso, en el que se contaban don Miguel Pe\u00f1a y Sim\u00f3n Bol\u00edvar, que lo convencieron de que se quedara, por lo menos una noche, en la residencia de Casas. A las dos de la madrugada, encontr\u00e1ndose Miranda profundamente dormido. Casas, Pe\u00f1a y Bol\u00edvar se introdujeron en su habitaci\u00f3n con cuatro soldados armados, se apoderaron precavidamente de su espada y su pistola, lo despertaron y con rudeza le ordenaron que se levantara y vistiera, tras lo cual lo engrillaron y entregaron a Monteverde. El jefe espa\u00f1ol lo remiti\u00f3 a C\u00e1diz, donde Miranda, encadenado, muri\u00f3 despu\u00e9s de vanos a\u00f1os de cautiverio. Ese acto, para cuya justificaci\u00f3n se recurri\u00f3 al pretexto de que Miranda hab\u00eda traicionado a su pa\u00eds con la capitulaci\u00f3n de La Victoria, vali\u00f3 a Bol\u00edvar el especial favor de Monteverde, a tal punto que cuando el primero le solicit\u00f3 su pasaporte, el jefe espa\u00f1ol declar\u00f3: &#8220;Debe satisfacerse el pedido del coronel Bol\u00edvar, como recompensa al servicio prestado al rey de Espa\u00f1a con la entrega de Miranda&#8221;.<\/p>\n<p>Se autoriz\u00f3 as\u00ed a Bol\u00edvar a que se embarcara con destino a Curazao, donde permaneci\u00f3 seis semanas. Despu\u00e9s, en compa\u00f1\u00eda de su primo Ribas, se traslad\u00f3 a la peque\u00f1a rep\u00fablica de Cartagena. Ya antes de su arribo hab\u00edan huido a Cartagena gran cantidad de soldados, excombatientes a las \u00f3rdenes del general Miranda. Ribas les propuso emprender una expedici\u00f3n contra los espa\u00f1oles en Venezuela y reconocer a Bol\u00edvar como comandante en jefe. La primera propuesta recibi\u00f3 una acogida entusiasta; la segunda fue resistida, aunque finalmente accedieron, a condici\u00f3n de que Ribas fuera el lugarteniente de Bol\u00edvar. Manuel Rodr\u00edguez Torices, el presidente de la rep\u00fablica de Cartagena, agreg\u00f3 a los 300 soldados as\u00ed reclutados para Bol\u00edvar otros 500 hombres al mando de su primo Manuel Castillo. La expedici\u00f3n parti\u00f3 a comienzos de enero de 1813. Habi\u00e9ndose producido rozamientos entre Bol\u00edvar y Castillo respecto a qui\u00e9n ten\u00eda el mando supremo, el segundo se retir\u00f3 s\u00fabitamente con sus granaderos.<\/p>\n<p>Bol\u00edvar, por su parte, propuso seguir el ejemplo de Castillo y regresar a Cartagena, pero al final Ribas pudo persuadirlo de que al menos prosiguiera en su ruta hasta Bogot\u00e1, en donde a la saz\u00f3n ten\u00eda su sede el Congreso de Nueva Granada. Fueron all\u00ed muy bien acogidos, se les apoy\u00f3 de mil maneras y el congreso los ascendi\u00f3 al rango de generales.<\/p>\n<p>Tras dividir su peque\u00f1o ej\u00e9rcito en dos columnas, marcharon por distintos caminos hacia Caracas. Cuanto m\u00e1s avanzaban, tanto m\u00e1s refuerzos recib\u00edan; los crueles excesos de los espa\u00f1oles hac\u00edan las veces, en todas partes, de reclutadores para el ej\u00e9rcito independentista. La capacidad de resistencia de los espa\u00f1oles estaba quebrantada, de un lado porque las tres cuartas partes de su ej\u00e9rcito se compon\u00edan de nativos, que en cada encuentro se pasaban al enemigo; del otro debido a la cobard\u00eda de generales tales como T\u00edzcar, Cajigal y Fierro, que a la menor oportunidad abandonaban a sus propias tropas. De tal suerte ocurri\u00f3 que Santiago Marino, un joven sin formaci\u00f3n, logr\u00f3 expulsar de las provincias de Cuman\u00e1 y Barcelona a los espa\u00f1oles, al mismo tiempo que Bol\u00edvar ganaba terreno en las provincias occidentales. La \u00fanica resistencia seria la opusieron los espa\u00f1oles a la columna de Ribas, quien no obstante derrot\u00f3 al general Monteverde en Los Taguanes y lo oblig\u00f3 a encerrarse en Puerto Cabello con el resto de sus tropas.<\/p>\n<p>Cuando el gobernador de Caracas, general Fierro, tuvo noticias de que se acercaba Bol\u00edvar, le envi\u00f3 parlamentarios para ofrecerle una capitulaci\u00f3n, la cual se firm\u00f3 en La Victoria. Pero Fierro, invadido por un p\u00e1nico repentino y sin aguardar el regreso de sus propios emisarios, huy\u00f3 secretamente por la noche y dej\u00f3 a m\u00e1s de 1.500 espa\u00f1oles librados a la merced del enemigo. A Bol\u00edvar se le tribut\u00f3 entonces una entrada apote\u00f3sica. De pie, en un carro de triunfo, que arrastraban doce damiselas vestidas de blanco y ataviadas con los colores nacionales, elegidas todas ellas entre las mejores familias caraque\u00f1as, Bol\u00edvar, la cabeza descubierta y agitando un bastoncillo en la mano, fue llevado en una media hora desde la entrada la ciudad hasta su residencia. Se proclam\u00f3 &#8220;Dictador y Libertador de las Provincias Occidentales de Venezuela&#8221; (Marino hab\u00eda adoptado el t\u00edtulo de &#8220;Dictador de las Provincias Orientales&#8221;), cre\u00f3 la &#8220;Orden del Libertador&#8221;, form\u00f3 un cuerpo de tropas escogidas a las que denomin\u00f3 guardia de corps y se rode\u00f3 de la pompa propia de una corte. Pero, como la mayor\u00eda de sus compatriotas, era incapaz de todo esfuerzo de largo aliento y su dictadura degener\u00f3 pronto en una anarqu\u00eda militar, en la cual los asuntos m\u00e1s importantes quedaban en manos de favoritos que arruinaban las finanzas p\u00fablicas y recurr\u00edan luego a medios odiosos para reorganizarlas. De este modo el novel entusiasmo popular se transform\u00f3 en descontento, y las dispersas fuerzas del enemigo dispusieron de tiempo para rehacerse.<\/p>\n<p>Mientras que a comienzos de agosto de 1813 Monteverde estaba encerrado en la fortaleza de Puerto Cabello y al ej\u00e9rcito espa\u00f1ol s\u00f3lo le quedaba una angosta faja de tierra en el noroeste de Venezuela, apenas tres meses despu\u00e9s el Libertador hab\u00eda perdido su prestigio y Caracas se hallaba amenazada por la s\u00fabita aparici\u00f3n en sus cercan\u00edas de los espa\u00f1oles victoriosos, al mando de Boves. Para fortalecer su poder tambaleante Bol\u00edvar reuni\u00f3, el I de enero de 1814, una junta constituida por los vecinos caraque\u00f1os m\u00e1s influyentes y les manifest\u00f3 que no deseaba soportar m\u00e1s tiempo el fardo de la dictadura. Hurtado de Mendoza, por su parte, fundament\u00f3 en un prolongado discurso &#8220;la necesidad de que el poder supremo se mantuviese en las manos del general Bol\u00edvar hasta que el Congreso de Nueva Granada pudiera reunirse y Venezuela unificarse bajo un solo gobierno&#8221;. Se aprob\u00f3 esta propuesta y, de tal modo, la dictadura recibi\u00f3 una sanci\u00f3n legal.<\/p>\n<p>Durante alg\u00fan tiempo se prosigui\u00f3 la guerra contra los espa\u00f1oles, bajo la forma de escaramuzas, sin que ninguno de los contrincantes obtuviera ventajas decisivas. En junio de 1814 Boves, tras concentrar sus tropas, march\u00f3 de Calabozo hasta La Puerta, donde los dos dictadores, Bol\u00edvar y Marino, hab\u00edan combinado sus fuerzas. Boves las encontr\u00f3 all\u00ed y orden\u00f3 a sus unidades que las atacaran sin dilaci\u00f3n. Tras una breve resistencia. Bol\u00edvar huy\u00f3 a Caracas, mientras que Marino se escabull\u00eda hacia Cuman\u00e1. Puerto Cabello y Valencia cayeron en las manos de Boves, que destac\u00f3 dos columnas (una de ellas al mando del coronel Gonz\u00e1lez) rumbo a Caracas, por distintas rutas. Ribas intent\u00f3 en vano contener el avance de Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>Tras la rendici\u00f3n de Caracas a este jefe. Bol\u00edvar evacu\u00f3 a La Guaira, orden\u00f3 a los barcos surtos en el puerto que zarparan para Cuman\u00e1 y se retir\u00f3 con el resto de sus tropas hacia Barcelona. Tras la derrota que Boves infligi\u00f3 a los insurrectos en Arguita, el 8 de agosto de 1814, Bol\u00edvar abandon\u00f3 furtivamente a sus tropas, esa misma noche, para dirigirse apresuradamente y por atajos hacia Cuman\u00e1, donde pese a las airadas protestas de Ribas se embarc\u00f3 de inmediato en el Bianchi, junto con Marino y otros oficiales. Si Ribas, P\u00e1ez y los dem\u00e1s generales hubieran seguido a los dictadores en su fuga, todo se habr\u00eda perdido.<\/p>\n<p>Tratados como desertores a su arribo a Juan Griego, isla Margarita, por el general Arismendi, quien les exigi\u00f3 que partieran, levaron anclas nuevamente hacia Car\u00fapano, donde, habi\u00e9ndolos recibido de manera an\u00e1loga el coronel Berm\u00fadez, se hicieron a la mar rumbo a Cartagena. All\u00ed a fin de cohonestar su huida, publicaron una memoria de justificaci\u00f3n, henchida de frases altisonantes.<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndose sumado Bol\u00edvar a una conspiraci\u00f3n para derrocar al gobierno de Cartagena, tuvo que abandonar esa peque\u00f1a rep\u00fablica y seguir viaje hacia Tunja, donde estaba reunido el Congreso de la Rep\u00fablica Federal de Nueva Granada. La provincia de Cundinamarca, en ese entonces, estaba a la cabeza de las provincias independientes que se negaban a suscribir el acuerdo federal neogranadino, mientras que Quito, Pasto, Santa Marta y otras provincias todav\u00eda se hallaban en manos de los espa\u00f1oles. Bol\u00edvar, que lleg\u00f3 el 22 de noviembre de 1814 a Tunja, fue designado por el congreso comandante en jefe de las fuerzas armadas federales y recibi\u00f3 la doble misi\u00f3n de obligar al presidente de la provincia de Cundinamarca a que reconociera la autoridad del congreso y de marchar luego sobre Santa Marta, el \u00fanico puerto de mar fortificado granadino a\u00fan en manos de los espa\u00f1oles. No present\u00f3 dificultades el cumplimiento del primer cometido, puesto que Bogot\u00e1, la capital de la provincia desafecta, carec\u00eda de fortificaciones. Aunque la ciudad hab\u00eda capitulado. Bol\u00edvar permiti\u00f3 a sus soldados que durante 48 horas la saquearan. En Santa Marta el general espa\u00f1ol Montalvo, dispon\u00eda tan s\u00f3lo de una d\u00e9bil guarnici\u00f3n de 200 hombres y de una plaza fuerte en p\u00e9simas condiciones defensivas, ten\u00eda apalabrado ya un barco franc\u00e9s para asegurar su propia huida; los vecinos, por su parte, enviaron un mensaje a Bol\u00edvar particip\u00e1ndole que, no bien apareciera, abrir\u00edan las puertas de la ciudad y expulsar\u00edan a la guarnici\u00f3n. Pero en vez de marchar contra los espa\u00f1oles de Santa Marta, tal como se lo hab\u00eda ordenado el congreso. Bol\u00edvar se dej\u00f3 arrastrar por su encono contra Castillo, el comandante de Cartagena, y actuando por su propia cuenta condujo sus tropas contra esta \u00faltima ciudad, parte integral de la Rep\u00fablica Federal.<\/p>\n<p>Rechazado, acamp\u00f3 en La Popa, un cerro situado aproximadamente a tiro de ca\u00f1\u00f3n de Cartagena. Por toda bater\u00eda emplaz\u00f3 un peque\u00f1o ca\u00f1\u00f3n, contra una fortaleza artillada con unas 80 piezas. Pas\u00f3 luego del asedio al bloqueo, que dur\u00f3 hasta comienzos de mayo, sin m\u00e1s resultado que la disminuci\u00f3n de sus efectivos, por deserci\u00f3n o enfermedad, de 2.400 a 700 hombres. En el \u00ednterin una gran expedici\u00f3n espa\u00f1ola comandada por el general Morillo y procedente de C\u00e1diz hab\u00eda arribado a la isla Margarita, el 25 de marzo de 1815. Morillo destac\u00f3 de inmediato poderosos refuerzos a Santa Marta y poco despu\u00e9s sus fuerzas se adue\u00f1aron de Cartagena.<\/p>\n<p>Previamente, empero, el 10 de mayo 1815, Bol\u00edvar se hab\u00eda embarcado con una docena de oficiales en un bergant\u00edn artillado, de bandera brit\u00e1nica, rumbo a Jamaica. Una vez llegado a este punto de refugio public\u00f3 una nueva proclama, en la que se presentaba como la v\u00edctima de alguna facci\u00f3n o enemigo secreto y defend\u00eda su fuga ante los espa\u00f1oles como si se tratara de una renuncia al mando, efectuada en aras de la paz p\u00fablica.<\/p>\n<p>Durante su estancia de ocho meses en Kingston, los generales que hab\u00eda dejado en Venezuela y el general Arismendi en la isla Margarita presentaron una tenaz resistencia a las armas espa\u00f1olas. Pero despu\u00e9s que Ribas, a qui\u00e9n Bol\u00edvar deb\u00eda su renombre, cayera fusilado por los espa\u00f1oles tras la toma de Matur\u00edn, ocup\u00f3 su lugar un hombre de condiciones militares aun m\u00e1s relevantes. No pudiendo desempe\u00f1ar, por su calidad de extranjero, un papel aut\u00f3nomo en la revoluci\u00f3n sudamericana, este hombre decidi\u00f3 entrar al servicio de Bol\u00edvar. Se trataba de Luis Brion. Para prestar auxilios a los revolucionarios se hab\u00eda hecho a la mar en Londres, rumbo a Cartagena, con una corbeta de 24 ca\u00f1ones, equipada en gran parte a sus propias expensas y cargada con 14.000 fusiles y una gran cantidad de otros pertrechos. Habiendo llegado demasiado tarde y no pudiendo ser \u00fatil a los rebeldes, puso proa hacia Los Cayos, en Hait\u00ed, adonde muchos emigrados patriotas hab\u00edan huido tras la capitulaci\u00f3n de Cartagena. Entretanto Bol\u00edvar se hab\u00eda trasladado tambi\u00e9n a Puerto Pr\u00edncipe donde, a cambio de su promesa de liberar a los esclavos, el presidente haitiano P\u00e9tion le ofreci\u00f3 un cuantioso apoyo material para una nueva expedici\u00f3n contra los espa\u00f1oles de Venezuela. En Los Cayos se encontr\u00f3 con Brion y los otros emigrados y en una junta general se propuso a s\u00ed mismo como jefe de la nueva expedici\u00f3n, bajo la condici\u00f3n de que, hasta la convocatoria de un congreso general, \u00e9l reunir\u00eda en sus manos los poderes civil y militar. Habiendo aceptado la mayor\u00eda esa condici\u00f3n, los expedicionarios se hicieron a la mar el 16 de abril de 1816 con Bol\u00edvar como comandante y Brion en calidad de almirante. En Margarita, Bol\u00edvar logr\u00f3 ganar para su causa a Arismendi, el comandante de la isla, que hab\u00eda rechazado a los espa\u00f1oles a tal punto que a \u00e9stos s\u00f3lo les restaba un \u00fanico punto de apoyo, Pampatar. Con la formal promesa de Bol\u00edvar de convocar un congreso nacional en Venezuela tan pronto como se hubiera hecho due\u00f1o del pa\u00eds, Arismendi hizo reunir una junta en la catedral de Villa del Norte y proclam\u00f3 p\u00fablicamente a Bol\u00edvar jefe supremo de las rep\u00fablicas de Venezuela y Nueva Granada.<\/p>\n<p>El 31 de mayo de 1816 desembarc\u00f3 Bol\u00edvar en Car\u00fapano, pero no se atrevi\u00f3 a impedir que Marino y Piar se apartaran de \u00e9l y efectuaran, por su propia cuenta, una campa\u00f1a contra Cuman\u00e1. Debilitado por esta separaci\u00f3n y siguiendo los consejos de Brion se hizo a la vela rumbo a Ocumare [de la Costa], adonde arrib\u00f3 el 3 de julio de 1816 con 13 barcos, de los cuales s\u00f3lo 7 estaban artillados. Su ej\u00e9rcito se compon\u00eda tan s\u00f3lo de 650 hombres, que aumentaron a 800 por el reclutamiento de negros, cuya liberaci\u00f3n hab\u00eda proclamado. En Ocumare difundi\u00f3 un nuevo manifiesto, en el que promet\u00eda &#8220;exterminar a los tiranos&#8221; y &#8220;convocar al pueblo para que designe sus diputados al congreso&#8221;. Al avanzar en direcci\u00f3n a Valencia, se top\u00f3, no lejos de Ocumare, con el general espa\u00f1ol Morales, a la cabeza de unos 200 soldados y 100 milicianos. Cuando los cazadores de Morales dispersaron la vanguardia de Bol\u00edvar, \u00e9ste, seg\u00fan un testigo ocular, perdi\u00f3 &#8220;toda presencia de \u00e1nimo y sin pronunciar palabra, en un santiam\u00e9n volvi\u00f3 grupas y huy\u00f3 a rienda suelta hacia Ocumare, atraves\u00f3 el pueblo a toda carrera, lleg\u00f3 a la bah\u00eda cercana, salt\u00f3 del caballo, se introdujo en un bote y subi\u00f3 a bordo del Diana, dando orden a toda la escuadra de que lo siguiera a la peque\u00f1a isla de Bonaire y dejando a todos sus compa\u00f1eros privados del menor auxilio&#8221;. Los reproches y exhortaciones de Brion lo indujeron a reunirse con los dem\u00e1s jefes en la costa de Cuman\u00e1; no obstante, como lo recibieron inamistosamente y Piar lo amenaz\u00f3 con someterlo a un consejo de guerra por deserci\u00f3n y cobard\u00eda, sin tardanza volvi\u00f3 a partir rumbo a Los Cayos.<\/p>\n<p>Tras meses y meses de esfuerzos, Brion logr\u00f3 finalmente persuadir a la mayor\u00eda de los jefes militares venezolanos (que sent\u00edan la necesidad de que hubiera un centro, aunque simplemente fuese nominal) de que llamaran una vez m\u00e1s a Bol\u00edvar como comandante en jefe, bajo la condici\u00f3n expresa de que convocar\u00eda al congreso y no se inmiscuir\u00eda en la administraci\u00f3n civil. El 31 de diciembre de 1816 Bol\u00edvar arrib\u00f3 a Barcelona con las armas, municiones y pertrechos proporcionados por P\u00e9tion. El 2 de enero de 1817 se le sum\u00f3 Arismendi, y el d\u00eda 4 Bol\u00edvar proclam\u00f3 la ley marcial y,anunci\u00f3 que todos los poderes estaban en sus manos. Pero 5 d\u00edas despu\u00e9s Arismendi sufri\u00f3 un descalabro en una emboscada que le tendieran los espa\u00f1oles, y el dictador huy\u00f3 a Barcelona. Las tropas se concentraron nuevamente en esa localidad, adonde Brion le envi\u00f3 tanto armas como nuevos refuerzos, de tal suerte que pronto Bol\u00edvar dispuso de una nueva fuerza de 1.100 hombres. El 5 de abril los espa\u00f1oles tomaron la ciudad de Barcelona, y las tropas de los patriotas se replegaron hacia la Casa de la Misericordia, un edificio sito en las afueras. Por orden de Bol\u00edvar se cavaron algunas trincheras, pero de manera inapropiada para defender contra un ataque serio una guarnici\u00f3n de 1.000 hombres. Bol\u00edvar abandon\u00f3 la posici\u00f3n en la noche del 5 de abril, tras comunicar al coronel Freites, en quien deleg\u00f3 el mando, que buscar\u00eda tropas de refresco y volver\u00eda a la brevedad. Freites rechaz\u00f3 un ofrecimiento de capitulaci\u00f3n, confiado en la promesa, y despu\u00e9s del asalto fue degollado por los espa\u00f1oles, al igual que toda la guarnici\u00f3n.<\/p>\n<p>Piar, un hombre de color, originario de Curazao, concibi\u00f3 y puso en pr\u00e1ctica la conquista de la Guayana, a cuyo efecto el almirante Brion lo apoy\u00f3 con sus ca\u00f1oneras. El 20 de julio, ya liberado de los espa\u00f1oles todo el territorio, Piar, Brion, Zea, Marino, Arismendi y otros convocaron en Angostura un congreso de las provincias y pusieron al frente del Ejecutivo un triunvirato; Brion, que detestaba a Piar y se interesaba profundamente por Bol\u00edvar, ya que en el \u00e9xito del mismo hab\u00eda puesto en juego su gran fortuna personal, logr\u00f3 que se designase al \u00faltimo como miembro del triunvirato, pese a que no se hallaba presente. Al enterarse de ello Bol\u00edvar, abandon\u00f3 su refugio y se present\u00f3 en Angostura, donde, alentado por Brion, disolvi\u00f3 el congreso y el triunvirato y los remplaz\u00f3 por un &#8220;Consejo Supremo de la Naci\u00f3n&#8221;, del que se nombr\u00f3 jefe, mientras que Brion y Francisco Antonio Zea quedaron al frente, el primero de la secci\u00f3n militar y el segundo de la secci\u00f3n pol\u00edtica. Sin embargo Piar, el conquistador de Guayana, que otrora hab\u00eda amenazado con someter a Bol\u00edvar ante un consejo de guerra por deserci\u00f3n, no escatimaba sarcasmos contra el &#8220;Napole\u00f3n de las retiradas&#8221;, y Bol\u00edvar aprob\u00f3 por ello un plan para eliminarlo.<\/p>\n<p>Bajo las falsas imputaciones de haber conspirado contra los blancos, atentado contra la vida de Bol\u00edvar y aspirado al poder supremo. Piar fue llevado ante un consejo de guerra presidido por Brion y, condenado a muerte, se le fusil\u00f3 el 16 de octubre de 1817. Su muerte llen\u00f3 a Marino de pavor. Plenamente consciente de su propia insignificancia al hallarse privado del concurso de Piar, Marino, en una carta abyect\u00edsima, calumni\u00f3 p\u00fablicamente a su amigo victimado, se doli\u00f3 de su propia rivalidad con el Libertador y apel\u00f3 a la inagotable magnanimidad de Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>La conquista de la Guayana por Piar hab\u00eda dado un vuelco total a la situaci\u00f3n, en favor de los patriotas, pues esta provincia sola les proporcionaba m\u00e1s recursos que las otras siete provincias venezolanas juntas. De ah\u00ed que todo el mundo confiara en que la nueva campa\u00f1a anunciada por Bol\u00edvar en una flamante proclama conducir\u00eda a la expulsi\u00f3n definitiva de los espa\u00f1oles. Ese primer bolet\u00edn, seg\u00fan el cual unas peque\u00f1as partidas espa\u00f1olas que forrajeaban al retirarse de Calabozo eran &#8220;ej\u00e9rcitos que hu\u00edan ante nuestras tropas victoriosas&#8221;, no ten\u00eda por objetivo disipar tales esperanzas. Para hacer frente a 4.000 espa\u00f1oles, que Morillo a\u00fan no hab\u00eda podido concentrar, dispon\u00eda Bol\u00edvar de m\u00e1s de 9.000 hombres, bien armados y equipados, abundantemente provistos con todo lo necesario para la guerra. No obstante, a fines de mayo de 1818 Bol\u00edvar hab\u00eda perdido unas doce batallas y todas las provincias situadas al norte del Orinoco. Como dispersaba sus fuerzas, num\u00e9ricamente superiores, \u00e9stas siempre eran batidas por separado. Bol\u00edvar dej\u00f3 la direcci\u00f3n de la guerra en manos de P\u00e1ez y sus dem\u00e1s subordinados y se retir\u00f3 a Angostura. A una defecci\u00f3n segu\u00eda la otra, y todo parec\u00eda encaminarse a un descalabro total.<\/p>\n<p>En ese momento extremadamente cr\u00edtico, una conjunci\u00f3n de sucesos afortunados modific\u00f3 nuevamente el curso de las cosas. En Angostura Bol\u00edvar encontr\u00f3 a Santander, natural de Nueva Granada, quien le solicit\u00f3 elementos para una invasi\u00f3n a ese territorio, ya que la poblaci\u00f3n local estaba pronta para alzarse en masa contra los espa\u00f1oles. Bol\u00edvar satisfizo hasta cierto punto esa petici\u00f3n. En el \u00ednterin, lleg\u00f3 de Inglaterra una fuerte ayuda bajo la forma de hombres, buques y municiones, y oficiales ingleses, franceses, alemanes y polacos afluyeron de todas partes a Angostura. Finalmente, el doctor [Juan] Germ\u00e1n Roscio, consternado por la estrella declinante de la revoluci\u00f3n sudamericana, hizo su entrada en escena, logr\u00f3 el valimiento de Bol\u00edvar y lo indujo a convocar, para el 15 de febrero de 1819, un congreso nacional, cuya sola menci\u00f3n demostr\u00f3 ser suficientemente poderosa para poner en pie un nuevo ej\u00e9rcito de aproximadamente 14.000 hombres, con lo cual Bol\u00edvar pudo pasar nuevamente a la ofensiva.<\/p>\n<p>Los oficiales extranjeros le aconsejaron diera a entender que proyectaba un ataque contra Caracas para liberar a Venezuela del yugo espa\u00f1ol, induciendo as\u00ed a Morillo a retirar sus fuerzas de Nueva Granada y concentrarlas para la defensa de aquel pa\u00eds, tras lo cual Bol\u00edvar deb\u00eda volverse s\u00fabitamente hacia el oeste, unirse a las guerrillas de Santander y marchar sobre Bogot\u00e1. Para ejecutar ese plan. Bol\u00edvar sali\u00f3 el 24 de febrero de 1819 de Angostura, despu\u00e9s de designar a Zea presidente del congreso y vicepresidente de la rep\u00fablica durante su ausencia. Gracias a las maniobras de P\u00e1ez, los revolucionarios batieron a Morillo y La Torre en Achaguas, y los habr\u00edan aniquilado completamente si Bol\u00edvar hubiese sumado sus tropas a las de P\u00e1ez y Marino. De todos modos, las victorias de P\u00e1ez dieron por resultado la ocupaci\u00f3n de la provincia de Barinas, quedando expedita as\u00ed la ruta hacia Nueva Granada. Como aqu\u00ed todo estaba preparado por Santander, las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por ingleses, decidieron el destino de Nueva Granada merced a las victorias sucesivas alcanzadas el 1 y 23 de julio y el 7 de agosto en la provincia de Tunja. El 12 de agosto Bol\u00edvar entr\u00f3 triunfalmente a Bogot\u00e1, mientras que los espa\u00f1oles, contra los cuales se hab\u00edan sublevado todas las provincias de Nueva Granada, se atrincheraban en la ciudad fortificada de Momp\u00f3s.<\/p>\n<p>Tras dejar en funciones al congreso granadino y al general Santander como comandante en jefe Bol\u00edvar march\u00f3 hacia Pamplona, donde pas\u00f3 m\u00e1s de dos meses en festejos y saraos. El 3 de noviembre llego a Mantecal, Venezuela, punto que hab\u00eda fijado a los jefes patriotas para que se le reunieran con sus tropas Con un tesoro de unos 2.000.000 de d\u00f3lares, obtenidos de los habitantes de Nueva Granada mediante contribuciones forzosas, y disponiendo de una fuerza de aproximadamente 9.000 hombres, un tercio de los cuales eran ingleses, irlandeses, hanoverianos y otros extranjeros bien disciplinados, Bol\u00edvar deb\u00eda hacer frente a un enemigo privado de toda clase de recursos, cuyos efectivos se reduc\u00edan a 4.500 hombres, las dos terceras partes de los cuales, adem\u00e1s, eran nativos y mal pod\u00edan, por ende, inspirar confianza a los espa\u00f1oles. Habi\u00e9ndose retirado Morillo de San Femando de Apure en direcci\u00f3n a San Carlos, Bol\u00edvar lo persigui\u00f3 hasta Calabozo, de modo que ambos estados mayores enemigos se encontraban apenas a dos d\u00edas de marcha el uno del otro. Si Bol\u00edvar hubiese avanzado con resoluci\u00f3n, sus solas tropas europeas habr\u00edan bastado para aniquilar a los espa\u00f1oles. Pero prefiri\u00f3 prolongar la guerra cinco a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n<p>En octubre de 1819 el congreso de Angostura hab\u00eda forzado a renunciar a Zea, designado por Bol\u00edvar, y elegido en su lugar a Arismendi. No bien recibi\u00f3 esta noticia. Bol\u00edvar march\u00f3 con su legi\u00f3n extranjera sobre Angostura, tom\u00f3 desprevenido a Arismendi, cuya fuerza se reduc\u00eda a 600 nativos, lo deport\u00f3 la isla Margarita e invisti\u00f3 nuevamente a Zea en su cargo y dignidades. El doctor Roscio, que hab\u00eda fascinado a Bol\u00edvar con las perspectivas de un poder central, lo persuadi\u00f3 de que proclamara a Nueva Granada y Venezuela como &#8220;Rep\u00fablica de Colombia&#8221;, promulgase una constituci\u00f3n para el nuevo estado &#8211; redactada por Roscio- y permitiera la instalaci\u00f3n de un congreso com\u00fan para ambos pa\u00edses. El 20 de enero de 1820 Bol\u00edvar se encontraba de regreso en San Fernando de Apure. El s\u00fabito retiro de su legi\u00f3n extranjera, m\u00e1s temida por los espa\u00f1oles que un n\u00famero diez veces mayor de colombianos, brind\u00f3 a Morillo una nueva oportunidad de concentrar refuerzos. Por otra parte, la noticia de que una poderosa expedici\u00f3n a las \u00f3rdenes de 0&#8217;Donnell estaba a punto de partir de la Pen\u00ednsula, levant\u00f3 los deca\u00eddos \u00e1nimos del partido espa\u00f1ol. A pesar de que dispon\u00eda de fuerzas holgadamente superiores, Bol\u00edvar se las arregl\u00f3 para no conseguir nada durante la campa\u00f1a de 1820. Entretanto lleg\u00f3 de Europa la noticia de que la revoluci\u00f3n en la isla de Le\u00f3n hab\u00eda puesto violento fin a la programada expedici\u00f3n de 0&#8217;Donnell. En Nueva Granada, 15 de las 22 provincias se hab\u00edan adherido al gobierno de Colombia, y a los espa\u00f1oles s\u00f3lo les restaban la fortaleza de Cartagena y el istmo de Panam\u00e1.<\/p>\n<p>En Venezuela, 6 de las 8 provincias se sometieron a las leyes colombianas. Tal era el estado de cosas cuando Bol\u00edvar se dej\u00f3 seducir por Morillo y entr\u00f3 con \u00e9l en tratativas que tuvieron por resultado, el 25 de noviembre de 1820, la concertaci\u00f3n del convenio de Trujillo, por el que se establec\u00eda una tregua de seis meses. En el acuerdo de armisticio no figuraba una sola menci\u00f3n siquiera a la Rep\u00fablica de Colombia, pese a que el congreso hab\u00eda prohibido, a texto expreso, la conclusi\u00f3n de ning\u00fan acuerdo con el jefe espa\u00f1ol si \u00e9ste no reconoc\u00eda previamente la independencia de la rep\u00fablica.<\/p>\n<p>El 17 de diciembre. Morillo, ansioso de desempe\u00f1ar un papel en Espa\u00f1a, se embarc\u00f3 en Puerto Cabello y deleg\u00f3 el mando supremo en Miguel de Latorre; el 10 de marzo de 1821 Bol\u00edvar escribi\u00f3 a Latorre particip\u00e1ndole que las hostilidades se reiniciar\u00edan al t\u00e9rmino de un plazo de 30 d\u00edas. Los espa\u00f1oles ocupaban una s\u00f3lida posici\u00f3n en Carabobo, una aldea situada aproximadamente a mitad de camino entre San Carlos y Valencia; pero en vez de reunir all\u00ed todas sus fuerzas, Latorre s\u00f3lo hab\u00eda concentrado su primera divisi\u00f3n, 2.500 infantes y unos 1.500 jinetes, mientras que Bol\u00edvar dispon\u00eda aproximadamente de 6.000 infantes, entre ellos la legi\u00f3n brit\u00e1nica, integrada por 1.100 hombres, y 3.000 llaneros a caballo bajo el mando de P\u00e1ez. La posici\u00f3n del enemigo le pareci\u00f3 tan imponente a Bol\u00edvar, que propuso a su consejo de guerra la concertaci\u00f3n de una nueva tregua, idea que, sin embargo, rechazaron sus subalternos. A la cabeza de una columna constituida fundamentalmente por la legi\u00f3n brit\u00e1nica, P\u00e1ez, siguiendo un atajo, envolvi\u00f3 el ala derecha del enemigo; ante la airosa ejecuci\u00f3n de esa maniobra, Latorre fue el primero de los espa\u00f1oles en huir a rienda suelta, no deteni\u00e9ndose hasta llegar a Puerto Cabello, donde se encerr\u00f3 con el resto de sus tropas. Un r\u00e1pido avance del ej\u00e9rcito victorioso hubiera producido, inevitablemente, la rendici\u00f3n de Puerto Cabello, pero Bol\u00edvar perdi\u00f3 su tiempo haci\u00e9ndose homenajear en Valencia y Caracas. El 21 de septiembre de 1821 la gran fortaleza de Cartagena capitul\u00f3 ante Santander. Los \u00faltimos hechos de armas en Venezuela -el combate naval de Maracaibo en agosto de 1823 y la forzada rendici\u00f3n de Puerto Cabello en julio de 1824- fueron ambos la obra de Padilla.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n en la isla de Le\u00f3n, que hizo imposible la partida de la expedici\u00f3n de 0&#8217;Donnell, y el concurso de la legi\u00f3n brit\u00e1nica, hab\u00edan volcado evidentemente la situaci\u00f3n a favor de los colombianos. El Congreso de Colombia inaugur\u00f3 sus sesiones en enero de 1821 en C\u00facuta; el 30 de agosto promulg\u00f3 la nueva constituci\u00f3n y, habiendo amenazado Bol\u00edvar una vez m\u00e1s con renunciar, prorrog\u00f3 los plenos poderes del Libertador. Una vez que \u00e9ste hubo firmado la nueva carta constitucional, el congreso lo autoriz\u00f3 a emprender la campa\u00f1a de Quito (1822), adonde se hab\u00edan retirado los espa\u00f1oles tras ser desalojados del istmo de Panam\u00e1 por un levantamiento general de la poblaci\u00f3n. Esta campa\u00f1a, que finaliz\u00f3 con la incorporaci\u00f3n de Quito, Pasto y Guayaquil a Colombia, se efectu\u00f3 bajo la direcci\u00f3n nominal de Bol\u00edvar y el general Sucre, pero los pocos \u00e9xitos alcanzados por el cuerpo de ej\u00e9rcito se debieron \u00edntegramente a los oficiales brit\u00e1nicos, y en particular al coronel Sands. Durante las campa\u00f1as contra los espa\u00f1oles en el Bajo y el Alto Per\u00fa (1823-1824) Bol\u00edvar ya no consider\u00f3 necesario representar el papel de comandante en jefe, sino que deleg\u00f3 en el general Sucre la conducci\u00f3n de la cosa militar y restringi\u00f3 sus actividades a las entradas triunfales, los manifiestos y la proclamaci\u00f3n de constituciones.<\/p>\n<p>Mediante su guardia de corps colombiana manipul\u00f3 las decisiones del Congreso de Lima, que el 10 de febrero de 1823 le encomend\u00f3 la dictadura; gracias a un nuevo simulacro de renuncia. Bol\u00edvar se asegur\u00f3 la reelecci\u00f3n como presidente de Colombia.<\/p>\n<p>Mientras tanto su posici\u00f3n se hab\u00eda fortalecido, en parte con el reconocimiento oficial del nuevo estado por Inglaterra, en parte por la conquista de las provincias altoperuanas por Sucre, qui\u00e9n unific\u00f3 a las \u00faltimas en una rep\u00fablica independiente, la de Bolivia. En este pa\u00eds, sometido a las bayonetas de Sucre, Bol\u00edvar dio curso libre a sus tendencias al despotismo y proclam\u00f3 el C\u00f3digo Boliviano, remedo del Code Napole\u00f3n. Proyectaba trasplantar ese c\u00f3digo de Bolivia al Per\u00fa, y de \u00e9ste a Colombia, y mantener a raya a los dos primeros estados por medio de tropas colombianas, y al \u00faltimo mediante la legi\u00f3n extranjera y soldados peruanos. Vali\u00e9ndose de la violencia, pero tambi\u00e9n de la intriga, de hecho logr\u00f3 imponer, aunque tan s\u00f3lo por unas pocas semanas, su c\u00f3digo al Per\u00fa. Como presidente y libertador de Colombia, protector y dictador del Per\u00fa y padrino de Bolivia, hab\u00eda alcanzado la c\u00faspide de su gloria. Pero en Colombia hab\u00eda surgido un serio antagonismo entre los centralistas, o bolivistas, y los federalistas, denominaci\u00f3n esta \u00faltima bajo la cual los enemigos de la anarqu\u00eda militar se hab\u00edan asociado a los rivales militares de Bol\u00edvar. Cuando el Congreso de Colombia, a instancias de Bol\u00edvar, formul\u00f3 una acusaci\u00f3n contra P\u00e1ez, vicepresidente de Venezuela, el \u00faltimo respondi\u00f3 con una revuelta abierta, que contaba secretamente con el apoyo y aliento del propio Bol\u00edvar; \u00e9ste, en efecto, necesitaba sublevaciones como pretexto para abolir la constituci\u00f3n y reimplantar la dictadura.<\/p>\n<p>A su regreso del Per\u00fa, Bol\u00edvar trajo, adem\u00e1s de su guardia de corps, 1.800 soldados peruanos, presuntamente para combatir a los federalistas alzados. Pero al encontrarse con P\u00e1ez en Puerto Cabello no s\u00f3lo lo confirm\u00f3 como m\u00e1xima autoridad en Venezuela, no s\u00f3lo proclam\u00f3 la amnist\u00eda para los rebeldes, sino que tom\u00f3partido abiertamente por ellos y vituper\u00f3 a los defensores de la constituci\u00f3n; el decreto del 23 de noviembre de 1826, promulgado en Bogot\u00e1, le concedi\u00f3 poderes dictatoriales.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1826, cuando su poder comenzaba a declinar, logr\u00f3 reunir un congreso en Panam\u00e1, con el objeto aparente de aprobar un nuevo c\u00f3digo democr\u00e1tico internacional. Llegaron plenipotenciarios de Colombia, Brasil, La Plata, Bolivia, M\u00e9xico, Guatemala, etc. La intenci\u00f3n real de Bol\u00edvar era unificar a toda Am\u00e9rica del Sur en una rep\u00fablica federal, cuyo dictador quer\u00eda ser \u00e9l mismo. Mientras daba as\u00ed amplio vuelo a sus sue\u00f1os de ligar medio mundo a su nombre, el poder efectivo se le escurr\u00eda r\u00e1pidamente de las manos. Las tropas colombianas destacadas en el Per\u00fa, al tener noticia de los preparativos que efectuaba Bol\u00edvar para introducir el C\u00f3digo Boliviano, desencadenaron una violenta insurrecci\u00f3n. Los peruanos eligieron al general La Mar presidente de su rep\u00fablica, ayudaron a los bolivianos a expulsar del pa\u00eds las tropas colombianas y emprendieron incluso una victoriosa guerra contra Colombia, finalizada por un tratado que redujo a este pa\u00eds a sus l\u00edmites primitivos, estableci\u00f3 la igualdad de ambos pa\u00edses y separ\u00f3 las deudas p\u00fablicas de uno y otro. La Convenci\u00f3n de Oca\u00f1a, convocada por Bol\u00edvar para reformar la constituci\u00f3n de modo que su poder no encontrara trabas, se inaugur\u00f3 el 2 de marzo de 1828 con la lectura de un mensaje cuidadosamente redactado, en el que se realzaba la necesidad de otorgar nuevos poderes al ejecutivo.<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndose evidenciado, sin embargo, que el proyecto de reforma constitucional diferir\u00eda esencialmente del previsto en un principio, los amigos de Bol\u00edvar abandonaron la convenci\u00f3n dej\u00e1ndola sin qu\u00f3rum, con lo cual las actividades de la asamblea tocaron a su fin. Bol\u00edvar, desde una casa de campo situada a algunas millas de Oca\u00f1a, public\u00f3 un nuevo manifiesto en el que pretend\u00eda estar irritado con los pasos dados por sus partidarios, pero al mismo tiempo atacaba al congreso, exhortaba a las provincias a que adoptaran medidas extraordinarias y se declaraba dispuesto a tomar sobre s\u00ed la carga del poder si \u00e9sta reca\u00eda en sus hombros. Bajo la presi\u00f3n de sus bayonetas, cabildos abiertos reunidos en Caracas, Cartagena y Bogot\u00e1, adonde se hab\u00eda trasladado Bol\u00edvar, lo invisteron nuevamente con los poderes dictatoriales. Una intentona de asesinarlo en su propio dormitorio en Bogot\u00e1, de la cual se salv\u00f3 s\u00f3lo porque salt\u00f3 de un balc\u00f3n en plena noche y permaneci\u00f3 agazapado bajo un puente, le permiti\u00f3 ejercer durante alg\u00fan tiempo una especie de terror militar. Bol\u00edvar, sin embargo, se guard\u00f3 de poner la mano sobre Santander, pese a que \u00e9ste hab\u00eda participado en la conjura, mientras que hizo matar al general Padilla, cuya culpabilidad no hab\u00eda sido demostrada en absoluto, pero que por ser hombre de color no pod\u00eda ofrecer resistencia alguna. En 1829, la encarnizada lucha de las facciones desgarraba a la rep\u00fablica y Bol\u00edvar, en un nuevo llamado a la ciudadan\u00eda, la exhort\u00f3 a expresar sin cortapisas sus deseos en lo tocante a posibles modificaciones de la constituci\u00f3n. Como respuesta a ese manifiesto, una asamblea de notables reunida en Caracas le reproch\u00f3 p\u00fablicamente su ambiciones, puso al descubierto las deficiencias de gobierno, proclam\u00f3 la separaci\u00f3n de Venezuela con respecto a Colombia y coloc\u00f3 al frente de la primera al general P\u00e1ez. El Senado de Colombia respald\u00f3 a Bol\u00edvar, pero nuevas insurrecciones estallaron en diversos lugares.<\/p>\n<p>Tras haber dimitido por quinta vez, en enero de 1830 Bol\u00edvar acept\u00f3 de nuevo la presidencia y abandon\u00f3 Bogot\u00e1 para guerrear contra P\u00e1ez en nombre del congreso colombiano. A fines de marzo de 1830 avanz\u00f3 a la cabeza de 8.000 hombres, tom\u00f3 Caracuta, que se hab\u00eda sublevado, y se dirigi\u00f3 hacia la provincia de Maracaibo, donde P\u00e1ez lo esperaba con 12.000 hombres en una fuerte posici\u00f3n. No bien Bol\u00edvar se enter\u00f3 de que P\u00e1ez proyectaba combatir seriamente, flaque\u00f3 su valor. Por un instante, incluso, pens\u00f3 someterse a P\u00e1ez y pronunciarse contra el congreso. Pero decreci\u00f3 el ascendiente de sus partidarios en ese cuerpo y Bol\u00edvar se vio obligado a presentar su dimisi\u00f3n ya que se le dio a entender que esta vez tendr\u00eda que atenerse a su palabra y que, a condici\u00f3n de que se retirara al extranjero, se le conceder\u00eda una pensi\u00f3n anual. El 27 de abril de 1830, por consiguiente, present\u00f3 su renuncia ante el congreso. Con la esperanza, sin embargo, de recuperar el poder gracias a la influencia de sus adeptos, y debido a que se hab\u00eda iniciado un movimiento de reacci\u00f3n contra Joaqu\u00edn Mosquera, el nuevo presidente de Colombia, Bol\u00edvar fue postergando su partida de Bogot\u00e1 y se las ingeni\u00f3 para prolongar su estancia en San Pedro hasta fines de 1830, momento en que falleci\u00f3 repentinamente.<\/p>\n<p>Ducoudray-Holstein nos ha dejado de Bol\u00edvar el siguiente retrato: &#8220;Sim\u00f3n Bol\u00edvar mide cinco pies y cuatro pulgadas de estatura, su rostro es enjuto, de mejilla hundidas, y su tez pardusca y l\u00edvida; los ojos, ni grandes ni peque\u00f1os, se hunden profundamente en las \u00f3rbitas; su cabello es ralo. El bigote le da un aspecto sombr\u00edo y feroz, particularmente cuando se irrita. Todo su cuerpo es flaco y descarnado. Su aspecto es el de un hombre de 65 a\u00f1os. Al caminar agita incesantemente los brazos. No puede andar mucho a pie y se fatiga pronto. Le agrada tenderse o sentarse en la hamaca. Tiene frecuentes y s\u00fabitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos le rodean. Le gusta proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee m\u00e1s que literatura francesa de car\u00e1cter liviano, es un jinete consumado y baila valses con pasi\u00f3n. Le agrada o\u00edrse hablar, y pronunciar brindis le deleita. En la adversidad, y cuando est\u00e1 privado de ayuda exterior, resulta completamente exento de pasiones y arranques temperamentales. Entonces se vuelve apacible, paciente, afable y hasta humilde. Oculta magistralmente sus defectos bajo la urbanidad de un hombre educado en el llamado beau monde, posee un talento casi asi\u00e1tico para el disimulo y conoce mucho mejor a los hombres que la mayor parte de sus compatriotas.&#8221;<\/p>\n<p><em>Por un decreto del Congreso de Nueva Granada, los restos mortales de Bol\u00edvar fueron trasladados en 1842 a Caracas, donde se erigi\u00f3 un monumento a su memoria.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo escrito en enero de 1858 y publicado en el tomo III de The New American Cyclopaedia. Editado electr\u00f3nicamente por C.D. Blest el 20 de octubre de 2004<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1355"}],"collection":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1355"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1355\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1503,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1355\/revisions\/1503"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1355"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1355"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/global-labour.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1355"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}